Semana del 23 al 29 de Marzo

8 abril, 2009

He conseguido que una chica que no compra comics nunca compre uno bueno. Gracias, famosos que intentan escribir comics.

[Bienvenidos al Desfile Negro]

Hola a todos, bienvenidos una semana más a estas reseñas. Esta semana, aparte de alguna cosilla de Panini (también hay un tomo que recopila 1602 de Gaiman, que era un otros mundos decente pero no gran cosa) y Norma (que saca más cosas, pero nada que valga la pena reseñar), hay un buen montón de tomos de Planeta. Es reconfortante como en Planeta están de acuerdo con el gobierno, y se niegan a admitir la existencia de una crisis, siguiendo con inundaciones de títulos y más títulos. Entre las cosas de “¿Pero porqué, en serio, porque?”, hay un tomo con comics antiguos de Jonah Hex, que pese a lo que digan los créditos (si, son tan pasotas e inútiles que hasta ponen sus propios créditos mal) está traducido por mi amigo Alberto Morán, así que al menos te aseguras que hay un comic de Planeta traducido por alguien al que le importan las cosas y pone algo de esfuerzo. Aparte de eso, no hay casi cosas antiguas en Planeta este mes, pero las nuevas no son para echar cohetes precisamente, una muestra de lo desencaminada que va DC cuando le quitas sus 3-4 guionistas estrella.

Para los que no vinieron a Unicomic 2009 (¡Especial 10º Aniversario!), que fuistes virtualmente todos, estuvo muy bien. Aparte de las charlas, firmas de dibujantes y otras actividades habituales, lo más destacado fue la presencia de Chris Claremont como gran estrella. Se le veia bastante recuperado y en forma después de los problemas que tuvo hace un par de años. Su charla fue muy entretenida, parte batallitas, parte promoción de su nueva serie. En la rueda de preguntas le pregunté por su afición al control mental, no pude evitarlo. Y al día siguiente, después de firmar, pude hablar con él una media hora larga, y me contó varias cosas curiosas, desde ideas originales que no llegó a hacer hasta muchas de sus nuevas ideas para X-Men Forever, pasando por comentarios varios sobre sus viejos trabajos y lo que opina de lo que han hecho otros con sus personajes. Fue memorable, y a ver si otro año alguien más se apunta.

Hablando de lo cual, si quereis saber más detalles sobre X-Men Forever, incluidos spoilers en exclusiva, sólo teneis que oir mi podcast de este mes, donde comento el Previews con los comics de Junio 2009. Podeis encontrarlo en http://cuartomuro.podOmatic.com/entry/2009-04-04T04_28_02-07_00 La calidad de presentación no me ha salido muy bien esta vez, pero espero que el contenido lo compense un poco, e ir mejorando poco a poco.

Y ahora, los comics de la semana:

52: Biblia del Crimen: Con bastante retraso (como todo en Planeta, por otra parte) llega otra de las miniseries derivadas de 52. Esta vez, y pese a que no queda claro en la casi incomprensible portada (En serio, ¿John Van Fleet? Si no puedes imitar suficientemente bien las posturas humanas al generarlas por ordenador, dedicate a otra cosa… y eso que esta vez no tiene que preocuparse por sus enormes problemas al hacer caras) continua la historia de Question, aunque por alguna razón incomprensible no lo diga en el título (en DC se les pasó la tontería, y el tomo llevaba el título de la protagonista, pero aquí sólo imitan lo malo) Una vez dentro del comic, de todas maneras, notas una gran desconexión, pese a que está escrito por Greg Rucka, que escribió esa parte de 52 y lleva escribiendo a Montoya durante toda la década. Primero, que en vista de esto no queda claro para que narices mató Rucka a Vic Sage y le pasó a Montoya el puesto si Montoya no va a hacer de Question, sino que en la miniserie es casi todo el rato la Detective Renee Montoya, que un par de veces lleva la máscara y la chaqueta (sin ni siquiera el cambio de color) de Question. El personaje sigue siendo interesante y consistente a su manera, no te creas, pero tiene poco que ver con lo que parecía al final de su historia en 52, para peor. Más grave, la Biblia del Crimen y sus seguidores aquí tienen más bien poco que ver con lo que se veia en 52. En 52, siendo una idea de Morrison, era una inversión exacta de la Biblia, con criminales adorandola abiertamente con misas como las normales, pero adorando conceptos malvados en vez de buenos, y adorando a criminales famosos y a un Dios malvado (que en un prólogo a Crisis Final, está claro que es Darkseid), todo muy evangélico y rimbombante, como una verdadera religión moderna. Era divertido y original. Aquí, sin embargo, todo eso va por la ventana, y como Rucka sólo sabe escribir cosas oscuras y serias, el culto de la Biblia del Crimen se convierte en algo con los mismos elementos de siempre de todas las historias de misterio oscuras, compuesto por monjes inexcrutables que guardan secretos ancestrales en remotas localizaciones ultrasecretas. Un puñado de tópicos muy difíciles de hacer bien, y casi indistinguibles de cualquier otra secta o culto en ficción. Así, la historia se compone de una serie de situaciones donde Montoya investiga una situación relacionada con la Biblia del Crimen que desemboca en un giro que le enseña una de las lecciones principales de su fe (tres de las cuales son pecados mortales y la otra curiosamente no), excepto el final, que no tiene ni eso. El resultado es algo formulaico, y Montoya parece perder la confianza y estilo que había adquirido en 52 para volver a ser alguien que no controla su situación y va guiada a la fuerza por las situaciones, un retroceso a como estaba el personaje antes en vez de contar el siguiente paso en su desarrollo.

La primera historia es una detectivesca/policiaca que no está mal, la segunda toca una de las debilidades de Montoya de una manera diferente y menos predecible de lo que parece, la tercera devuelve al personaje a Gotham donde reconecta con viejos conocidos (incluida Batwoman, abandonada bastante tras 52 por problemas editoriales) pero no aprovecha ninguna de las posibilidades dramáticas y en vez de eso se dedica a una pelea que resulta más tonta de lo que debía, y la cuarta es un retorno a los elementos y personajes del Question original que funciona bastante bien y captura bastante el tono de la serie de O’Neil, villanos ridículos incluidos. Todas tienen su parte interesante pero también sus problemas, entre ellos que son historias muy simples que se acaban enseguida. Pero parecen una maravilla comparado con el capítulo final, que es una escena de pelea que termina abruptamente, dejando la miniserie sin más final que “mira, este es tu nuevo status quo porque si”, sin ver consecuencias o una conclusión, ni nada por el estilo. Tiene ecos de la etapa de Rucka en Elektra, que también terminaba abruptamente con un “este es tu nuevo status, que hace que todo lo anterior no haya servido para nada”. En cuanto al dibujo, cada capítulo tiene un dibujante distinto: Mandrake le da su buena ambientación de siempre, Saiz y Olmos tienen un estilo similar que funciona bastante bien al hacer los personajes, García es aceptable y hasta Clark ha mejorado mucho y resulta pasable aunque con defectos. Oh, y como curiosidad, cada capítulo viene precedido de un pasaje de la Biblia del Crimen escrito por Trautmann, que resultan algo pesados de leer (e incomprensiblemente, hay un montón de páginas al final dedicadas al juego virtual que Rucka y Trautmann lanzaron en la vida real para buscar pistas sobre la serie, pero no reproducen la página de la Biblia que era el premio del juego y que enlaza vagamente con Crisis Final) Si te gusta Rucka, echale un vistazo, pero si esperas algo como lo de 52 estarás muy decepcionados. Neutral (6)

