Criticas Reconstructivas: Semana del 5 al 11 de Septiembre

22 septiembre, 2011

Hola a todos, bienvenidos al principio de una nueva era. Nada de lo que sabiais hasta ahora cuenta. O quizá si. O quizá sólo parte, pero de manera distinta a como lo recuerdas. Además, ahora todo el mundo lleva traje hortera, y es más joven, pero también más feo. Estamos hablando, por supuesto, de que el Universo DC ha muerto, corta vida al nuevo universo DC post-Flashpoint. Ya he podido leer los primeros comics de la nueva DC y… bueno, son más o menos lo que se podía esperar. Más información en el podcast, pero hasta final de mes no haré un comentario más concreto.

Mientras tanto, en los comics que realmente han llegado aquí de manera oficial, Planeta saca una tonelada de novedades, simplemente por ser septiembre. Siempre lo hacen, no es porque sólo les queden 3 meses de tener los derechos de DC. Lo curioso es como en septiembre siempre sacan las novedades a principio de mes, en vez de a mediados como el resto de meses. Debe ser para compensar la ausencia en agosto. Como siempre, son cosas de Batman y de Dia Mas Brillante, es decir, supercomerciales, famosas, y lo mismo de siempre. Nadie les acusará de no ser consistentes, al menos. También hay cosillas rezagadas de Panini que no salieron la primera semana.

Comenzamos ya con las reseñas, que son muchas:

 

 

 

 

 

 

Astonishing X-Men Nº18

 

Como sólo hay unos cinco números inéditos de la serie, este mes toca un What If para rellenar, como han hecho otras veces. Esta vez es de la tanda de especial de 2009, y como era de esperar, gira en torno a variantes de la etapa de Whedon, que es lo único de esta serie que será recordado. En este caso, como todos los especiales de este año, son dos historias separadas, y ambas parten del primer año de la serie, con ideas que no son necesariamente obvias, sobre todo la segunda.

 

La primera está escrita por Jim McCann, de Ojo de Halcón y Pájaro Burlón (también escribió un especial de Dazzler que no tiene pinta que vayan a publicar), y nos cuenta que habría pasado si la pista falsa del principio de la serie hubiera sido verdadera, y hubieran resucitado a Jean Grey en vez de a Coloso. Hay que ser tonto para resucitar a una genocida cósmica en potencia cuando lo que tienes miedo es que alguien destruya tu planeta, pero bueno. La historia va de volver a contar la saga de Whedon, pero viendo como descarrila debido a la diferencia en los personajes. Es un buen ejemplo de cómo hacer un What If, no dejandolo todo igual, ni matando a todos apocalipticamente (aunque algo de eso hay), sino mostrando lo que habría pasado haciendo algo distinto, manteniendo la verosimilitud en los personajes. Queda un poco apresurado y fácil, pero claro, tiene que meter un año de historias en 20 páginas, así que se le disculpa un poco. Lo que no se disculpa es que el dibujo de David Yardin no sea mejor, teniendo en cuenta que supuestamente es un dibujante de lujo, si el que le den portadas a dibujar es una indicación. No es que sea malo, pero tiene problemas de perspectiva y narración.

 

La otra historia es más corta, está escrita por Matteo Casali, que no ha hecho casi nada en el mercado americano, y parte de la extraña premisa de emparejar a Peligro con Ultron como pareja letal. Suena un poco aleatorio, pero bueno, Ultron siempre anda buscando familia. Curiosamente, es la versión de Ultron que salió en Runaways, que tiene problemas cronológicos (una historia es casi un año posterior a la otra), pero ese es el menor de sus problemas. El problema gordo es que cae en el problema en el que no caia la historia anterior, el de “como es un What If, todo el mundo puede morir, así que debe morir, por exigencia del guión y porque los personajes actuan como inútiles para que pase”. Es una estupidez detrás de otra, y prácticamente en cada página hay un momento de “Espera, ¿por qué ha pasado esto?”, excepto el final, que conecta bien con lo que pasó luego realmente. El dibujo es del novato Mike Getty, que recuerda mucho a Ariel Olivetti en otra masacre de Ultron, la Última Historia de los Vengadores, pero mucho menos claro.

 

Para terminar, como todos los What Ifs de ese año, hay unas cuantas tiras cómicas por Mike Gallagher, que no son nada graciosas, y no hablaremos más de ellas por el bien de todos.

 

Aparte de ser un pegote en la serie (aunque en esta en concreto, al ser una serie de autores rotativos e historias aisladas, molesta menos que en otras), la mitad del material no es bueno, y el otro es curioso pero no suficiente para compensar. No Recomendado (4)

 

 

 

Batman Nº50

 

Como hicieron con Superman, para celebrar el nº50 de la edición española, se incluye el nº700 de la edición americana de Batman. Como con Superman, también es un especial de celebración. A diferencia de Superman, en Planeta lo han colocado fuera de orden cronológico (transcurre entre los nº9 y 10 de Batman y Robin, o al menos la parte del presente transcurre ahí) y en vez de una antología, es una sola historia con un solo guionista, Grant Morrison, disfrutando de poder probar cosas distintas dentro de su mega-historia que abarca 70 años de Batman.

 

La historia es un viaje por las distintas épocas de Batman, celebrando sus décadas de historia, con un misterio que abarca tres eras: El pasado, con los Batman y Robin clásicos, el presente, con los actuales, y el futuro, con el Batman-Damian del nº666. La trama salta de tiempo en tiempo (nunca mejor dicho) girando alrededor de un misterio que abarca décadas y un viejo secundario rescatado por Morrison (que luego, o aquí, antes, ha tenido un papel en Regreso de Bruce Wayne, por eso era mejor leer esto antes). El misterio es suficientemente simple como para que se entienda la idea general casi al principio, pero complejo como para que necesites leerlo entero un par de veces para pillar todos los detalles. Enlaza muy bien las historias. Y hay un misterio secundario, un acertijo, que de manera genial, te pone la solución dentro del comic, donde menos te lo esperas. Lástima que se pierda la gracia al traducirlo.

 

La primera parte es un homenaje muy claro al Batman de los 60, pero ni siquiera el de los comics, el de la serie de TV. O mejor dicho, una mezcla: Batman y Robin están escritos como en los comics más serios de la época, pero los villanos están en la versión de la serie del 66, aunque tomados un poco más en serio. De hecho, parte del tema de esta historia es ver como esos viejos buenos tiempos empiezan a acabarse, y llegan los 70 con las versiones más letales de los villanos, personificados con uno de los cambios de personalidad de Joker que Morrison introdujo previamente, precisamente para explicar estas cosas. También se recupera un viejo villano de esa época a la continuidad actual (como lleva haciendo desde que empezó en la serie), y queda muy bien. De hecho, el merito de este segmento precisamente es ese, coger el tono de la época y hacerlo divertido sin que quede ridículo y fuera de lugar. El dibujo de esta parte es de Tony Daniel, y no es demasiado bueno, de hecho, como siempre, la caga en algún detalle importante para la historia que no dibuja bie. ¿Por qué demonios ponen a un dibujante vago con los detalles a un guionista que escribe guiones tan meticulosos?

 

La segunda historia es como un capítulo más de Batman y Robin, pero enfrascado en el misterio. Bueno, el misterio es realmente una parte pequeña. Más que nada, es Morrison permitiendose algo que no ha podido hacer en la serie principal debido al formato de sagas de 3 números continuas: Contarnos un ejempo de un día normal el vida del nuevo duo dinámico. Bueno, no un día normal, es un día específico, y eso da para momentos bastante entrañables. Pero aparte de eso, va de ver como interactuan Dick y Damian en situación normal, y la química es muy buena, la caracterización es excelente, y se usan muy bien elementos del pasado. El dibujo iba a ser de Frank Quitely, y menos mal que no le cogieron para un número más largo, porque ni siquiera llega a terminar este capítulo corto. Las última páginas las hace Scott Kolins, y gracias al color, no queda del todo inconsistente. De hecho, siendo mejor de lo normal para Kolins y peor de lo normal para Quitely, queda algo bueno de media.

 

La tercera historia es una secuela del nº666, mostrandonos la clase de Batman que será Damian ahora que sabemos que no será satánico, sólo un bestia. Está lleno de inversiones y modificaciones imaginativas de las situaciones y personajes típicos de Batman, y varios guiños a historias pasadas (e incluso futuras). Cuesta un poco pillarlo, pero está muy bien cuando lo haces. El dibujo es de Andy Kubert, que prácticamente no habia aparecido desde que hizo el nº666 (que exclusiva más rentable para DC), y siendo un futuro y un protagonista bastante exagerados, le pega muy bien. Podría ser un poco más claro, pero lo compensa haciendo diseños grotescos memorables.

 

Como colofón, hay cuatro escenas que resumen la idea central del número, y de toda la etapa (demonios, toda la obra DC de Morrison desde los 90), que es que el mito de Batman es tan poderoso que durará eternamente. Y para eso, ofrece cuatro futuros distintos, cada uno con su propio Batman, todos muy imaginativos, muy reminiscentes de distintos tipos de futuro con muchas influencias, pero suficientemente originales como para que tengas ganas de leer más aventuras de ellos… con la gracia añadida de que, como siempre en esta etapa, está todo basado en material pre-existente, alguno más conocido, otro rebuscado. Así, incorpora en su continuidad tanto populares series de televisión, como un comic suelto de los años 50, sin que quede forzado, y añadiendo suficiente para que no sea sólo un guiño. Bravo. La pena es que el dibujo sea del futuro dibujante batmaniano David Finch, que es bastante feo, aunque al menos le da aspecto distinto a cada futuro.

 

Para terminar con el especial, hay varios pin-ups de dibujantes famosos, y como suele pasar, hay de todo, aunque no mucha originalidad. (Y termina con una página celebrando la proeza de llevar 700 números, y proclamando que vengan 700 más. Que te jodan, DC de 2011. Que te jodan mucho.)

 

Para estropear un poco el número, ponen un número de Detective Comics escrito por Denny O’Neil que se saltaron cuando tocaba. Y es un poco como seguir una actuación de los Beatles con Ismael Serrano. Es una historia ligeramente mediocre y genérica sobre Batman y Robin, que como siempre, se toma a si mismo demasiado en serio. Es el pasado, y no uno bueno. Pero al menos es mejor que cuando editaba en los 90, como estareis viendo en esos horribles tomos de Sombra del Murcielago. Buen dibujo de Dustin Nguyen, que se adapta al tono.

 

Una gran celebración de 700 números de un personaje, de las que no sabemos si habrá más. Así se hace. Muy Recomendado (9)

 

 

 

Batman: La Busqueda de Batman

 

El primero de los títulos engañosos de Planeta de esta semana, y el más estúpido con diferencia, porque aparte de que Batman no aparece prácticamente en todo el tomo (y cuando lo hace, es de lejos), tiene el mismo nombre como título y como subtítulo. Proximamente en Planeta: Batman: Batman.

 

En realidad, esto es una miniserie titulada Amos del Tiempo: La Busqueda de Batman, que tiene bastante más sentido, y es menos engañoso. Realmente, es la continuación de la serie de Booster Gold de Dan Jurgens, sólo que en miniserie aparte enlazando con otras sagas famosas para atraer atención, mientras que la serie regular se ve ocupada por otro equipo creativo mientras tanto. (Jurgens vuelve más adelante a la serie regular, y continua directamente de este tomo sin mencionar el relleno que han hecho sin él, por si no estás convencido de que es exactamente eso lo que han hecho)

 

La supuesta idea de la miniserie es contarnos más a fondo las aventuras de los Amos del Tiempo (Rip Hunter y Booster Gold) más Superman y Linterna Verde durante la misión que vimos en Regreso de Bruce Wayne donde tenían que buscar a Batman a través del tiempo. En realidad, esa misión se usa como busqueda para que Jurgens cuente lo que le da la gana, como era de esperar. La busqueda de Bruce se menciona de vez en cuando, sobre todo al principio, y vemos un par de escenas de la miniserie desde otro punto de vista explicadas un poco más detenidamente, pero no aporta realmente nada nuevo. Da igual, porque pronto se abandona todo eso, para distraerse con cosas que a Jurgens sin duda le parecen más fascinantes.

 

La primera es ponerse a jugar con personajes de espada y brujería de DC de los 70. Porque Jurgens piensa que es buena idea, excepto porque le gustaban mucho de pequeño y tiene nostalgia, no se sabe. A diferencia de cuando Simone usó a algunos de estos personajes en Wonder Woman, no parece tener nada que contar sobre ellos. El caso es que la historia se basa en una serie de clichés que ya eran viejos cuando Jurgens empezó su carrera hace décadas, y no han envejecido bien desde entonces. Es tener a Booster haciendo de aventurero graciosillo fuera de lugar en una historia mediocre de Conan, hasta que se acaba el tiempo y se van. Oh, y por si no tenías claro que era una historia de Booster Gold, Superman y Linterna apenas aparecen.

 

Claro, que la siguiente parte de la miniserie lo deja aún más claro, porque va de atar un cabo suelto de la serie. Bueno, realmente no ata nada. Más bien continua un argumento a largo plazo, pero no se molesta en cerrar nada, probablemente porque creia erroneamente que podría volver al tema más adelante. El caso es que la historia pasa a ir de un montón de personajes que sólo le interesan a Jurgens, rescatando creaciones suyas de los 90 que no habían aparecido desde que a DC le entró el sentido común y dejaron de darle cosas para escribir. De eso, y del Escarabajo Negro, que es un villano que era gracioso cuando apareció la primera vez en los números de Johns, pero después de más de media docena de apariciones, tenerle únicamente siendo misterioso y manipulador acaba cansando, porque empieza a quedar claro que no hay una solución al misterio. (Por cierto, siempre es una mala señal cuando tienes un personaje llamado Nosequé Negro, y va de rojo) Sus ayudantes, arrastrados desde hace años, hacen más bien poco, igual que la mayoría de supuestos protagonistas de la historia. Y al final, ha sido un desvio de varios números para no conseguir nada de provecho. Y para dejar más claro aún que esto es Booster Gold con otro nombre, incluso continuan subargumentos con secundarios de la serie, aunque de nuevo, Jurgens no llega a resolver nada con ellos.

 

Para terminar, Jurgens enlaza con otra gran historia, para darle IMPORTANCIA a su miniserie, y que los que abandonaran la miniserie al darse cuenta de que era un timo, vuelvan a picar con otro similar. Al menos está justificado que enlace con Flashpoint, teniendo en cuenta que va de viajes en el tiempo, pero igual que con Regreso, no dice nada que no pudieras deducir por las dos páginas de anuncio que salían en el último tomo de Flash. El Flash-Reverso aparece viajando en el tiempo, se pelean, y continua con lo suyo. Lo único chulo es la pizarra final, recuperando una vieja tradición de la serie, pero con un nuevo giro.

 

A decir verdad, no es lo único bueno. Varios números empiezan con flashbacks a la juventud de Rip Hunter, explicandonos a la vez la madurez de Booster, claro, y están francamente bien. Si todo el comic hubiese sido así, habría sido bueno, pero en vez de eso, Jurgens ha preferido darse a la autoindulgencia y los crossovers. El dibujo, como siempre, es competente, aunque algo falto de vida y energía. Una pena, pero tampoco se podía esperar mucho más. No Recomendado (4)

 

 

 

Batman: Bruce Wayne, Vuelta a Casa

 

Esta vez el título no es engañoso, pero si engorroso. No es culpa de Planeta, era así en el original. Esto es una serie de especiales que salieron en DC el mes donde terminaba el Regreso de Bruce Wayne, en vez de las series regulares de la Familia Batman, donde se veia como reaccionaban al regreso de Bruce, y viceversa. Bueno, más o menos, la mayoría de personajes no llegan a darse cuenta de la resurrección, así que es más tener a Bruce pasando revista de todos sus asociados de cara a Batman Inc. Eso lo hace de una manera un tanto curiosa, pero más o menos apropiada para él, que de paso, es un buen guiño a una vieja historia. Encaja de manera un poco extraña con la serie principal, ya que todo esto tiene que ocurrir entre las páginas finales del último número de Batman y Robin, donde ya se ha reencontrado con Dick y Damian, pero no se contradice explicitamente, que es bastante, teniendo en cuenta que tuvo que escribirse antes de que tuvieran los guiones de la saga de Morrison.