Angel: Revelaciones: Otra de esas miniseries Marvel que no sabes a quien pueden interesar, pero que aparecen pese a todo. La idea es dedicar cuatro número al origen del Ángel, ese gigante de popularidad. Porque alguien que sea fan del personaje, si es que lo hay, va a querer 120 páginas sobre algo que ya se ha contado varias veces, es difícil saberlo. Desde un punto de vista creativo, también es una idea problemática. El origen del Ángel es tremendamente simple: Niño rico al que le salen alas, y tiene que esconderlas para no perder su status y que le consideren un monstruo, pero no puede evitar usarlas para hacer cosas buenas cuando puede a escondidas. No sólo fue contado enteramente en unas historias de complemento que ocupaban menos de un comic normal en los 60, una de las cosas que hizo bien la tercera peli fue poder contar el origen entero del personaje en muy poquito tiempo, porque tampoco necesitaba más. Y aunque la historia es suficientemente importante como para poder justificar un remake moderno, extender algo tan simple a 96 páginas es excesivo. Pero claro, el encargado de hacerlo es Roberto Aguirre-Sacasa, cuyos trabajos siempre han ido mucho menos de la historia, y más de ambientar y mirarle el ombligo a los personajes, así que es apropiado. Además, lo del adolescente que es diferente en un entorno cerrado y tiene que esconderlo y asumirlo es precisamente el tipo de cosas en las que tiene experiencia. Si, toda la historia sirve perfectamente como alegoría de ser homosexual, o de muchas otras cosas que puedan hacer que los niños guays en el colegio te dejen de hablar y empiecen a torturarte si se enteran, aunque afortunadamente, Aguirre no exagera la comparación. Por otro lado, el resto de elementos de la historia no es que estén exagerados, pero con tanto espacio para tan poca historia, tienen que repetirse y exagerarse demasiado, cuando habrían funcionado mejor en bastante menos espacio: Se machaca mucho lo malos y crueles que son los otros alumnos del internado, se machaca lo mal que se pasa siendo un marginado, lo idiotas que son por hacer parecer algo malo a algo tan hermoso como es parecer literalmente un ángel, etcetera. Además, el conflicto final para que haya malos que no sean la estupidez de los adolescentes es un chiflado que no tiene nada más que un intento demasiado forzado de hacer algo con la evocación religiosa del personaje, de manera muy burda.

Y aparte de todo eso, manda narices que hagan una historia que se supone que es la versión definitiva del origen de un personaje, y no se hayan molestado en hacer que coincida con los pocos datos que teníamos anteriormente de él (los detalles son completamente distintos del origen original, y el mejor amigo de Warren en esa época según todos los flashbacks posteriores, Cameron Hodge, está completamente ausente pese a que su existencia sigue mencionandose actualmente en otra serie, y es una pena, porque el amigo secretamente envidioso habría funcionado muy bien en esta historia, aunque habría tenido que modificarla en varios puntos), de manera que esta mini no hay manera que sea canónica, si te importan esas cosas. En cuanto al dibujo, es de Adam Pollina, que hizo X-Force a finales de los 90 y después desapareció de los comics. Su estilo es de esos nada realistas que a mucha gente no le gustará, por razones comprensibles. Pero a diferencia de muchos dibujantes que hay por ahí que dibujan deformemente porque no saben hacerlo de otra manera, Pollina al menos sabe hacerlo consistentemente, y cuando tiene que mantener unas proporciones y porque. Desgraciadamente, está mal colocado en esta serie, porque el concepto central es que el Ángel es algo maravilloso que destaca en el mundo cotidiano donde transcurre la historia. Pero aquí todo parece tan raro, que la reacción al ver a Warren con alas no es asombrarse de las alas, porque su anatomía con un cuello de medio metro y brazos más largos que muchas piernas llama más la atención, la verdad. Así que, aunque la idea de este tomo no era del todo mala, el resultado no es algo que recomendaría ni a fans. Neutral (5)

Black Adam: Aunque no lo ponga en el título (¿Por qué viene en algunas series y en otras no?) es otra miniserie derivada de 52. En este caso, cuenta la busqueda del Adam sin poderes de sus poderes perdidos y su mujer muerta. Desgraciadamente, Cuenta Atrás, entre sus muchas cagadas, ya chafó el final de la miniserie, y en Planeta no tuvieron la previsión de publicar esta mini antes para prevenir eso como hicieron con Linterna Verde, así que el saber el final es ya un problema antes de empezar. Por supuesto, eso no tiene porque ser grave, se puede contar un buen viaje del que sabes el final. Desgraciadamente, este ha sido el momento en el que Johns ha decidido dejar de escribir al personaje después de haberlo redefinido y haberle hecho pasar de un villano de segunda a un favorito del público con razón. Y el papelón de seguirle recae en Peter Tomasi, que ahora mismo es casi el encargado de llevar las ideas de Johns de las que él no puede ocuparse personalmente. Desgraciadamente, Tomasi no es muy buen guionista, así que todo lo que hacía chulo al personaje se pierde de vista en esta miniserie. La gracia del personaje es que tiene un sistema de valores complejo y consistente, que a veces le hace actuar de manera heroica y noble, y a veces en causar masacres, todo con una actitud de decir pocas palabras pero con mucha profundidad. Tomasi, sin embargo, no termina de pillarle el truco al equilibrio del personaje y lo único que hace es tratar de demostrarnos lo duro e invencible que es, y por tanto, lo mucho que mola. Así que adios al código personal que le hacía interesante, hola a alguien que mata a todo lo que se le pone por delante (mostrado en todo glorioso detalle, que es algo a lo que Tomasi parece muy aficionado) para conseguir su objetivo, y a veces menciona algo sobre sus profundos motivos para justificarse. Así que se pierde la mayoría de lo que hacía chulo al personaje, que sólo se vislumbra de vez en cuando e inconsistentemente a lo largo de los 6 números. Los villanos de la historia, por su parte, o son lacayos esterotípicos que no vienen a cuento, o no tienen otra cosa que ser malvados. Y los héroes invitados tampoco aportan mucho más que una sombra de la interesante interacción entre héroes y Black Adam de antaño donde este tenía su parte de razón (a decir verdad, esto no es culpa de Tomasi, después del desastre de final de su historia en 52 no hay posible interacción entre héroes y Adam que no sea “eres un genocida y hay que detenerte”) Hablando de todo esto, para ser un ex-editor metido en el meollo de todo, Tomasi no parece documentarse nada bien sobre los comics recientes a los que hace referencia, ya que se suponía que Adam mató a todos los habitantes de Bialya, pero aquí aparecen montones de supervivientes sin explicación. Y el otro cabo suelto del que tenía que ocuparse la mini, el porqué Atom-Smasher no está en la SJA tras 52, no llega a explicarse. Por último, el final funcionaría bien… excepto la parte donde Adam descubre su nueva palabra mágica (que no es la que daba a entender Cuenta Atrás, ¿pero que esperabas?) que no solo resulta ser una chorrada, sino que no resulta ser una palabra, resultan ser tres. En serio, Tomasi, ¿no sabes distinguir entre una palabra y tres? ¿Tan dificil es jugar según las reglas que te han dado? El dibujo de Mahnke es bueno, hace imponente a Black Adam y le da a la acción la visceralidad que necesita, pero la historia es muy decepcionante. Era muy difícil estar a la altura de JSA y 52, pero al menos no alejarse completamente de lo bueno de esas apariciones no debería haber sido tan difícil. Neutral (5)