 

El cerebro detrás de la saga es Fabian Nicieza, que se ha convertido en una especie de guionista principal suplente de las series de Batman. Escribe los dos primeros capítulos, y el final, y se nota, porque aparte de que tienen mucha más historia que contar y más finalidad que pasear a los personajes, son los que tratan subargumentos a largo plazo, o al menos, hacen algo con ellos más que mencionarlos. Uno es un villano que va paseando por los especiales, que como idea unificadora podría estar bien, pero no es muy bueno. El otro es uno que Nicieza lleva jugando a largo plazo (está muy bien que tenga argumentos a la larga, aunque es un poco arriesgado si no sabía que iba a poder cerrarlo aquí, supongo que en el peor de los casos, se lo habría llevado a Red Robin) y es tener a Vicky Vale detrás de la identidad secreta de Batman, cosa que siempre ha sospechado, pero desde la “muerte” de Bruce, está cantando demasiado como para que alguien no investigue. Esa parte está muy bien, porque trata el tema que la mayor parte de guionistas ignora, que es como se toma el público desde fuera todos los cambios raros de identidades de los superhéroes. Es decir, alguien tiene que darse cuenta de los distintos cambios de Batman y Robin, ¿no?

 

El primer especial es de Batman y Robin, y va de dar el pistoletazo de salida a los distintos subargumentos, mientras Bruce evalua a Dick y a Damian. La evaluación es bastante obvia, sobre todo porque ya la vimos de manera más rápida y eficaz con Morrison, pero al menos la conclusión y la caracterización es perfectamente consistente. Los subargumentos arrancan muy bien, (la idea de Dick para despistar a Vicky es muy buena) y el dibujo de Cliff Richards (viejo colaborador de Nicieza en Buffy y T-Bolts) es bueno. El segundo capítulo es de Red Robin, y por supuesto, es como un capítulo más de la serie, pero mezclando futuros villanos de la serie con los subargumentos de estos especiales. Los villanos no parecen muy convincentes, y menos con la revelación del final, pero como siempre, la caracterización de Tim es muy buena, y se desarrolla bien. El dibujo de Ramón Bachs es bastante bueno.

 

Entonces empiezan los capítulos diversos, empezando por el de Batgirl, que también es a todos los efectos un número de la serie regular, porque tiene el mismo guionista, Bryan Q Miller  y se vuelve bastante importante, porque aprovechan para por fin encajar al personaje del todo en la Familia Batman. Es una buena presentación de la serie, presentando bien a los personajes, sus conexiones y personalidades, y sobre todo la gracia de la serie, que es el desparpajo de la prota. Un poco demasiado centrado en historias pasadas y gente hablando para que esté tan bien como los mejores números de la serie, pero a cambio, se tratan temas de conexión con diversos personajes, pasadas y presentes, que le gustará a los fans que lleven más tiempo. El dibujo del suplente batmaniano habitual, Pere Perez, es bueno, mejor que la serie regular, incluso.

 

El siguiente especial es de los Outsiders, que en vez de estar escrito por su guionista actual, lo escribe el original, Mike W Barr, y básicamente, los escribe como estaban originalmente (con alguna mención breve a cosas como la locura actual de Geo-Fuerza), lo cual es probablemente para mejor, teniendo en cuenta lo horrible que es la etapa contemporanea de DiDio. Presenta a los personajes clásicos que quedan en la serie, pero no da ningún motivo para que resulten interesantes, así que eso que tiene en común con la serie original. Al menos el subargumento con Vale usa bien a un miembro reciente del grupo. El dibujo de una tal Rebecca Buchman es decente.

 

Después toca uno de Catwoman, aunque como el crossover con Noche Más Oscura, es un número de Musas de Gotham con más protagonismo de Selina. Escribe un tal Derek Fridolfs, que ya ha escrito especiales de este estilo. La parte de las dos villanas es bastante tonta, la de Catwoman es mejor, aunque bastante obvia. El dibujo de Peter Nguyen es bastante malo, no todo podían ser éxitos. Adam Beechen, que no se ha llenado precisamente de gloria en series de Batman antes (recordemos el fiasco de Batgirl, o mejor, no) hace un especial del Comisario Gordon, que es un número casi entero de pelea aburrida, que realmente no dice nada sobre el protagonista ni su conexión con Batman. El dibujo de Szymon Kudranski tampoco es para tirar cohetes. Para terminar esta trilogía, Marc Andreyko escribe el especial de Oráculo, y por supuesto, tiene que meter a Manhunter como protagonista, porque no sabe hacer otra cosa. Da igual que sea una asesina, cosa que en la Familia Batman no toleran. En cualquier caso, es como un número de Aves de Presa, sólo que en vez de las Aves de Presa, se coge a un equipo suplente sin química entre si, y que están realmente de relleno en escenas de acción olvidables. La parte central es Barbara Gordon pensando en su conexión con Bruce Wayne, que es recordar buenas historias del pasado, en vez de nada que tenga que ver con hablar de cómo afecta su resurrección. Al menos se avanza el argumento principal del asesino, para que los especiales parezca que tengan forma de historia en conjunto, aunque no de manera particularmente interesante. El dibujo de un tal Agustín Padilla es bastante malo, salido de los 90, por lo menos.

 

Para terminar el tomo, toca un especial de Ra’s Al Ghul. Por un lado, se resuelve la trama de Vicky Vale, no de la manera chapucera y facilona, sino de una más interesante, que además sirve para resumir bien el tema central de los especiales, y explicar como de cara a Batman Inc, la manera de afrontar la misión de Batman va a cambiar a mejor. La otra parte es básicamente un monólogo de Ra’s meditando sobre su rivalidad con Batman. Está bastante bien, porque aunque no añade nada nuevo, Nicieza encuentra un enfoque fresco que darle al personaje, que tiene mérito, teniendo en cuenta lo muy quemado que está, porque no le dejan respiro. Además, la prosa se lee bastante bien, y no queda pretenciosa y rimbombante, como le pasaba a Nicieza otras veces que hizó números narrados hace años. Da gusto ver un guionista veterano que mejora con los años, y no al revés como la mayoría. El dibujo de Scott McDaniel no es malo, pero no le pega a la historia.

 

Para terminar (o mejor dicho, para empezar, porque va al principio, antes del Regreso), y siguiendo con el festival de Nicieza, toca un número de Batman escrito por él. Y se nota que es un número de relleno, porque es una aventura estándar de Batman y Robin completamente aislada. Pero Nicieza escribe muy bien la interacción entre los personajes, y el misterio no es completamente obvio ni lo mismo de siempre, así que hasta donde pueden ir las historias de relleno, es una buena. También dibuja Richards, así que bien.

 

Aunque la diferencia con Morrison es abismal, parte de este tomo demuestra como escribir la actual dirección de Batman de manera convencional, pero bien hecha. El resto del tomo es un buen repaso al estado actual de las series secundarias de Batman, es decir, algunas buenas, otras lo contrario. Si eres seguidor de la mayoría de estas series, te interesará. Neutral (6)

 

 

 

Green Lantern Corps: Guerreros Esmeralda

 

Esto no es otro tomo de la serie de Green Lantern Corps, sino otro spin-off de la franquicia (la primera vez que tiene tres series regulares a la vez desde 1993), protagonizado por Guy Gardner (de ahí lo de Guerreros del título, Guerrero era el subtítulo de la serie de Guy en los 90) y un pequeño grupo de Linternas Verdes. En realidad, es tener a Peter Tomasi, que había escrito el último par de años de GLC, llevandose a sus personajes favoritos (no es coincidencia que los dos que acompañan a Guy sean los dos de los que escribió orígenes en la miniserie de Relatos del Cuerpo) a una serie propia, como premio por haberse portado bien. De todas maneras, casi da igual, porque la serie apenas va a durar más de un año antes de la próxima reestructuración de las series y que Tomasi y los personajes vuelvan a GLC, y encima, después de este tomo, la serie se mete en crossovers antes de acabarse, así que a efectos prácticos, este tomo es toda la serie.

 

Pero se nota que originalmente no estaba pensada para eso. Porque el tomo entero es un primer acto, un primer combate contra el gran villano de la serie y su gran plan. Pero sabemos que no va a haber una revancha, así que todo el tomo da la sensación de ser un comienzo que no tiene un final. Vale, es posible que Tomasi acabe continuando las tramas en GLC, y tampoco es culpa suya que hayan barajado las series tan pronto. Pero por otro lado, ha tenido 7 números. Una cosa es que el villano escape para tener una revancha, y otra que pese a que ocupe toda la historia, no llegue a haber un enfrentamiento directo contra él, ni llegue a demostrar nada en personalidad más que ser malvado, ni en motivaciones ni objetivos, ni nada, más que ser poderoso porque lo dice el guión.