Cuenta Atrás Presenta Nº2: Que lleva la otra historia de Cuenta Atrás a la Aventura, que tiene la ventaja de al menos tener que ver vagamente con Cuenta Atrás. Pero no justifica en absoluto publicar la historia no relacionada en el número anterior. Y digo que está vagamente relacionado con CACF porque pese a que es la historia de la Precursora, y está debutó en esa serie (se llama Precursora, porque significa casi lo mismo que Heraldo, y ambas son enviadas por los Monitores, ¿ves que ingenioso?), el personaje tiene más bien poca relevancia en lo que pasa por argumento allí. Aparece una vez para presentarla, en lo que parece sospechosamente un gancho para que la serie compre este comic, y luego sólo hace un par de apariciones para recordar que anda por ahí y justificar su aparición, pese a que realmente no aporta nada. Así que esto tiene más bien poco que ver con esa cagada de maxiserie, (no dice realmente nada sobre los Monitores o Monarca y su puñetero ejército) sino que es su propia cagada. Está escrito por Mick Gray, más conocido por ser parte del duo Graymiotti, y aquí nos demuestra que la ya demostrada incapacidad para contar del duo viene de su parte, porque es incapaz de decir bien el número de planetas en en el sistema solar. Eso es al principio del comic, y no mejora a partir de ahí. Es la historia de un personaje cutre y genérico, que no tiene personalidad aparte de ser agresiva, y pese a que se le dedican 8 números, realmente no crece ni aprende ni le pasa nada. Simplemente le pasan cosas, y se nos invita a admirarla pese a que no se nos da ninguna razón para que nos importe. Empieza con el origen del personaje que es una mezcla mala de elementos de ciencia-ficción y tópicos, y no hace más que gastar otro universo más de los 52 en algo que no sirve absolutamente para nada, porque el origen podría haberse contado sin dedicarle un universo entero. Después viene un viaje por el Multiverso, que no debe sorprender a nadie cuando resulta ser “visitar mundos donde la Liga de la Justicia va vestida de manera distinta según un tema distinto”, sin ninguna originalidad o intento de reconciliar lo que hacen con las ideas de los creadores de los 52 en algunos casos. Tras varias peleas con personajes conocidos transformados arbitrariamente (algunos son malvados para que haya una excusa para la Precursora se enfrente a ellos y los deje en ridiculo) se transforma en una space opera cutre que incluye a otro personaje de Graymiotti y otros con menos personalidad aún y una serie de conflictos que salen de repente, no aportan nada y no llevan a la historia a ningún sitio hasta que se acabe. La historia a veces bordea lo incomprensible, al igual que el dibujo, que es patético de todas maneras. Esta es la clase de comic que Image solía poner en los 90, con un puñado de elementos que le sonarían guay a alguien de 12 años, pero sin absolutamente ningún talento o idea formando una historia. Patético. Evitar a toda costa (2)

Flash Nº7: Termina la etapa de Waid y esta serie, que ha durado ya suficiente. Empieza con un Secret Files que presenta a un nuevo villano que ha sido justamente olvidado después, y que demuestra lo poco que entendía Waid a los villanos de Flash. Los siguientes números son el nuevo y oscuro Flash enfrentandose a ese villano y a otros, que la verdad, no es tan malo como parece pese a lo repetitivo que suena (especialmente porque uno de ellos resulta ser Abra Kadabra, por ¿sexta, septima vez, en los 90 números que estuvo Waid? ¿Es que no tiene más ideas?) pero logra meter algunas cosas ingeniosas en argumentos pobres que hacen que valgan un poco la pena. Y la etapa termina con la historia del otro Flash y la desaparición de Linda resolviendose de la manera más predecible posible, que habría tenido algo de impacto emocional si Waid no hubiese machacado las mismas ideas demasiadas veces en los 8 años anteriores. Después vienen dos números de relleno bastante malos, que sólo se publican para enlazar con la etapa de Johns. Y para rellenar el último tomo hay una serie de historias de diversos especiales, que está bien que recuerden, pero que habría sido mejor si hubiesen publicado cuando tocaban cronológicamente. Primero hay una historia de un anual del 95 que nos cuenta una historia de los comienzos del personaje, que no está mal pero tiene mal dibujo. Después viene una historia de Mark Millar de un especial de 80 páginas que demuestra que incluso antes de ser famoso, todas las historias de Mark Millar iban sobre Mark Millar. Al menos entonces eran originales y sin cinismo. Después viene el anual del 97, donde trataban de imitar viejas historias de pulp, en este caso, romances, y Augustyn no hace mucho más que eso. Después toca una historia de un especial Navidad del 96, con el equipo creativo de la serie en ese punto, que está bastante bien dentro del subgénero. Luego toca el anual del 98, donde todas las historias iban de enfrentarse a fantasmas de muertos conocidos, y es exactamente lo que puedes esperar. Y por último vuelven lo más atrás posible, con una historia del trimestral de la Liga de la Justicia Internacional de antes de un Waid pre-Flash, que es demasiado de telecomedia para su propio bien. También había otra mejor dedicada exclusivamente a Flash, el primer trabajo de Waid en el personaje. En definitiva, la etapa de Waid en Flash tuvo mucha influyencia y sus buenos momentos, pero duró demasiado, se repitió demasiado, y al final lo malo casi anulaba lo bueno. A ver si la próxima serie en sacar en este formato es algo que se mantuviera mejor. (Planeta, un consejo: Escuadrón Suicida) Neutral (6)

Gotham Underground: Que milagro de milagros, no está anunciada como crossover con nada, pese a que está ligeramente relacionada con Salvación, y por tanto, con Cuenta Atrás. Básicamente, la idea es que con la mayoría de villanos de Batman abducidos en otro planeta, hay una lucha de poder entre los villanos restantes y bandas mafiosas más normales, capitaneadas por Intergang, por el control de los bajos fondos de Gotham, con los superhéroes metidos en medio. El guión es de Tieri, que es a quien recurren Marvel y DC cuando hay que escribir una serie irrelevante sobre mafiosos y/o villanos. Y el resultado es una historia divertidilla, que mueve más o menos bien a un buen puñado de personajes, y tiene algunos conflictos y duelos, tanto de peleas como estratégicos, bastante potables. Tiene sus defectos evidentes, claro, Tieri nunca hace nada sin ellos: Algunos personajes, sobre todo los menos importantes a la historia, están muy mal usados. Hay una mala coordinación con otras series (la identidad de Spoiler no cuadra con la que dan en Robin y acaba quedandose a medias quizá por eso, y el estado de Manheim no cuadra con como quedó al final de 52, sin explicación, como tampoco la hay con su aparición posterior en Superman, ya puestos) Los villanos que aparecen en la segunda mitad de la historia, aparte de ser ridículos (lo cual puede ser intencionado, la verdad) no tienen ningún sentido en muchos casos. Y muchos personajes, sobre todo los villanos que no son principales no son más que estereotipos cutres de criminales que se supone que parecen duros y callejeros, pero que realmente son irritantes y cutres. Igualmente, hay tramas que empiezan, se ponen interesantes, y luego se evaporan por el camino, pese a que siendo 9 números, había espacio de sobra para todas si se hubiera estructurado mejor en vez de dedicar tanto tiempo a chorizos cutres siendo malos. Volviendo a lo bueno, está el dibujo de Calafiore, que está mejor empleado aquí que de segundón en Marvel o haciendo chorradas en Cuenta Atrás. A su estilo cuesta acostumbrarse un poco, sobre todo en las caras de los personajes más conocidos, pero le va bastante bien a la historia. Fallida, pero quizá le resulte interesante a los fans de Batman y su mundo. Neutral (6)

Green Lantern Corps: La Busqueda del Anillo: Tras la Guerra del Cuerpo Sinestro, continua la serie, ahora con Peter Tomasi como guionista, y con Kyle Rayner (desgraciadamente, de vuelta a la cara de cangrejo) como coprotagonista. Tomasi es un editor reconvertido a guionista, y se le nota. Entiende a los personajes, tiene ideas más o menos decentes, pero como guionista, en lo que es escribir, aún tiene mucho por mejorar. Los diálogos y acciones son siempre lo más obvio y predecible posible, y no entiende el concepto de sutileza: Todo es predecible y se ve venir, todo va por el camino más simple y conveniente. Si hay que demostrar que alguien es malo, tocan páginas y páginas de muerte gratuita y gráfica. Y un poco más, para no quedarse cortos. Y dibujarte lo más feo posible, para que no quede duda alguna. Y si eres bueno, tienes que estar haciendo siempre constantemente algo relacionado con tu personalidad, de la manera más obvia. Por otro lado, como era de esperar, esto es la serie B mientras lo importante transcurre en la otra serie, pero al menos se esfuerzan en mantener una continuidad, y hacer eco de lo que pasa en Linterna Verde, de manera que parece que se avanzan un poco las tramas principales, pero de manera que si no lees esta serie, no pierdes realmente nada. Eso si, para tanta coordinación, Tomasi no termina de entender bien las reglas que ha establecido Johns para los anillos, que aquí funcionan un poco como les da la gana, según le es conveniente a la historia. El primer número es el mejor, porque va de ver lo que está haciendo cada protagonista de la serie tras la Guerra, y por tanto es un número entero de caracterización, y como tal no está mal. La elección como Mongul como el nuevo gran malo de la serie es lógica teniendo en cuenta su conexión con la serie (y que esta versión fue creada por el propio Tomasi) pero aparte de ser muy malo y muy bestia, que Tomasi se empeña en repetir una y otra vez de las maneras más gráficas posibles, no tiene mucho. Y sus lacayos son bastante cutres, la verdad. En cuanto a la historia, va de coger un elemento de una historia clásica que funcionó muy bien, y en vez de dejarlo estar, repetirlo y aguarlo, convirtiendolo en un cliché utilizado hasta la sociedad, de manera que sólo está para hacer homenaje a esa historia (y demostrar que por lo visto, sólo se puede hacer una cosa con Mongul porque no tienen ideas originales para él) porque superficialmente se parece, pero en el fondo es un cliché tonto, que sólo funciona por exigencia del guión. Y así continua, con cosas que se resuelven por exigencia del guión, porque si no, no habría historia, sin nada original en villano o desarrollo, y siempre yendo a lo fácil y predecible, con tripas y salvajismo de vez en cuando para puntuar. Hay momentos como una secuencia de dos páginas que aunque sea un tópico, demuestran que sabe escribir y definir bien a los muchos protagonistas de la serie, y de vez en cuando se muestra aquí y allá, pero por lo demás, es una historia bastante a la antigua, y no en lo bueno. Y el resultado final de la historia sustituye una de las pocas cosas buenas de la etapa Gibbons por algo que no parece tener mucho potencial. El dibujo de Gleason es cada vez mejor, y si que hay que hacer tripas y cosas así de asquerosas, las hace lo más vistosas posibles, igual que la acción (que también es cada vez más clara pese a la saturación de elementos desordenados por viñeta que le define) y hay un par de composiciones muy bien hechas. Ah, y es una de dos series este mes que usan una revelación que se vio en Aves de Presa, que no sabeis de donde viene porque no la publican aquí por motivos incomprensibles. La dirección de la serie es buena, pero tiene mucho que mejorar. Neutral (6)