 

De hecho, todo el tomo tiene problemas, y se llaman Tomasi. Es lo que pasa cuando tienes un guionista que parece que su única influencia son otros comics, y películas populares, y lo único que hace es regurgitar ideas y diálogos que ha visto en algo de eso, normalmente sin ningún tipo de inspiración. Es lo que sería Geoff Johns si no tuviese talento ni ideas. Todo lo que dicen Guy, sus aliados y los villanos es un cliché. Los diálogos de tipo duro de Guy son los que peor suenan, tratando desesperadamente de sonar como un personaje de Bruce Willis, pero sonando como una mala imitación. El villano es un cliché de fantasía sin personalidad transplantado al espacio. Ninguno de los dos secundarios tiene subargumentos, o ya puestos, demuestra más personalidad que un elemento básico, igual que Guy. (Y no hablemos del Linterna Roja que usan, porque por definición no tienen personalidad, pero es que aquí ni es personaje, es como una mascota que sólo existe para tener escenas de acción y mutilación) Buena parte del argumento es un intento de drama barato usando personajes nuevos, que no funciona, entre otras cosas porque es forzado y porque ya han pasado por algo muy similar el año pasado. Porque aparentemente, lo único que hace Tomasi es reciclar ideas de Johns, excepto peor. O como en este caso, saltarselas cuando le conviene a la historia, o no usandolas mediante una excusa, como pasa dos veces en este tomo con los poderes de los Linternas Azules.

 

No es todo malo. Encaja bien con la trama principal de las tres series de Linterna Verde, aunque no pasa nada que necesites si sigues las otras. Hay un subargumento que viene de las otras series pero que es más personal de Tomasi, y avanza relativamente bien, aunque igualmente con desarrollo y simbolismo obvio. Y los protagonistas al menos no están mal caracterizados, aunque no vayan a ninguna parte. La acción es decente. A esto ayuda sobre todo el dibujo de Pasarín, que está muy bien. Es una pena que esté en esta serie y no en GLC que es mejor y le hace más falta un dibujante bueno, pero habrá que conformarse.

 

Siendo un spin-off de un spin-off por un guionista mediocre, no se podía esperar mucho, y eso eso. Sólo para muy completistas de la franquicia. No Recomendado (4)

 

 

 

JLA Nº4

 

Siguiente tomo de esta serie, pero como el anterior, lleva material que no es de la serie regular, en este caso, tres números de JSA (los siguientes al último tomo que se ha publicado aquí), porque este tomo lleva el último crossover/team-up entre la Liga y la Sociedad de la Justicia. En esta continuidad, al menos. Todos los números están escritos por James Robinson y dibujados por Mark Bagley, así que es como si fuera el tomo entero de la misma serie, de todas maneras.

 

El tomo entero es una sola historia, que sigue más o menos la dirección que Robinson empezó a meter en el tomo anterior, antes de tener que cambiar completamente de alineación porque se llevaron a la mitad de personajes por cambios editoriales de última hora. (No hay nada más inconveniente en la DC actual que los planes a largo plazo, por lo visto) Por un lado, se termina de formar una nueva alineación fija de la Liga, una alineación clásica de 7 héroes, representantes casi todos de los legados principales de DC, pero no los personajes más famosos, permitiendo así que Robinson tenga más libertad con ellos. Es similar a lo que pasaba con los Vengadores de Slott. Pero está bien, porque en general son icónicos (excepto Congorila, pero siempre vale una manía personal del autor, además, es un personaje tan viejo como Superman, y eso tiene que valer para algo, igual que ser un simio parlante), la mayoría son buenos personajes, y al menos se pueden desarrollar y hacer cosas nuevas con ellos, cosa muy difícil con los 7 grandes y similares.

 

Lo otro es que, aunque está claro que esos 7 son los protagonistas principales, no son ni de lejos los únicos protagonistas. Y no me refiero a la SJA, aunque claramente, Linterna Verde y Obsidian son una parte muy importante de la historia. Aparte de eso, es que Robinson, como suele hacer, esta haciendo de esta serie todo un tour de todo el Universo DC. Así que buena parte de sus historias son hacer aparecer en cuantos más personajes DC, sacados de los rincones más variopintos, mucho mejor. Y en algunos casos, cuando queda apropiado, acaban de coprotagonistas de la historia. Así que acaban siendo las aventuras de los 7 de la Liga, más varios invitados. Lo cual es un enfoque bastante bueno para la serie. Desde luego, los invitados importantes de esta historia son todos grandes elecciones, que prácticamente podrian ser todos miembros fijos.

 

El problema es que el argumento central de esta historia es muy pobre. La amenaza es mística, y eso acaba cayendo en la muleta de “las cosas pasan porque si”, tanto en la amenaza como en la resolución. Además, es uno de esos villanos exageradamente poderosos, que al final sólo pueden ser derrotados por una mezcla rebuscada de no usar sus habilidades a fondo y tener justo a mano los elementos para vencerle. Aparte, la amenaza resulta ser, al menos durante la mitad del tomo, una excusa para tener a los protagonistas enfrentandose a un desfile de otros personajes controlados mentalmente, a veces mediante excusas muy vagas (controlan a los personajes con poderes místicos, excepto los que no, más un personaje con debilidad a la magia, que es exactamente lo contrario, pero otros no), que queda muy bonito, sobre todo para los que les guste disfrutar del colorido e inmensidad de DC en plan Crisis, pero en el fondo no tiene sustancia. El enfrentamiento con el villano se hace largo, por los problemas que he dicho, y aunque hay interacción entre los personajes, no hay suficiente desarrollo como para compensar. Apenas hay desarrollo de personajes, de hecho, aunque al menos Robinson si se esfuerza porque todos aporten su parte en la resolución. Y para ser una historia que va del retorno a lo grande de Jade al Universo DC, no logra darle una personalidad particularmente definida, un papel único en un universo lleno de Linternas Verdes, o nada particularmente interesante aparte de su familia. Pero vamos, es un problema que ha tenido siempre, y por eso no fue demasiado grave que se la cargaran, pero ya podían justificar un poco mejor el resucitarla. Por cierto, se enlaza con su misión del Día Más Brillante, pero de una manera un tanto confusa.

 

El último número del tomo es un epílogo del crossover, y es bastante mejor, porque se centra en los puntos fuertes de Robinson, demostrados en Starman: Interacción familiar creible, y uso inteligente de recursos del Universo DC. En este caso, es una charla muy buena entre Alan Scott y uno de sus hijos, a la vez entrañable y trágica, explorando elementos muy creiblemente, sin drama gratuito. Con muchos cameos chulos, y sobre todo, presentando una nueva idea muy buena que le da un nuevo status quo único a este Linterna Verde. Que sin duda, nadie más usará de aquí a que se carguen el Universo DC, pero que se le va a hacer. Al menos se le da una buena despedida a la SJA, que es más de lo que se va a hacer en su serie. Apropiado, teniendo en cuenta que Robinson es el que la recreo en su encarnación actual.

 

Para terminar, como LJA era el año pasado una de las series que tenían 30 páginas al mes, y como Bagley no daba abasto para dibujar esas páginas extra además de los crossovers de JSA, se aprovechó para que hubiera una historia de complemento en estos números. Que transcurre durante la historia principal, contandonos lo que hacen dos miembros de reserva mientras tanto, así que no queda como pegote. Es un combate de Cyborg y Tornado Rojo, pero sobre todo, es una historia arreglando al personaje de Tornado, deshaciendo todas las tonterías que le llevan pasando desde que empezó esta serie con Brad, y precisamente, mencionando todos los problemas de las situaciones donde le han metido, y tratandolos bien. La pelea es muy tonta, pero es secundaria a lo importante. Más grave es que el dibujo es de un novato llamado Pow Rodrix, que suena como si fuese un power-up de un videojuego, pero que es absolutamente vomitivo en todos los sentidos. Se carga la historia, o al menos lo que no es narración. Ya que hablamos de dibujo, el número anterior es del dibujante de JSA, Jesús Merino, y es una copia defectuosa pero aceptable de Pacheco. Mientras que el resto del tomo es de Mark Bagley, que hace acción muy dinámica y a veces hace muy bien a los personajes, pero otras veces es más descuidado y sus imágenes quedan inconsistentes. Ha empeorado bastante desde que está en DC, deben ser los valores de producción.