Jaquemate Nº5: Habiendo pasado el tonto crossover, y con un nuevo coguionista amigo de Rucka, Eric Trautmann, (si te suena el nombre, Rucka le puso su nombre al embajador americano en esta serie) la serie mejora mucho y se convierte en lo que apuntaba a ser desde el principio, una de las joyas de DC. Una mezcla perfecta de elementos superheroicos (con un uso magnífico de decenas de elementos de montones de viejas y nuevas series, de manera inteligente, diferente e inteligente) e intriga de espionaje y política como el mejor thriller de cualquier género, con lo mejor de ambas cosas. Como cosa curiosa, este tomo enlaza bastante con acontecimientos recientes de Aves de Presa (como el retorno de cierta heroína, la mención de que Spy-Smasher que era la nemesis del grupo en sus últimos números es una agente de Jaquemate que merece un rapapolvo por toda la que armó, y la muerte de Knockout como parte de la escabechina de los Nuevos Dioses), que aquí no se ha visto, por su puesto, porque en Planeta odian a las mujeres, a Gail Simone o quizá sólo al buen gusto, es difícil de saber. El primer número es de consecuencias, de las revelaciones en Aves de Presa y del crossover con Outsiders, pero sobre todo, centrado en la relación entre Mr Terrific y Sasha. Y es un ejemplo perfecto de cómo hacer este tipo de historias, centrandose en un dilema compensible, sin chorradas de culebrones inmaduros, sino viendo a dos adultos maduros con razones lógicas para lo que hacen en vez de ñoñerías, y eso hace que las emociones parezcan mucho más reales y sea más bonito. Muy buen número de caracterización que deja en ridículo a la mayoría. El siguiente número está dedicado al Castellan, el encargado de seguridad del Castillo de Jaquemate, que resulta ser un viejo personaje muy bien reciclado. Es un número en parte de meterse en su cabeza (y ver la presión a la que está sometido alguien con sus responsabilidades, además de darle una personalidad y opiniones bastante desarrolladas, y ver como funcionan muchos aspectos de la organización a través de sus ojos) y parte de ver una serie de duelos de inteligencia y recursos entre las posibles e invasiones y él, que es una maravilla de extrapolar los elementos de un universo de fantasía y ciencia-ficción como es el DC de manera más seria e inteligente, sin necesidad de hacer las cosas realistas, mundanas y aburridas. Una pasada, y aún tienen tiempo de contar una historia con principio a fin paralela a todo esto, que es más de lo que algunas series hacen en seis veces el espacio.

El resto del tomo enlaza con la dichosa Carrera a la Salvación, pero de manera que no necesitas haber leido ningún otro comic, como todo este tomo. Más bien es la culminación del conflicto de intereses y métodos entre Amanda Waller y el resto de Jaquemate que lleva desde el principio de la serie, con las abducciones de villanos simplemente como el detonante de la guerra abierta entre ambos bandos. Y el resultado es una guerra donde ambos bandos se vuelven desesperados y usan todos los recursos a su disposición, que incluyen la inteligencia despiadada sensacional de Waller y por supuesto, el Escuadrón Suicida por un lado, y por otro los muchos recursos superhumanos y de simples agallas y honradez de Terrific, Bourdeaux, Khalid y el resto. El resultado usa a la perfección a todos los protagonistas de la serie, todos hacen algo chulo, las cosas se ponen realmente peliagudas en diversos momentos para muchos de ellos, y el nivel de tensión y trepidación es enorme, al igual que los muchos momentos chulos (algunos de acción, pero algunos son más impactantes simplemente a base de personajes hablando) y algunas buenas sorpresas. El dibujo a partir de aquí es de Joe Bennett, en su mejor trabajo hasta ahora, más abierto y oscuro que en 52, pero también más sólido e impactante. El número de Samnee también es bueno. De lo mejor de DC, y si te gusta, los guionistas hicieron un blog del Castellan lleno hasta los topes de más material de la serie donde analizan en su estilo complejo dentro del universo montones de elementos de DC, buscadlo. Muy Recomendado (10)

JLA Nº18: Continua la historia que enlaza con Carrera a la Salvación, pero esto es decepcionante. La idea de los villanos entregandose a la custodia de la Liga para que les protejan del Escuadrón Suicida es buena, y se saca partido de la olvídadisima (sólo una aparición en 1993 hasta que Jimenez empezó a usarlos en cameos recientemente) Nación Aria, pero el resto de la historia es predecible y sosa. El número es repasar cosas que ya sabes si has leido u oido hablar de Salvación, y otro combate entre la LJA y el Escuadrón que no aprovecha en absoluto a ninguno de los grupos en componentes o diferencia de estilos, es simplemente una pelea genérica olvidable. El final tiene algo de emoción e intriga, pero sabiendo lo enlazado que está esto con otra miniserie, es difícil de ver por donde puede salir de manera que no se pisen. Oh, y Burnett se ve que no ha leido nada de la Llave o lo ha confundido con otro personaje, porque lo escribe como si fuese (un estereotipo de) Marilyn Manson, y aunque se le parece, la personalidad es muy distinta. El dibujo de Benes sigue siendo patético, y eso influye. En el complemento, en vez de seguir con lo del mes pasado, se trata otro subargumento heredado de Brad que McDuffie va a tener que ir resolviendo proximamente, en este caso, el de Tornado Rojo. Esta historia es un prólogo a esa próxima historia, pero McDuffie hace un buen trabajo vendiendo la situación de Tornado como algo desesperado. El dibujo de Meyers pega más esta vez. Neutral (5)

Jonah Hex: El Rostro de la Violencia: Estrenando una nueva cabecera, Géneros DC, que se supone que irá de publicar miniseries varias de DC no-Vertigo, de géneros no superheroicos. Únicamente con ese criterio, da igual que no fuesen particularmente buenas o famosas, simplemente para dar variedad. Es decir, lo mismo que hacía Norma, vaya. El primer lanzamiento es el primer tomo de la serie actual de Jonah Hex, que es el personaje con el que saturan el mercado este mes. Hex es el vaquero más famoso de DC, que tiene la gracia de no sólo ser un vaquero durisimo aunque bueno en plan Eastwood (de hecho, en este tomo, está dibujado como Clint cuando era joven), es aún más bestia que la media, y tiene una memorable cicatriz feisima en la cara que le hace destacar. La serie está escrita por Palmiotti y Gray, pero no se le debe echar en cara, porque tiene la fama de ser el único trabajo de esa pareja que no es bazofia estúpida innecesaria. Desde luego, a diferencia del resto de cosas que han hecho, al menos ocupa un papel en el mercado, que no está precisamente saturado de westerns. Y la serie al menos tiene ventas estables en vez de hundirse como una piedra, que ya es algo. Tampoco te lleves a engaño, no es una pequeña maravilla a promocionar a bombo y platillo. Simplemente, son historias sólidas y perfectamente aceptables del oeste, con todos sus elementos y recursos típicos, nada especialmente original, pero con un protagonista con personalidad, y buena ambientación con chulería y ambientación apropiada. Y probablemente una buena parte de que funcione es el dibujo, de Luke Ross, que en los 90 era un refugiado de Image no muy bueno, pero que aquí lo hace muy bien. Y también tiene colaboraciones del diseñador del personaje, el veterano y clásico Tony DeZuñiga, más conocido como entintador, pero que todavía sabe dibujar un western. Realmente, esta serie no es nada que no hayas visto en películas del género, pero en el mercado actual es único, y no está mal, aparte de quedar bonito. Y desde luego, es una gran mejora para Graymiotti, que empiezan a justificar que les paguen por escribir. A ver si ahora que han encontrado su sitio se dedican a esto y no a otras cosas. Recomendado (7)

Jóvenes Titanes Nº2: Continua la saga de los Titanes del Terror, y llamarles así ha sido un mal movimiento por parte de quien sea que decida esas cosas. Porque después de los Titanes Este y los Titanes del Mañana, parece que esta serie no ha hecho otra cosa en el último año que enfrentarse a equipos de Titanes malvados, y los lectores están hartos, con razón. Así que ponerle ese nombre a estos villanos es una metedura de pata, porque parece otra vuelta a la misma idea, en vez de un concepto distinto: Son a los Titanes lo que la Liga de la Injusticia a la LJA. Es decir, jóvenes y legados, pero de villanos en vez de héroes. Nombre aparte, es una buena idea como nemesis del grupo, y la alineación no está mal, mezclando herederos con versiones nuevas de viejos villanos, y una nueva versión de un viejo villano (basada en la de las series de animación) como mentor. No tienen aún mucho como personajes individuales, pero tienen potencial. Aunque realmente, esta historia va más de los héroes atacados individualmente que de los villanos. El mes pasado tocó Chico Diablo, este tocan Destructora y Miss Marciana. La primera historia es todo un número de acción (que no nos dice nada de los dos villanos implicados, aunque el enlace de la Persuasora con su predecesor/sucesor del siglo XXXI está bien) que no está mal como tal, y sirve para mostrarnos bien como Rose está en el filo de la navaja entre los buenos y los malos. La segunda tiene a Miss Marciana contra la Disruptora (legado de un viejo villano de los Nuevos Titanes, y que tiene un poco más de desarrollo, aunque sea simple) aunque el verdadero conflicto es interno como consecuencia de lo que le pasó al final de la historia anterior. La portada, por cierto, es engañosa, y hace creer que el número va a ser un reciclado del número anterior mucho más de lo que es. Es muy difícil hacer bien una historia de héroe intentando luchar contra su lado oscuro, y aunque McKeever no evita todos los tópicos, al menos no lo hace parecer tan machacado. La parte de M’gann adaptandose a la vida normal es mejor y más bienvenida, aunque McKeever hace muy mal una cosa: Hace parecer un gilipollas completo a Robin por no ayudarla en una cosa, especialmente porque él y su familia han hecho lo mismo por otros personajes muy recientemente sin problemas. Descontando eso, no está mal, y se nota que McKeever tiene pensado como llevar a los personajes, aunque la historia no llega a destacar por nada tampoco. El dibujo de Barrows es bastante bueno, y la suplencia de Rodriguez, con un estilo similar a Igle, tampoco está mal. Neutral (6)

JSA Clasificado Nº7: Continua la serie, pero a partir de ahora la serie se vuelve completamente irrelevante y hecha a base de poner a don nadies en historias que como mucho son mediocres. Este tomo tiene la última que no es asi, y es una historia de Fabian Nicieza dedicada a Jakeem Thunder, y es probablemente una historia que alguien tenía que contar sobre el personaje tarde o temprano. La idea es que si Jakeem tiene a un genio que puede hacer cualquier cosa que le pida, ¿por qué no va por ahí resolviendo los problemas del mundo, o al menos los de todos los que se va encontrando? (La respuesta en el caso de su predecesor Johnny es que era un idiota, claro) Nicieza, que siempre ha estado interesado en este tipo de cuestiones de los superhéroes arreglando el mundo, está a la altura de la complicada pregunta, dando una respuesta filosófica y logística por un lado, y luego otra material, enlazando con las nuevas reglas de la magia post-Crisis Infinita (si, esas tan sensatas a las que nadie ha hecho caso). En cualquier caso, respuestas satisfactorias, con una clara señal de que el personaje va madurando, que es más de lo que se ha visto de él en la serie regular porque tiene unos setecientos personajes. Para esto debería servir esta segunda serie, para explorar más a los personajes que no tienen espacio para desarrollarse en la principal, en vez de darle aventuras irrelevantes a los mismos 3-4 miembros sobreexpuestos. El dibujo del apropiadamente llamado Uy (al que ya hemos visto en Iniciativa) es malo, pues cree que colores llamativos y feos sustituyen el no darle detalle en los lápices. Y luego hay que abandonar toda esperanza, porque hay una historia de 3 números de Mr Terrific hecha por novatos que son de lo peor que nunca se ha hecho de la Sociedad de la Justicia. El guionista, Arvid Nelson, es el creador de la serie Image Rex Mundi que ha tenido buenas críticas. Ojalá no tenga ningún parecido con este comic, porque si no, no se entiende. Empieza con Terrific metido en una historia sacada del libro de tópicos de thrillers, con misteriosos senadores envueltos en misteriosas conspiraciones asesinas con enormes misteriosos poderes, todo muy serio y realista… y termina con un plan que hace parecer serio a los villanos más estrambóticos de James Bond, con antiguos nazis creando extraños seres y tecnología en la Luna para destruir el mundo, y la SJA como héroes genéricos teniendo que detener todas esas chorradas, que ni siquiera tienen la decencia de ir en coña como en James Bond (o más bien como en Austin Powers, a lo que se parece más) sino que van completamente en serio, como si fueran algo terrorífico, sin nada de humor (o caracterización, ya puestos) Lo peor, de todas maneras, es el dibujo de Sanchez, que ya hizo la historia de Medianoche en el tomo anterior, y es más patético y nauseabundo que aquella vez. Pese a que la primera historia es buena, no recomiendo que os acerqueis a este tomo, ni a ninguno de los siguientes ya puestos, la serie ha perdido completamente el rumbo. No Recomendado (3)

Pruebas de SHAZAM: Más de un año después de que sacaran el resto de miniseries de Brave New World (¿Significa eso que aún hay posibilidades de que publiquen Átomo? Supongo que para eso en Planeta deberían aprender a tener un criterio decente de lo que publican), sale la que quedaba por publicar. Esto es el relanzamiento del Capitán Marvel y su mundo que Judd Winick lleva queriendo escribir desde que estuvo dando la lata con el personaje alrededor de Crisis Infinita, que es donde pasaron las cosas que servían de prólogo a esta maxiserie. Y francamente, si esto es todo lo que Winick piensa que puede hacer con el personaje, más le habría valido quedarse en casa, y no es de extrañar que hayan evitado usar a los personajes tras todo esto. Es verdad que el Capitán Marvel desde que fue rescatado por DC de los 70 ha oscilado entre protagonista de una serie menor y estrella invitada, pero eso simplemente es porque nunca le han dado un buen equipo creativo que lo pusiera en el mapa. No hay nada inherentemente malo en el concepto. Como ha demostrado Jeff Smith, hay un hueco perfectamente preparado para una serie desenfada e inocente sobre héroes brillantes y magia que capture la imaginación de todas las edades, si la hace alguien con el toque equilibrado adecuado. No sería un superventas, pero podría ocupar un hueco perfectamente aceptable en ventas y en crítica, que es lo más que le puedes pedir al personaje. Pero no, ni Winick ni sus jefes son capaces de entender eso, así que aquí tenemos exactamente lo contrario, la idea estúpida y machacada que ya sólo debería usarse en parodias: El relanzamiento de un personaje inocente para niños en plan oscuro, “maduro”, moderno y violento. Supongo que si le dieran personajes Disney a Winick los llenaría de violencia, sexo y drogas. Es así de tópico y patético.