 

No es una historia buena del todo, pero permite disfrutar de la historia y colorido DC sin necesidad de muertes gratuitas ni tonterías, que quizá pronto no se pueda. Recomendado (7)

 

 

 

Liga de la Justicia: Generación Perdida Nº2

 

P: Segundo tercio de la miniserie quincenal, y ya está bastante claro de que va. Esto no es un reciclado de la LJI de los 80, afortunadamente. Es una historia completamente distinta que usa a esos personajes, y aunque tenerles cariño probablemente ayuda, no necesitas esa conexión emocional para esta historia.

 

A: Básicamente es un adyacente a Día más Brillante, resuelve uno de los cabos de esa historia, le da una vuelta de tuerca a lo que pasó antes de Crisis Final. Casualmente la historia, como implica a Maxwell Lord, tiene que tener en danza a Booster, Capitán Átomo… pero la historia no va especialmente sobre ellos más que tangencialmente.

 

P: Este es el segundo comic esta semana que tiene la visión y la misión del Dia Mas Brillante, pero aquí está mucho mejor hecha. Tener que matar a un “héroe” para salvar el mundo es una gran idea, porque encaja con toda la mentalidad de Max Lord de que está haciendo cosas malas para salvar el mundo. Aparte, tratandose de Magog, no se puede sino aplaudirle al intentar librarnos de semejante excremento de personaje. (Y bien por DC por darse cuenta de que la cagó al tratar de meternos al personaje por la garganta como la nueva estrella del siglo) Aparte de lo bueno que sea intentar matar a Magog, la escena donde se ejecuta está muy bien hecha, y como todo en el gran plan de Max, cumple una doble misión.

 

A: Realmente, otro guionista más hábil le hubiese sacado mucho más partido a esto. Paradojas del destino, villano hiper calculador… aquí se hace un juego bastante limpio y decente pero queda la sensación de que daba para más. Eso sí, la escena final funciona a la perfección (“Sí, exactamente así”). En general la historia sale porque a Winick se le da bien escribir a Maxwell Lord y aquí el 80% gira alrededor de él. Los intentos de salirse de ese tema (retcon del origen de Hielo, por ejemplo) son más insípidos.

 

P: Dado lo definitiva que fue la muerte de Max (y lo poco creible que es que ande suelto sin que controle el mundo), no parecía buena idea resucitarle. Pero Winick lo está justificando, precisamente haciendo que ese peligro sea algo totalmente claro, y que detenerle sea la misión absoluta de los únicos que pueden. Además, parece que hay una idea clara de los planes que tiene, y puede permitirse desarrollarlos más que la última vez en el Proyecto OMAC. Se juega también bastante bien con la ambigüdad de sus motivos, no se llega a saber hasta que punto realmente se cree que está haciendo lo correcto, o si es una excusa que se pone para autojustificarse. Ayuda que esta vez no hace nada claramente malvado como pasaba en el tomo anterior. También tiene bastante estilo, y sensación de gran villano, sobre todo en sus escenas con los héroes. Y la siguiente parte de su plan era algo que tenía que pasar, pero evita una repetición de historias anteriores gracias a un buen uso (no sabemos como de planeado) de acontecimientos de otra serie.

 

A: Es que lo más terrible que tiene Max Lord y que no tienen otros villanos es que antes de ser un tipo terrible fue durante mucho tiempo colega de los héroes. Ese componente le da la posibilidad de tener escenas únicas. Y si, la meta final es ambigua y debatible pero lo que es innegable es que un sádico feroz. Y que aunque crea que en el fondo está haciendo lo correcto le encanta que ello lleve aparejado inexorablemente el tener que maltratar y torturar a sus antiguos amigos. Sobre la segunda parte de su plan, han conseguido (como dices, no sé cuán a propósito) generar una situación, que por paradójica es genial para el argumento y genial para tener a Max todavía más desquiciado.

 

P: Sin embargo, aunque Lord es definitivamente el centro de la historia, los protagonistas son claramente los antiguos miembros de la Liga. No están únicamente porque había que tener héroes, y son los que tenían conexión y estaban libres. Realmente, cada uno de ellos hace algo en esta historia que sólo podía hacer él/ella y avanza de alguna manera, auqnue sea ver como reacciona a la situación. Y eso sin tener en cuenta que hay dos números enteros dedicados a un personaje invidual (que son lo peor del tomo, pero luego volveremos a eso)

Hay una gran sensación de que los héroes están con la espada contra la pared, mucho más que en la mayoría de historias del género, ayudada por el hecho de que son personajes de segunda cuyo éxito no está tan asegurado. Y sirve para tenerles con reacciones buenas y apropiadas, y una interacción bastante decente, aunque a veces se pase con la angustia vital. (Que al menos los nuevos apagan un poco)

 

A: A ver, realmente en este tomo por ejemplo Booster no pinta nada. Apenas tiene una escena en la que aporte algo único e insustituible. Skeets es más imprescindible que él. El Capitán Átomo es el protagonista de una gran parte del tomo pero tampoco hay un desarrollo del personaje que justifique su utilización (en poderes y eso si, me refiero a desarrollo de historia personal). Quien tiene un poco de introspección personal son las chicas de la temperatura. Fuego tiene pocas escenas propias pero sin embargo sí que da bastante rienda suelta a sus temas personales. Hielo tiene demasiado espacio y demasiado aporte. Blue Beetle y el ruso obviamente son insustituibles por sus características pero nada pivota mucho sobre ellos tampoco. Pero se agredece su presencia.

 

P: Lo de Booster Gold es porque fue el protagonista del primer tomo, y aquí está tomandose un descanso (cociendose a fuego lento, vamos) de cara al acto final. Y el Capitán Atomo, supongo que la idea de Winick es que es un soldado abnegado que no deja que se le note como le afecta todo esto, pero acaba pasandose y pareciendo una cifra en vez de un personaje, al menos de momento.

Aparte de esto, hay buena acción, y una cosa que hace mejor que su serie hermana es lo de dar el paseo por el Universo DC. Como el Proyecto OMAC, pero mejor, hace un buen repaso por todo el complejo industrial-militar del UDC, a base de Max controlando y lanzandole a los protas toda una serie de personajes variopintos, en general bastante chulos y problemáticos. Y hay un buen subargumento explicando que hacen superhéroes famosos pero no protagonistas de la serie al respecto mientras tanto.

 

A: Si, lo mejor de este tomo es lo bien que fluyen. Los personajes van pim, pam de un lado para otro, no paran de pasar cosas, se equilibra muy bien al reparto coral, se le dan momentos a todos los personajes. El villano no satura porque aparece lo justo para funcionar perfectamente en todas sus apariciones y seguir siendo el hilo conductor de la historia. Y van apareciendo elementos y personajes del universo DC que pueden venir más o menos a cuento pero por lo menos van aportando dinamismo y resultando retos diferentes y entretenidos para ir manteniendo ocupados a los personajes. Esa la parte buena de que todo fluya tanto. La mala es que, salvando un par de hitos fundamentales (lo de Magog, otras escenas de Max Lord), el 80% del tomo es marear la perdiz. Hacerlo con cierta habilidad y buen ritmo pero eso, que vayan pasando las páginas muy ágilmente sin que se esté aportando nada en concreto. No es que sea malo, pero tampoco es lo óptimo.

 

P: A decir verdad, el mayor problema del tomo son los dos números centrados en personajes individuales. No porque existan de por si; De hecho, lo bueno de que sea una maxiserie quincenal es que hay hueco para interludios de este estilo sin que se ralentice mucho la acción. No, el problema son estas dos historias en si.

Una es del Capitán Átomo, y dejando aparte que sus poderes no funcionan asi (las sobrecargas le mandan al futuro, si, pero luego no vuelve, de hecho, su puñetero origen se centra en ese detalle), es que es una repetición de un número entero que ya nos contaron en el tomo anterior. El Capi acaba en un futuro terrible, y le dicen que pasarán cosas malas si no detienen a Max. Lo mismo que la otra vez. Vale, esta vez es una historia de acción en vez de bucólica, y Winick juega con versiones futuras de personajes de DC. Pero ninguna es tan brillante, ni la situación es tan divertida como para compensar un número entero de eso. Y la revelación final es bastante redundante.