Vale, lo de convertir a Billy en el nuevo mago Shazam viviendo en la Roca y que Freddie sea el nuevo Capitán Marvel tras un viaje iniciático no es mala idea en absoluto y permite ver el concepto con nuevos ojos (lo que hacen con Mary si es una burrada, pero eso es problema de otra serie mucho peor). Pero el problema es que el nuevo concepto tiene más bien poco que ver el Capitán Marvel, sino que es una serie de intentos de ser moderno y serio que quedan ridículos. Oh, hay terroríficos monstruos que mutilan y matan gente, nada más empezar. Y raptan niños, que maduro. Y para que veas lo modernos que son, los personajes mágicos llevan todos tatuajes, rastas o perillas, incluido Freddie. ¡Que moderno y callejero es el puñetero comic! ¡Cuánto tiene el dedo en el pulso de la juventud nuestro colega Winick! Así que toda la historia es Freddie, que nunca deja de ser un héroe adolescente genérico sacado del libro de estereotipos (por supuesto, con angustia e inseguridad incorporados, Dios nos libre de lo contrario) encontrandose pruebas mágicas que no son particularmente originales la mayoría, y enfrentandose a villanos que van de ser malos y hacer cosas horribles (y si son chicas, supuestamente sexys y seductoras, claro, es “maduro”). Para terminar la gracia, hay un retcon gordo a los poderes de los personajes que además de chorra contradice la idea central de los personajes, y lo que hacen con ellos en otras series, como toda aparición reciente de Black Adam. Y el cambio de nombres del final es innecesariamente confuso y gratuito, pero supongo que como la mayoría de cosas de esto, serán ignorados más adelante. Lo mejor del tomo es probablemente el dibujo de Howard Porter, con un nuevo estilo bastante mejor de lo que hacía en JLA y Flash, más coherente y consistente, gracias a los efectos de color que compensan sus descuidos. Los números que hace el debutante Cascioli, pintados, están muy bien dibujados también. Pero no compensan la cantidad de tópìcos y de ideas profundamente erradas sobre la franquicia que componen el tomo. No Recomendado (4)

Robin Nº2: Más de lo mismo que el mes pasado, realmente: Robin se pega contra muchos lacayos y chorizos. Una y otra vez. Hay algún subargumento, pero es todo dar saltos e insinuaciones sin que realmente pase nada. Nada remotamente interesante, realmente, pero tampoco se podía esperar mucho más. Oh, y parece que se revela la identidad de Spoiler, que sería una buena idea, pero aún no se confirma. Muy buen dibujo dentro de estilos parecidos de Baldeón y Batista. Neutral (5)

Salvation Run Nº2: De nuevo, con un capítulo de Catwoman que no aporta nada como relleno. Vale que el personaje no puede solucionar su situación porque para eso está la miniserie principal, pero perder el tiempo en un mundo virtual no es la mejor solución. Así que es un número donde nada de lo que pasa importa hasta el final. Siendo generosos, se puede ver algo de la mentalidad actual de Selina en como se desarrolla la fantasía, pero por lo general es lo que te puedes esperar de ese tipo de historias sin nada particularmente original. Pfeiffer es mejor que eso, y es una pena que la interacción con los villanos que se vislumbra a veces no se desarrolle. En cuanto a la mini principal, Willingham tuvo que abandonarla en este punto, y como en Pacto Sombra, la hereda su ayudante Matt Sturges, y apenas hay diferencia, y en todo caso, para mejor. A estas alturas es sobre todo un conflicto entre Luthor y el Joker, de personalidades y perspectivas del mundo, con el resto de villanos siguiendoles el rollo. Además, hay un tercer bando muy apropiado para otro villano importante, tensiones dentro de los villanos (que desembocan en una asombrosa pelea entre dos villanos geniales), una revelación que no por predecible le quita sorpresa, y un final con cierta trepidacion. Por otro lado, la logística de todo el asunto no tiene mucho sentido, hay muchas oportunidades desaprovechadas (de situaciones y de personajes, por ejemplo, están los 6 Secretos, pero no se ve ninguna de las vendettas que debería haber entre ellos, aunque la continuidad de Deadshot y el Escuadrón Suicida si se menciona, y también otras cosas en ese sentido) y la mayoría de personajes están de adorno. Si puedes dejar pasar todo eso, y divertirte con el diálogo de Luthor y el Joker y la interacción entre villanos, te gustará. El dibujo de Chen está bien, pero el número que hace Bennett (y el Catwoman de Lopez) están muy bien. Recomendado (8)

Superman: Kriptonita: Primera saga de la ya cancelada Superman: Clasificado, que era una antología de historias que transcurrían en el pasado de Superman, continuidad actual. Que tenía un grave problema, y es que el orígen y todas las partes importantes del orígen del Supes en la nueva continuidad están reservadas para su Orígen Secreto por Johns que saldrá el verano que viene. Así que las historias a contar son bastante irrelevantes. El otro problema es que no cogían buenos equipos creativos, pero este primer tomo es la excepción, escribe Darwyn Cooke, y por una vez no dibuja, sino que lo hace Tim Sale, arrancado de las pérfidas zarpas de Loeb. La cosa es que el tomo es como todo lo de Sale: Muy bonito, muy bien ambientado, pero dice más bien poco en mucho espacio. En el fondo, es una historia de Superman vs Luthor, como las que ya has visto muchas veces antes. Está bien volver a ver al Luthor peligroso vestido de traje (como los verdaderos villanos peligrosos en el mundo real) y no al panoli carcajeante de los últimos tiempos, pero está muy descafeinado. Y por bonita que quede, como historia, es bastante aburrida. Sólo para muy fans del personaje o el equipo creativo. Neutral (6)

Transformers: Stormbringer: Otra de la serie de miniseries actual de Transformers de IDW, pero con la gracia de que no transcurre en la Tierra, sino de vuelta en Cybertron. Así que en vez de tener a los robots lidiando con humanos con su guerra secreta, volvemos a lo que se le da bien a Furman, a la space opera y la guerra galáctica entre varios bandos. Otra cosa interesante es que aunque el Optimus Prime de siempre tiene un papel, los demás protagonistas son bastante menos conocidos, poco o nada usados en TV, aunque un par de personajes si son típicos de los comics de Furman, incluido el villano principal, aunque cualquier parecido con sus encarnaciones anteriores es coincidencia. La idea es contarnos el estado de Cybertron en esta continuidad, y ver como se las apañan los Autobots no contra Decepticons per se, sino contra algo más como una gran amenaza cósmica. El problema es que Furman pasa demasiado tiempo tratando de convencernos lo realmente impresionante y peligrosa que es la amenaza, y no en todo lo demás. Hay muchos personajes chulos en la historia, pero apenas reciben espacio para desarrollarse o hacer mucho más que decir lo terrible que es la situación y pegarse ocasionalmente de leches. Y es que la historia no tiene más que contarnos lo peligroso que es el malo, y darle hasta que lo vencen. Que, para ser honestos, es la fórmula de muchas historias de la franquicia, pero se puede hacer un rato mejor. Lo mejor es el dibujo de Don Figueroa, que es un gran fan de los personajes, y se nota. Es el mejor dibujante que quizá hayan tenido los comics, al menos bajo el estilo actual, con unos diseños impresionantes (aunque algo recargados) y una energía para los personajes y la acción que es contagiosa, sin sacrificar aspectos básicos. (Y la portada era un poster muy currado, aunque Norma no la ha conservado porque les importa un bledo, por lo visto) Si eres fan de los personajes, habrá muchas cosas aquí que te gusten, pero como historia, deja bastante que desear. Neutral (6)

Umbrella Academy: Suite Apocalíptica, Primer Acto: Un comic de lo más curioso, este. Es uno de los ocasionales intentos de captar la atención del público poniendo a escribir a un famoso, de esos que tienen la decencia de admitir que le gustan los comics y trata de devolver al medio las cosas buenas que le ha dado. Esta vez es un tipo de famoso que no es precisamente común, un músico. Concretamente, Gerard Way, cantante y compositor de My Chemical Romance. Para el que no esté puesto en música moderna, es un grupo de bastante éxito, con bastante fama de ser emo. La versión de Desolation Row al final de Watchmen es suya, por si te quieres hacer una idea. Y la verdad es que la fama que tienen en algunos ámbitos no se la merecen: A veces son algo quejicas y mórbidos, pero en general las letras están bien y la música es buena. Como cantante, eso si, Way es buen compositor de letras. En cualquier caso, con estos antecedentes, uno podía temerse un comic de novato únicamente aprobado por ser famoso, y/o un comic sobre un puñado de chavales de negro quejandose sobre la agonía de su existencia. Así que es una grata sorpresa encontrarse que no es ninguna de las dos cosas, de lejos. Es un comic de superhéroes, pero con mucha más imaginación que la mayoría, mezclado con algo de estética de una serie independiente de las más divertidas. Hay gente que lo ha comparado con la Patrulla Condenada (incluido el propio Morrison), y aunque no es tan extraño, te puedes hacer una idea del tono de la serie, con unos protagonistas disfuncionales a más no poder, que tratan vagamente de hacer de superhéroes en un mundo condenadamente extraño. Los protagonistas son un grupito de niños con superpoderes (que solían ir impecablemente vestidos con su uniforme de colegio y su antifaz) que eran entrenados por un profesor chiflado y estricto y les llevaba a enfrentarse a cosas como el zombie de Gustave Eiffel (usando la Torre como arma robot, por supuesto) y si lo hacían bien, después iban a por helados. De mamá del grupo hacía un maniquí, y de ayudante un mono parlante. Pero como suelen ir estas cosas, la historia realmente empieza cuando ya han crecido, han cambiado bastante (uno parece que viva en un cubo de basura, uno es un astronauta simiesco, y otro no ha cambiado nada, por ejemplo) y tienen que volver a unirse porque empiezan a pasar cosas raras. Más raras, quiero decir. El resultado es una historia que es tremendamente divertida, llena de ideas y elementos que te harán sonreir o al menos admitir que son chulos de tan absurdos que son, pero que no se olvida de tener un núcleo de unos personajes creibles y accesibles debajo de eso, y una historia interesante que se va desarrollando bien poco a poco. El dibujo es de Gabriel Ba, que saltó a la fama junto con Matt Fraction con la aclamada Casanova para Image, y se complementa perfectamente con el guión. El estilo es similar al de Mignola, pero con menos uso de sombras, y con una imaginación y dinamismo impactante. Vaya, que esta es la clase de serie muy divertida y aclamada que suelen hacer algunas independientes que nadie lee, pero gracias a la fama del autor, ha tenido bastante éxito. Un autor famoso trayendose lectores (especialmente lectoras jóvenes) de otros sitios siempre es bienvenido, pero cuando son sorprendentemente buenos como en este caso, es especialmente aplaudible. Muy Recomendado (9)

Wonder Woman Vol.2 Nº1: Después del parón por el relanzamiento accidentado, la principal superheroina vuelve a tener serie propia por aquí. Lástima que no sea mensual como las del resto de la Trinidad, pero algo es algo, bastante es con que Planeta publique regularmente una serie de Gail Simone. Como en el primer tomo de Simone, ahora tocan cuatro números de saga, de los cuales vienen aquí tres. Siguiendo un subargumento del tomo anterior, esta saga va de Diana en un mundo de espada y brujería, aliandose con varios viejos personajes del género de DC (y de otros mitos). A uno de ellos lo hemos visto hace poco, pero aquí está en una encarnación a medio camino entre esa y la original. El problema de esta historia es que al meter a Wonder Woman en este mundo, y sobre todo, con las circunstancias que le rodean en esta historia, la mayoría de sus cualidades particulares se pierden, y queda una heroína guerrera genérica. En muchas de las escenas podrías poner a Xena, y no se notaría el cambio. Hay unas pocas veces donde su compasión y humanidad salen a flote, y esos son los momentos que destacan, pero sobre todo, es una historia de espada y brujería, de barbaros pegandose con gente, bichos y demonios. Con diálogo que brilla bastante y mejor que la media, pero a menos que seas fan del género, probablemente esperarías algo más. Como subargumento más normal, los secundarios se meten en problemas ellos solos, y una vez pasas la tontería de la identidad secreta de Diana que vuelve a asomar la cabeza, es divertido. Lo más sorprendente de esta saga es el debut del nuevo dibujante regular, Aaron Lopresti, que lleva dando vueltas desde los 90, más insistentemente últimamente por Marvel, pero que en su nueva etapa en DC por fin se ha convertido en alguien a quien seguir. Tiene un estilo no muy alejado del de Dodson, pero sin sus idiosincrasias, y queda bonito, expresivo, con escenarios detallados y dibujando muy bien a la protagonista en distintos trajes sin caer en las tonterías típicas. Recomendado (7)

Y eso es todo. La semana que viene: Invasión Secreta continua en su serie propia, Vengadores, Thor, Thunderbolts, Factor-X y Jovenes Vengadores/Runaways. El Capitán America sigue enfrentandose a su doble malvado, Iron Man a una cosa rara, y los 4F a los Nuevos Defensores. Hulk puede o no llevar relleno, según les de. Spiderman termina Nuevas Maneras de Morir, Daredevil sigue con su caso, y Punisher su enfrentamiento eterno con Puzzle. Patrulla-X tiene nueva dirección, X-Men: Legado tiene el plan maestro de Mr Siniestro y X-Force tiene gente con garras. Ultimate Origins continua enlazando cosas no relacionados, y Kirkman termina su etapa en Ultimate X-Men, por fin. Hasta entonces, que tengan buenas vacaciones los que puedan, y nos vemos después.

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