El otro es mucho peor. A Winick no se le ocurré otra cosa que hacerle un retcon total a Hielo. Eso es malo por tres razones: Una, que su origen no tenía nada de malo, y desde luego, era mucho mejor que la mierda llena de estereotipos raciales que no viene absolutamente a cuento que le pone Winick a cambio. (Además, sigue con la tendencia actual de darle traumas paternos a los héroes DC. Dentro de poco, no habrá absolutamente ninguno con dos padres vivos o buenos) Dos, que su origen como diosa nórdica del hielo, aparte de menos cutre que “mutante gitana”, era importante en su muerte y resurrección. Muerte y resurrección que fueron mencionadas en el crossover del año pasado, así que no tiene excusa de que la continuidad ha cambiado. Es simplemente contradecir historias vigentes porque le da la gana. Y tres, que la única gracia de Hielo es que es una persona agradable y sensible, y relativamente normal pese a todo. Convertirla en una traumatizada amargada con violencia interna a punto de salir es exactamente lo menos creativo que se podía hacer, y lo peor posible. Ahora es como un personaje de la Patrulla-X de los 90, look incluido. Jesús, esto es como si Winick hubiera cogido todos los puntos malos de los últimos 7 años de su carrera que hasta ahora habían estado casi ausentes de esta serie, y los hubiera concentrado todos en un sólo número horrible.

 

A: Hombre lo del look si que es gracioso. Antes la Liga de la Justicia tenía a dos personajes similares: Hielo y la Princesa de Hielo. Claro, lo razonable no es intentar diferenciarlas sino conseguir que Hielo se convierta en un equivalente total de la otra. Pues vaya. Además que no demuestra ninguna habilidad como guionista usar esta táctica para sacarle partido a un personaje. Tiene mérito sacarle nuevas derivaciones a su origen de siempre. Extraer nuevas implicaciones. Pero pedir papas, hacer tachón e inventarte un nuevo origen para poder darle le conclusión y el clímax que quieres es un truco burdo. Demuestra que Winick no tiene recursos y que tiene que retorcer todo para que le encaje por donde busca.

 

P: El tomo tiene 3 dibujantes, y el merito es doble. Uno, que no necesiten tirar de ningún otro suplente, demostrando que han aprendido la lección de 52. El otro es que pese a que son tres dibujantes, el tono queda bastante consistente. Dagnino se nota que es más flojo, Lopresti es similar, pero bastante más solido, y Bennett tiene un estilo más personal, y le da más drama, aunque a veces exagera.

 

A: En general, se nota que han hecho un cierto esfuerzo de coordinación entre los tres porque han conseguido una cosa muy homogénea. El que más desentona es Bennett pero en todo caso les deben haber dado algunas instrucciones porque el estilo se mantiene sorprendentemente constante.

 

P: Bueno, Bennet ya colaboro en 52, asi que algo ha tenido que aprender.

La serie tiene sus problemas (y alguna cosa remarcablemente estúpida), pero en general se está manteniendo bastante bien y aprovechando el potencial que tiene. Recomendado (7)

 

 

 

Nuevos Vengadores Nº7

 

Después de haber terminado la primera saga, toca un número de relajarse, interactuar y establecerse, que ya podrían haber hecho en la serie hermana. Después de leer el número, queda claro lo que está intentando Bendis aquí, al menos este número si no en toda la serie: Está intentando ser una comedia de situación con superhéroes tipo Liga de la Justicia Internacional.

 

Lo que pasa es que lo que consigue es parecerse a los últimos momentos de la LJI, los personajes eran caricaturas que ni se parecían a como son los personajes en otras series, y donde caracterización y lógica se sacrifican en pos de gags que ni siquiera son graciosos. Así que en este número, se intenta explicar porque los problemas de dinero de Spiderman no se resuelven siendo un Vengador (sólo le ha costado a Bendis unos pocos años tratar uno de los problemas serios de meter a Spidey en el grupo) pero la explicación no tiene realmente sentido en cuanto piensas un poco, hay muchísimas soluciones para el problema que plantean, y de hecho, se habían presentado varias en la serie clásica. (Y por otro lado, ni mencionan que está en el otro equipo de Vengadores, pese a que escribe el mismo guionista) Igualmente, sus diálogos le han parecer menos gracioso, y más idiota. El diálogo del resto de personajes es similar, sustituye caracterización por ser graciosillo.

 

Lo mismo para la secuencia después donde Cage y Jessica buscan niñera para su hija. Es un montaje donde aparecen personajes de toda Marvel (incluido alguno rebuscadísimo que no había aparecido desde 1996), pero la mayoría de personajes no están para hacer de ellos mismos, están para hacer un chiste a costa de ellos. Lo cual sería aceptable si los chistes fueran buenos, pero la mayoría no lo son. La elección final es un personaje que es cómico, pero irónicamente, Bendis se lo toma un poco más en serio que a los demás. La verdad, viniendo de una serie que es muchísimo más graciosa que esta (por decir algo, allí hicieron el chiste del montaje mucho mejor), no da muchas esperanzas de que vaya a estar a la altura, por lo que se ve en este número.

 

El dibujo de Immonen es muy bueno, pudiendo meter mucha expresividad en personajes en muy poco espacio, y sabiendo hacer bien todo lo que le lanza Bendis. Como demostró en Nextwave, es bueno para el humor, pero con el estilo más sólido y tradicional que queda aquí, queda mejor con el humor basado en personajes y no en burradas. Es un buen sucesor para Maguire si van en ese plan.

 

Al menos intenta hacer algo distinto, y que podría estar bien, aunque no está a la altura. Neutral (5)

 

 

 

Superman: El Anillo Negro Nº1

 

P: Que no es un comic de Superman en absoluto, de hecho, únicamente aparece en algún flashback y fantasía. Esto son los números de Action Comics concurrentes a la saga actual de Superman caminando por America, y como JMS se pidió dominio absoluto del personaje durante el tiempo que estuviese en la serie (perdón, el tiempo que se suponía que iba a estar en la serie, que es el triple del que ha estado) durante ese año, Action pasa a estar protagonizada por Lex Luthor. Al menos no se podrá acusar a DC de no diversificar sus series de Superman. Una edición sensata habría llamado a esto Lex Luthor: Anillo Negro, o Superman presenta a Luthor en Anillo Negro, o algo así. Pero no Planeta, eso sería decir la verdad. ¿Para que decir en la portada quien protagoniza el comic? Mejor poner a otro personaje.

 

Otra cosa hay que concederles, no han anunciado a bombo y platillo la tenue conexión con la Noche Más Oscura con la que DC anunciaba el primer par de números del tomo. Mejor, porque realmente, tiene muy poco que ver. Es decir, la premisa de la historia tiene a Luthor con mono de poder después de haber tenido el anillo naranja en NMO, y los anillos negros sirven de excusa pseudo-cientifica para generar el mcguffin que Luthor tiene que perseguir durante la historia. Pero realmente, la historia se podría contar perfectamente sin esas conexiones, y de hecho, una vez pasa el primer número (con un tratamiento bastante bueno sobre lo frustrante que es para Lex la adicción que se le ha quedado, sin darse cuenta de que es lo que le pasa siempre) no se vuelve a mencionar más que de pasada.

 

A: Los anillos negros sirven como minima excusa para generar la anomalía científica que Luthor quiere investigar. Y dicha cosa sirve coo mínima excusa para hacer una historia sobre Luthor, analizar su comportamiento y sus motivaciones y tenerle de paseo entre los personajes más variopintos del Universo DC. En el fondo, la energía negra da bastante igual y, de hecho, trae consigo cosas un poco raras como crear retroactivamente un gran plan de un personaje que nunca se había mencionado. Pero todo esto da igual, porque no es de lo que va la historia.

 

P: El encargado de contar la historia es Paul Cornell, que empieza su andadura como el único fichaje bueno de DC del último año en este tomo. (También hizo una miniserie de Caballero y Escudera, pero no se si llegará a ver aquí). También es su primer trabajo largo que no gira alrededor de ser británico, aunque como sus últimos trabajos de Marvel, es una historia que le han encargado editorialmente y ha tenido que hacer suya, supongo que por eso pasa bastante de la premisa original. (El guionista asignado originalmente iba a ser Marc Guggenheim, y no hay palabras para describir la mejora que ha supuesto el cambio)

Como hemos dicho, la excusa de los anillos y/o esferas negras sirve como mcguffin para mandar a Luthor en una busqueda en plan videojuego de varios objetos de poder, que le llevan por todo el mundo a enfrentarse a distintos villanos de DC. Esto debería quedar muy artificial, pero se hacen menciones de un plan cósmico que no llegamos a vislumbrar todavía que pueden justificar el esquema artificial.

Mejor aún, aunque más o menos cada número es “Luthor va a un sitio, se encuentra a villano, busca el objeto”, no llega a caer en fórmula, en parte porque no todos los números son así, en parte porque incluso los que son así, no siguen una fórmula, sino que son distintos tipos de reto que se tratan y resuelven de manera muy distinta.

 

A: Y porque cada nueva historia no es empezar de cero y tener otro enfrentamiento más sino que cada una se construye sobre la anterior, el avance cambia la perspectiva de Luthor y la interrelación con sus compañeros. Y los rivales contra los que se enfrenta son lo suficientemente diferentes tanto en personalidad, poderes, contexto y modus operandi para que sea imposible que funcionen como fórmula.

 

P: Las historias protagonizadas por villanos son problemáticas. En parte porque a diferencia de los héroes, los villanos tienen que ser activos en vez de reactivos, y eso se soluciona con la busqueda. El otro problema es contra quien lo enfrentas. Una solución es reformarlos, pero eso obviamente no va a pasar con Luthor. Otra sería tenerle de villano protagonista enfrentandose a héroes, pero así se correría el peligro de tener un protagonista demasiado antipático, y peor, alguien que sabes que tiene que perder a la fuerza, o te quedas sin universo compartido creible. La tercera opción es la que elige Cornell, y es tenerle enfrentandose únicamente a otros villanos. Así puede hacer el papel de héroe, pero seguir siendo Luthor. Que es como se ve a si mismo siempre, claro.

Así que cada número tiene a un villano distinto, y no es ninguna coincidencia que cada uno se corresponda a un héroe o familia de héroes DC, y que además, sea el principal, o uno de los principales enemigos de ese héroe. Sirve para que Cornell recorra todo el Universo DC y sus principales (tipos de) villanos. La cosa es que, aunque hace buenas versiones de todos estos personajes, como dice Al, la historia no va de eso. La historia va enteramente de Luthor, como corresponde a la persona más egocéntrica del Universo. Y cada villano, cada reto que tiene que superar, va de explorar quien es Luthor, que quiere, hasta donde está dispuesto a llegar, y como ve una serie de temas, normalmente como se ve a si mismo en relación con otros personajes o conceptos del universo.

 

A: Cada rival es como una especie de meta volante en la epopeya personal de Luthor. Y además, Lex se hace acompañar de un alter ego en forma de androide femenino que, dicho textualmente, lleva a su lado para retarle y hacerle reaccionar. Y a pesar de ser un elemento explícito, funciona perfectamente. Supongo que la única forma de que Luthor tenga una conversación tú a tú con alguien a quien ve a su mismo nivel es que sea con un androide programado por él mismo.

 

P: La sidekick de Luthor en esta historia es una gran idea, que demuestra lo increiblemente retorcido que es, pero que tiene bastante sentido si lo miras friamente. Es también bastante divertida, porque le permite tener reacciones con él que nadie más tendría, pero con más personalidad de la que suelen tener los lacayos. El único problema es que Luthor parece confiar excesivamente en alguien que está basado parcialmente en tecnología que no es de fiar, y debería ser más listo que eso, sobre todo porque se ve venir que le va a morder en el culo. Por otro lado, quizá lo ve venir y se lo toma como reto.

 

El primer número, aparte de la presentación de la premisa, tiene un ejemplo de como funciona Lex de normal, y si bien es más o menos lo de siempre, no deja de ser escalofriante como se toma tranquilamente las burradas que hace al no darle importancia a nadie más que si mismo. Enseguida, de todas maneras, se enlaza con la historia del segundo número, contra un villano de la Familia Marvel (que Cornell se molesta en explicar como encaja con sus últimas apariciones, y acaba siendo un chiste recurrente que a nadie más que a los lectores le interesa la explicación) que no es un enfrentamiento físico (ese, obviamente, se despacha en dos viñetas divertidas) sino que es la primera excusa para meternos en la mente de Lex. Acaba siendo un número de escenarios falsos, pero Cornell logra evitar los clichés, no son mayores sueños ni miedos, sino situaciones más complejas que sirven para explorar reacciones menos obvias de Luthor. Están presentadas de manera bastante buena, y se resuelven bastante bien, con buen simbolismo que no entorpece la caracterización ni la acción.

 

A: Más difícil y más divertido todavía. No tenemos la clásica de un personaje atrapado en una ilusión que es metafórica sobre su vida y su carácter. Es Luthor. Casi no nos deja tiempo a los lectores a tratar de interpretar la metáfora sino que el propio personaje atrapado en la ilusión es consciente de su situación y él mismo empieza a darle vueltas a las posibles interpretaciones que su sueño tiene.

 

P: El siguiente número es el más simple y directo. El invitado es un villano de Titanes, y no aporta mucho, en parte porque ya no le queda casi nada de lo que le hacía interesante. Pero vamos, la historia está para dar un ejemplo básico de la misión: Que pasa cuando se encuentra uno de los objetos, la clase de preparación física y estratégica que tiene Luthor en caso de problemas, y la importancia que le da al grupo de lacayos que le acompañan, es decir, ninguna. (No es que los sacrifique gratuitamente, pero está claro que no te puedes encariñar mucho con ellos, porque si los tiene que usar de carne de cañón, lo hará sin miramientos. Al menos se distinguen bien unos de otros, aunque no de tiempo a desarrollarlos mucho)

 

A: Bueno, realmente el capítulo donde se ve verdaderamente lo que Luthor piensa, repiensa y planifica con antelación cada uno de sus sentimientos es el siguiente, contra un villano de la familia Flash, que es probablemente el número más alocado y delirante (en parte por el villano en si, en parte por cómo lo complica Luthor) y por ello el más divertido. Y pese a la locura, una vez más un vistazo interesante a la esencia Luthor.

 

P: Ese número es tremendamente divertido, porque Cornell usa la versión del villano de Morrison que juntaba intelecto, bestialidad y locura, y no la versión de Johns u otros que es sólo una de las partes. Ver a un villano atacando al protagonista con una cuchara gigante no sólo es desternillante, tiene sentido en el contexto. En general, el villano es demencialmente divertido, él solo, cuando se escribe bien. Pero verle enfrentandose a Luthor, creyendose más listo que él, cuando Lex ya ha ido y ha vuelto dando círculos alrededor de sus planes, es directamente genial. (Y mucho mejor que cuando hicieron la misma idea en JLU, por cierto)

El siguiente número es el más famoso, y por eso lo han puesto en portada aunque no sea representativo. Resulta que Neil Gaiman ha bajado de los cielos y se ha molestado en darle permiso a Paul Cornell para usar a su versión de Muerte (propiedad intelectual de DC, pero hay que pedirle permiso o llora. No es que él pidiera permiso a Roy Thomas cuando mató personajes suyos. Ah, la hipocresía). Debe ser porque ambos son británicos. O porque ambos han escrito Doctor Who. Se supone que supervisó los diálogos del personaje para que estuviesen acorde con su visión (permanente tras gafas de sol) del personaje. Realmente, tampoco hacía tanta falta. La historia va de Luthor confrontando la muerte, y habría dado igual otro avatar mientras fuese amigable. Lo único que tiene esta Muerte es su actitud permanente de “que feliz que soy” (que ni siquiera irrita a Lex como debería, supongo que porque está ocupado con cosas más graves) y para lo que aporta eso de humor, quizá habría quedado mejor hacer como en cosmogonías más cuerdas, y darle un avatar personalizado de la Muerte a Luthor, con el que interactuar de manera más personal.

En cualquier caso, es un número excelente, porque no va del personaje de Muerte. Va, por supuesto, de Luthor, teniendo una experiencia cercana a la muerte (aunque él probablemente haría como Terry Pratchett, y diría que la muerte ha tenido una experiencia cercana a Luthor) y de como afronta la muerte. Mejor dicho, como afronta lo que hay después de la muerte. Es genial, en parte porque la actitud de Lex está expresada perfectamente con el hecho de que en vez de tomarse la muerte como todo el mundo, se la toma como un reto más que superar. Y en parte porque explora maravillosamente como tratar ese tipo de temas en un universo donde hay fantasmas, dioses, Linternas Negras y demás. Se tienen en cuenta como algo existente más, y se adapta la vida alrededor de todo eso. Además, al igual que en otros puntos del tomo, se incorporan muy bien elementos de historias pasadas de manera más seria. (Aparentemente, la gran mano al principio del universo es una teoría científica vigente en el Universo DC, y Cornell además la usa para darle un gran momento a Luthor, no sólo como guiño)

 

A: Y ahi tenemos a Luthor, teóricamente muerto, tratando de racionalizar y objetivizar completamente la situación que está viviendo. Analizando friamente sus posibilidades y sus alternativas. Y tratando de batir dialécticamente a una entidad cósmica. Es Luthor, no podría haber sido de otra manera. Y sin embargo tampoco queda como si lo hiciese el típico villano megalómano arrogante como el Doctor

Muerte, que simplemente le negaría a la Muerte legitimidad para tocarle. Luthor es mucho más escurridizo y además de querer salir del hoyo donde se ha metido quiere aprovechar su estancia ahi para aprender y descubrir. Porque además de un ególatra (o por ello) Luthor es un erudito y tiene un sentido de la curiosidad hiper desarrollado.

 

P: Y ahora digo yo: Teniendo una saga de 13 números, ¿no tendria más sentido publicar 6 y 7 y que el primer tomo acabara en un punto y seguido, en vez de publicar 7 y 6 y que termine a mitad de historia en un cliffhanger? Porque los dos números que quedan del tomo son las dos primeras partes de una historia de 3 que se cruza con Seis Secretos. Usar a los 6S es una gran idea, porque al fin y al cabo, fueron fundados por Luthor, y son bastante útiles como mercenarios. Más aún, enlazan con el siguiente villano de la historia, Vandal Savage, esta vez representando la SJA.

El primero de estos números está dedicado a Savage, y va de contarnos que tiene que ver con todo esto. (Si, Al, resulta retroactivamente que tiene un gran plan, pero es Vandal Savage. Está establecido que tiene cientos de planes pensados a lo largo de décadas, la mayoría de los cuales no dan fruto porque es un idiota) Es divertido comparar la clase de arrogancia de Vandal, que proviene de tener tiempo y perspectiva, pero no inteligencia, y la de Luthor, que es exactamente lo contrario. Incluso su manera de tratar a sus lacayos se contrasta bastante. (Lex nunca desperdiciaría lacayos si aún pueden ser útiles, porque no es idiota) También se menciona bastante bien la historia previa de Luthor y Savage a lo largo de los años, mencionando historias pre-existentes si es necesario. (Aunque, ¿no es Scandal demasiado pequeña en el flashback en el que sale? O está mal, o los superhéroes llevan demasiado tiempo activos, o Scandal apenas ha dejado de ser adolescente)

El segundo número tiene a Vandal atacando a Lex, y ver que hace Lex cuando se topa con un ataque de villano estereotípico. Claro, que teniendo a los 6 Secretos involucrados, acaba siendo parcialmente una comedia, pero queda bastante bien (entre otras cosas, es dificil tomarse en serio a Vandal como amenaza) y lo mejor es que Cornell capta muy bien las pautas de diálogo y personalidad de los 6, lo cual es bastante difícil. (Oh, y aparece un personaje que viene de la historia de complemento, protagonizada por Jimmy Olsen, que tenía la edición original de estos comics. Espero que la acaben publicando, porque era buenisima)

 

A: La verdad es que es la historia que más decepciona a nivel de Luthor, porque una vez que entran los 6 Secretos se hacen completamente con la historia (Deadshot: Empecemos a matar gente y veamos hacia donde nos lleva eso.), cosa que siempre está muy bien pero que no era a lo que veníamos. Vandal Savage, como siempre, no vale un duro. Se puede utilizar, como tú dices, como antítesis de Luthor como villano mucho más irracional y fracasado. Pero, en general, aporta mucho menos a la historia que los anteriores villanos invitados. Pese a que Lex queda más al margen, la historia tiene los suficientes golpes y giros de guión como para mantener el nivel del resto del tomo.

 

P: El dibujo es de Pete Woods, que lleva abonado a las series de Superman desde Crisis Infinita. Y durante ese tiempo ha ido mejorando, y ahora no sólo es atractivo, también se ha vuelto más dinámico y capaz de dibujar más detalle y acción más complicada. Puede hacer fantasias extrañas perfectamente, o números enteros de conversación llevados únicamente por las expresiones fáciales o acción.

 

A: Tenemos todos los registros en este tomo: acción, menos acción, reflexión, introspección. Y cumple con todos a la perfección. Sólo hace un descanso para un número dibujado por Sean Chen, que me gustaba mucho cuando hacía Iron Man con Busiek pero que aquí palidce en comparación con Woods. En general, muy buen dibujo. Luthor lo necesita para tener personalidad, no es alguien con un diseño que ya lo diga todo como Darkseid.

Para ser un encargo, parece que Cornell lleva años teniendo como proyecto personal hacer un esfuerzo enorme de introspeccion con Luthor. Muy bien planteado, muy bien estructurado, acertado en todos los elementos extra que se le añaden y parece que encaminado hacia una conclusion satisfactoria.

 

P: Una historia muy buena sobre Lex Luthor, imaginativa y más profunda de lo que parece, y que demuestra que Cornell va a encajar perfectamente en DC. Muy Recomendado (9)

 

 

 

Y el resto… (para más información, escuchad el podcast)

 

Capitán America Nº8: Buen drama de abogados, final obvio. Recomendado (7)

 

Guerreros Secretos Nº23: Buen número de desarrollo de personaje, con giro final. Recomendado (8)

 

Lobezno Nº4: La parte seria es mejor de lo esperado, la de acción bestia es lo que se esperaba. Recomendado (8)

 

Starman Nº4: El tomo más flojo, porque tiene mucho “relleno”, pero lo que es relleno para esta serie, es mejor que la mayoría de otras. Muy Recomendado (9)

 

Thor Nº5: Individualmente, no es mal número, pero no funciona a estas alturas de la historia principal, y tiene otros problemas. Neutral (6)

 

X-Men Nº6: La mitad son politiqueos estúpidos de vampiros, la otra mitad un dilema moral de solución previsible. ¿Tanto rollo para esto? No Recomendado (4)

 

 

 

Y hasta aquí puedo leer. Nos vemos la semana que viene con copias de historias buenas en Dia Más Brillante, y un montón de tomos de Panini: Increible Hércules termina a lo grande con la Guerra del Caos, se juntan varias historias sueltas de “eventos” como Tierra de Sombras y la Maldición de los Vampiros, debuta una nueva X-Force con menos garras, Nuevos Mutantes Forever tiene nostalgia mal entendida, y Academia Vengadores hace lo suyo. Saludos batmanianos.

Anuncios

2 comentarios to “Criticas Reconstructivas: Semana del 5 al 11 de Septiembre”

  1. JEP Says:

    Saludos. Muy de acuerdo con lo dicho sobre Thor en el Podcast. El problema es que unir el asunto “vuelta al statu quo” con el de “gran amenaza desconocida” ha alargado la historia en exceso y el último número me da a mí que va a quedar muy apresurado.

    Lo de convertir a Loki en niño queda raro ahora con la película, y es algo redundante con el cambio de sexo de la etapa anterior (parece que cada vez que “resucita” tiene que cambiar). Pero bueno, creo que redefinir la relación de Thor y Loki puede ser interesante y un poco más cercano a la mitología original, donde Loki más que malvado, es astuto y bromista.

    El tema de Odín es otra cosa. Lo resucitan porque sí, sin explicaciones. A mí Balder como Rey de Asgard, además de que ya se hizo, no me gusta. Odín me gusta más pero la manera de traerlo…

  2. albertoreilly Says:

    Lo de Loki es interesante, porque esta vez no sólo ha cambiado de cuerpo, técnicamente es otra persona, no tiene los mismos recuerdos, sólo una personalidad parecida. Así que hay posibilidad de ir por sitios muy distintos. (Y se va a explorar en la próxima Viaje al Misterio de Gillen) Además, pega con la versión de Loki de la mitología que siempre estaba cambiando de forma.

    Resucitar a Odín parece que es, sobre todo, de cara a Fear Itself y cualquiera que vaya a ser la dirección posterior para los personajes. (Y probablemente para coincidir con la pelicula, aunque eso tampoco parece preocupar mucho a Marvel)

    Saludos.

    Peter


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: