Criticas Reconstructivas: Seman del 21 al 28 de Noviembre

2 diciembre, 2011

Hola a todos, bienvenidos una semana más a estas reseñas. Esta semana, tocan los tomos de Panini. Este mes volvemos a un número manejable de novedades, gracias al cielo. A ver si se mantiene y no volvemos a tener burradas como las de los últimos dos meses. Tampoco son particularmente interesantes las novedades de esta semana, pero algo hay. Más interesantes son cosas que no son del Universo Marvel, y también algunas cosas de Norma (que está dedicando estos meses a re-reediciones en formato gigante, por lo visto) y de otras editoriales. Como siempre, ahí abajo encontrareis comentarios de una selección representativa de lo que ha salido, y el resto al podcast. Podcast que podeis encontrar en el nuevo servidor (gracias a los que lo recomendasteis), a ver si este es el definitivo. Está aquí

Por otro lado, me ha llegado el plan editorial de los primeros meses del Catálogo del Comic como editores de DC en España (gracias por acordaros), y de momento no tiene mala pinta. Básicamente, como hizo Panini en sus primeros meses, siguen el curso establecido, como uno podía esperarse, con un par de ideas nuevas que no habrían quedado fuera de lugar con Planeta. De todas maneras, el gran cambio llegará en Mayo, donde coincidirá con el gran cambio de DC. Ahí es donde vendrá la prueba de fuego, y veremos si saben pensar la estrategia adecuada.

Pero eso será en el futuro. De momento, después del salto (ya que esto va al blog que no tiene índice, que al menos sea fácil de ver el contenido al empezar la entrada), esta semana tenemos: Astro City: Estrellas Resplandecientes, Guerra del Caos: Dioses Unidos, Spidergirl: El Corazón de la Araña, Supergod, Takio, Traveler y Ultimate X.

 

 

 

 

 

 

Astro City: Estrellas Resplandescientes

 

Con este tomo, Norma logra lo que no se había logrado en España desde 2001, y es que la edición española alcance a la americana, y no quede material inédito por publicar. Este tomo lleva los 4 especiales que fueron saliendo después de cada una de las miniseries que componían la Edad Oscura. Dado que Edad Oscura tardó 5 años en salir, es normal que Busiek quisiera tomarse un descanso de vez en cuando y tratar otros temas y protagonistas de su universo. Y lo mismo para los lectores, ya que las historias sueltas normalmente han funcionado mejor que las largas, especialmente que Edad Oscura. Como siempre, cada número coge un arquetipo superheroico, y lo enfoca de manera nueva y original, haciendolo fácil de humanizar y entender.

 

La primera historia va sobre el Infiel, el Lex Luthor de Samaritano, que debuta aquí más de 10 años después de que su diseño apareciese en el nº1/2. La comparación con Luthor es porque es la nemesis del Superman de Astro City, pero realmente, aunque tiene algo de Luthor en que realmente cree que el mundo estaría mejor si él lo controlase y está enfadado con Samaritano por haberle desbancado de ser el rey (como el Luthor moderno) y convertirle en prisionero (como el clásico), se parece más a la versión de Busiek de Inmortus. De hecho, todo el número es muy similar a los números de Siempre Vengadores dedicados a contar la biografía de Kang e Inmortus, sólo que sin tener que aclarar lios de continuidad. Pero es la misma sensación de un conquistador mirando hacia atrás a su carrera, y haciendo balance de manera filosófica de lo bueno y de lo malo, de lo furioso que estaba, y lo pragmático que es ahora en contraste. Y aunque queda claro que es un villano, no puede evitar más que caerte bien, por el estilazo que tiene y lo comprensibles que son sus motivos. Todo eso, junto con el montón de ideas que le pone Busiek sobre su origen, su manera de actuar, y sobre todo, sus anteriores encuentros con Samaritano, que parecen sacados de la Edad de Plata, en lo bueno. Es como esos números de Siempre Vengadores y similares que resumen montones de aventuras anteriores, sólo que son todas de nueva creación, familiares en estilo, pero originales y que dan ganas de leerla. Y con un gran final, con un gran conflicto filosófico entre Samaritano e Infiel, de manera muy distinta a los típicos encuentros entre nemesis, que funciona a varios niveles, y al estilo Busiek, está cuidado hasta en los pequeños detalles a montones. La mejor historia del tomo, y de las mejores de la serie.

 

La segunda nos cuenta la historia de Belleza, que es el equivalente en la Guardia de Honor de la Visión o Tornado Rojo, sólo que además de ser una androide con emociones humanas, tiene el añadido de parecer una muñeca Barbie de tamaño persona. La sensación del valle asombroso, de que hay algo terriblemente inquietante en ella tratando de actuar como una persona está muy bien conseguida. Realmente, choca más que un hombre de plástico o un robot más humanoide, porque parece humana, pero claramente no lo es. Hay varios gags bastante buenos sobre el hecho de que parezca una muñeca gigante, también. Pero aparte de eso, es una tragedia, no una comedia. Busiek no se centra en lo típico de estos personajes, de agonizar porque tiene sentimientos pese a ser diferente. En vez de eso, se mete directamente en explicarnos a fondo la sensación de alienación que tiene la pobre Belleza, porque no ha encontrado su equivalente a la Bruja Escarlata, ni la Guardia de Honor hace de familia tanto como los Vengadores. Así que tiene que buscarse donde encajar en el mundo normal, sin mucho éxito. A decir verdad, es la historia con la que es más difícil conectar, porque se sale demasiado de las experiencias humanas normales (al menos Visi y Tornado funcionan bien como metafora), pero no deja de quedar como una historia triste, con un final que lo hace aún más triste si cabe.

 

La tercera historia tiene las consecuencias de que Astro City transcurra en tiempo real y rote los protagonistas. Si has empezado con AC en la edición de Norma no lo notarás tanto, pero si leiste la serie original cuando salió en el 98, ver como Astra, a la que vimos empezar el colegio entonces, aquí se gradua de la Universidad, es todo un impacto. (En plan: “Oh, Dios Mio, ¿realmente han pasado 13 años? ¡Soy viejo!”) Es una pena que no nos lleguen a contar todo lo que ha cambiado la Primera Familia en estos años, al menos de momento. Pero la cantidad de historia pasada que no se cuenta, pero se alude en estos números (porque la historia se le fue de las manos, y acabó siendo dos números) es increible. Siguiendo con la gracia de los 4 Fantásticos en los que se basan, es una mezcla perfecta entre vida normal (bueno, vida normal de alguien famoso, al menos) y elementos superheroicos, sólo que en una situación que los 4F no alcanzarán hasta dentro de décadas, si es que llegan. Básicamente, como cualquier persona de su edad, Astra tiene que elegir que hace con su vida al acabar la Universidad. Bueno, siendo famosa y fantástica, en vez de un abismo de incertidumbre como tenemos la mayoría, es lo contrario, un abanico de indecisión de tantas posibilidades que se le ofrecen. Sólo que en vez de ser trabajos en el extranjero, son ofertas para hacer de superheroina en otras dimensiones, y así. Aunque el conflicto central es el equilibrio entre la vida normal que ha tratado de llevar estos años (y si leiste la historia original, es enternecedor ver que logró el sueño que tenía de pequeña de vivir como una chica normal) y abandonarla para dedicarse enteramente a cosas de superheroismo y ciencia-ficción, con el novio que tiene como catalizador del dilema. No llega a tener demasiado drama, porque tampoco es que vaya a pasar nada grave si elige una cosa en vez de otra, pero es una buena historia de desarrollo y crecimiento personal, y no se hace nada ñoña pese a la tendencia que tienen este tipo de historias de serlo.

 

Por último, despues de 15 años dando pistas, Kurt Busiek nos cuenta por fin que le pasó al Agente de Plata. En la Edad Oscura ya vimos como moría, pero en estos dos especiales se nos cuenta el resto de la historia. El primero (esta vez vio venir que ocupaban mucho, y los dividió mejor) nos cuenta básicamente su origen y como llegó a la situación donde le vemos en la Edad Oscura. Y el segundo nos cuenta la historia entera de su última misión. El origen es bastante bueno, no siendo ninguno de los típicos que se podían esperar (la parte antes de obtener los poderes, se entiende, la obtención de poderes si es intencionadamente típica, para que pueda haber una sorpresa final al respecto). Sus aventuras y el viaje al futuro son la habitual mezcla de arquetipos con nuevas ideas que dan ganas de leer todas esas historias que se mencionan. Pero sobre todo, está muy bien la parte final, donde vemos como un héroe afronta la muerte de manera heroica (es apropiado como se parece a la “muerte” de Flash, que es el equivalente DC del Agente… si, el Agente está basado en diseño en el Capi America, pero la parte de encarnación de la Edad de Plata y la cronología son de Barry Allen) a base de viajes en el tiempo sucesivos, que son simultaneamente todos holas y adioses, en una historia muy bien estructurada, y emotivamente montada, donde cada viaje es un fragmento de una gran despedida final.

 

El dibujo es de Brent Anderson, como siempre, está perfecto para la serie. Los personajes tienen la humanidad que tienen que tener, y dan la imagen que tienen que tener: Especialmente llamativo es lo de Belleza mencionado antes, pero también la tranquilidad de Samaritano e Infiel, el heroismo del Agente y la juventud de Astra. Todo es elegante y efectivo. Los flashbacks están muy bien hechos. Y los diseños son muy buenos, evocativos de sus influencias sin ser copias. Esto, como siempre, es en parte gracias a Alex Ross, que hace algunos de ellos. Y algunos diseños de ambos los vemos en las páginas extras que lleva el tomo, que son un buen añadido.

 

Lo último de Astro City hasta ahora (supuestamente tendremos serie regular en 2012, pero habrá que verlo para creerlo), y nos recuerda porque es de las mejores series de dos décadas. Muy Recomendado (10)

 

 

 

Guerra del Caos: Dioses Unidos

 

El tomo con el material derivado que faltaba de la Guerra del Caos. La verdad, no queda bien tener historias paralelas a la saga dos meses después de haber visto como termina. Entre otras cosas, deja bastante claro lo irrelevantes que son estas historias. Pero bueno, es un problema de difícil solución. Soy consciente de que si salieran todos los tomos a la vez también me quejaría, y que la mejor solución, haber publicado la saga principal en grapa, probablemente no es viable.

 

Si el tema del mes pasado eran superhéroes muertos, esta vez el tema son dioses, que por algo la historia iba sobre ellos. Eso hace que las historias de este tomo estén más entroncadas en la historia principal en vez de estar al margen. Bueno, la mayoría. Bueno, de alguna manera. No dejan de ser intrascendentes completamente. Al menos los otros crossovers eran importantes para los protagonistas si no para la trama principal. De esto ni se menciona nada en la principal, como os habreis dado cuenta. El caso es que la mitad son una especie de precuelas, y la otra mitad aprovecha el hueco que hay alrededor del nº4 donde los protagonistas se separan antes de reunirse en el nº5.

 

La precuela más clara es el especial del Rey del Caos, escrito por Brandon Montclare, un antiguo editor de comics (principalmente de Batman y Vertigo) que debuta aquí escribiendo. Al menos parece que sabe de lo que está escribiendo. La idea del especial es justificable, ya que aunque la Guerra del Caos tenía la premisa muy chula del Rey del Caos asimilando dioses variados por todo el Universo Marvel, en la práctica, eso no llegó a verse en la saga. Este especial se supone que trata ese descuido. Está dividido en tres historias: La primera es la que más cumple ese cometido, y es la más interesante. Nos presenta a los dioses de Zenn-La, que son una idea chula muy bien pensada, resolviendo la incongruencia aparente de que una civilización tan avanzada todavía crea en esas cosas, con detalles muy buenos. La historia es predecible, pero está bien, tratando temas complejos, con paralelismos adecuados a Estela Plateada. (Aunque, ¿no se suponía que Zenn-La había sido destruido hace tiempo? Nadie lo ha vuelto a mencionar de una manera u otra desde los 90) La segunda historia tiene al Rey del Caos llegando a la Tierra justo antes del nº1 de la saga, y tiene al Hombre Imposible tratando de disuadirle de que se coma el mundo. Hace un buen trabajo explicando la diferencia entre villanos con motivaciones comprensibles y algo tan nihilista como Mikaboshi. Por otro lado, Montclare parece haberse creido que Impy es Mr Mxyzptlk, porque lo escribe así. (Es decir, lo escribe como un manipulador de realidad que se codea con los dioses pero sólo quiere gastar bromas, en vez de un alien multiforme que no es consciente de nada excepto de su siguiente broma). Por último, se nos cuenta detalladamente como Mikaboshi se come el Infierno. Pero no nos dice nada realmente, simplemente vemos como pasa. Bueno, eso, y un desfile de villanos demoníacos de Marvel para el que disfrute esas cosas. (Y aparentemente, el padre de Hellstrom es el Satán que hemos visto recientemente en Motorista Fantasma). Lo más llamativo del especial, de todas formas, es el regreso de Michael Kaluta al mundo del comic, dibujante clásico que después de muchos años sin hacer nada, va a volver a prodigarse más. (Bueno, realmente, su regreso lo consiguió Montclare en Madame Xanadu, pero fue más o menos a la vez, se ve que se han hecho amigos). Como corresponde a su fama, lo hace muy bien, con decorados muy detallados, imágenes muy bellas, diseños muy logrados para los dioses, y desfiles de cameos reconocibles. Está perfecto, y a ver si continua con las colaboraciones.

 

La otra precuela, por así decirlo, es un especial dedicado a Ares. Desaprovecharon una oportunidad terrible al no resucitarlo en Guerra del Caos junto al resto de dioses olímpicos muertos. Si, desharía uno de los efectos de la gran saga reciente, pero fue una chorrada, y a Loki que también murió en Asedio ya lo han resucitado. Manda narices que la única buena idea que ha tenido Bendis en Vengadores se la haya cargado. En cualquier caso, este especial está escrito por el que realmente relanzó a Ares como antihéroe, Michael Oeming. Y aunque la historia transcurre cuando el Rey del Caos se come el Hades, y por tanto, pone a Ares bajo su control (alrededor del nº2 de la saga), la mayor parte de la historia es un flashback a la miniserie original de Ares de Oeming. Lo que pasa es que no aprovecha la gracia de aquella miniserie, de contrastar a Ares con otros héroes más normales, o tenerle como héroe exagerado. En vez de eso, le tiene enfrentandose a un par de personajes Marvel, que sabemos que no puede llegar a ninguna parte porque es un flashback, y que pretende ser profundo cuando no lo es. Oeming, Ares no hace profundo. Ares hace cortar y machacar, deberías saberlo. A decir verdad, intenta darle un tema sobre Ares luchando en guerras que sabe que no puede ganar, pero no llega a hacer nada coherente con el mensaje. Además, el dibujo de Stephen Segovia es bastante malo, la mitad de las veces no se sabe bien que está pasando o donde. Decepcionante si te gustaron las miniseries anteriores de Ares.

 

Después toca la única miniserie del tomo, de 2 números nada más, dedicada a Thor, que por algo es el más famoso. Desgraciadamente, está escrita por JM DeMatteis, al que dejaron de encargarle trabajos en el mundo del comic por muchos motivos. Uno es que no juega bien en equipo, y aquí se nota: En esta historia, que transcurre después de que la Brigada Divina se separe en el nº4, Thor es cuidado por una humana normal que le ayuda a recuperarse y volver a la carga. Si has leido la Guerra del Caos (¿Y porque vas a estar interesado en esto si no?) sabrás el problema gordo: Todos los humanos están en coma durante la Guerra del Caos. Así que DeMatteis es incapaz de documentarse bien sobre lo básico de la historia que está escribiendo. El otro problema es que DeMatteis, a diferencia de otros guionistas, tiene cosas que contar. Eso sería bueno, si no fuese porque ya las ha contado todas, varias veces. Su tema principal es precisamente la espiritualidad y la religión, así que debería estar en su salsa en esta historia. Pero no dice nada que no sea obvio, ni le echa nada de imaginación. La historia va de Thor enfrentandose a uno de los dioses lacayos de Mikaboshi (que se suponía que eran su ejercito, pero que pasaron bastante de ellos en la saga principal). Tiene un diseño bastante bueno, pero DeMatteis no se molesta en desarrollarlo ni como personaje, ni como esclavo, ni la religión que encarna, ni nada. Potencial desaprovechado. En vez de eso, toda la historia va del drama absolutamente predecible de la chica con problemas de fe que se encuentra a Thor, le cuida, y ambos hacen que el otro recobre la fe, y entonces pasas el cubo de vomitar por las arcadas que produce tanta ñoñería barata. Realmente, nada más leer la sinopsis, sabes todo lo que va a pasar. El dibujo de Brian Ching no es malo, pero tampoco llama la atención.

 

Por último, hay un especial dedicado a la Brigada Divina, por aquello de que les dieron una gran presentación a mitad de la Guerra del Caos, y luego desaparecían sin afectar en nada a la historia. En Marvel se han dado cuenta de que la historia principal tenía ciertos huecos, y han hecho bien eligiendo especiales para rellenarlos. El problema es que los tapones que han elegido no son particularmente efectivos. Esto lo escribe Marc Sumerak, antiguo editor, que ha escrito cosas como miniseries recientes de Power Pack para niños y poco más. Y efectivamente, nos cuenta que hacía la Brigada Divina mientras tanto: Nada importante para la historia principal, ni para los personajes. De hecho, la mitad del grupo está de adorno, los únicos que hacen algo son Venus y Hellstorm, y tampoco mucho. No es que se desarrollen, ni nada. Se explora un poco el panteón de los dioses japoneses de Marvel (de agradecer, teniendo en cuenta que el malo viene de allí), y hay una estrella invitada decente, pero poco más. Es una historia un poco pobre de ir de un lado para otro y enfrentarse a villanos genéricos, la verdad. El dibujo de Dan Panosian, caricaturesco y suelto, tampoco le pega a la grandeza que debería tener una aventura de dioses.

 

La intención era buena, y la idea, pero deberían haber cogido mejores equipos creativos. A menos que seas muy fan de estos o de alguno de los personajes, puedes pasar de esto. Neutral (5)

 

 

 

Spidergirl: El Corazón de la Araña

 

Esto es spin-off de Spiderman en la nueva etapa de A Lo Grande, que apenas duró 8 números. La idea es aprovechar el nombre de Spidergirl, ahora que la original del futuro sufrió su cancelación final, ya que si Superman puede tener familia, porque no Spiderman, tenga conexión alguna con los demás personajes o no. Así que le han endosado el nombre a la antigua Araña, que a decir verdad, ya desde el principio fue una creación bastante artificiosa. Fue un intento demasiado forzado de crear un personaje femenino adolescente en plan Buffy, con la idea de que además fuera “la primera heroína hispana de Marvel” (cosa que no era cierta, claro). Su serie fracasó (aquí ni se vio), porque no era muy buena, con una prota bastante genérica, con un diseño que incluia una armadura feisima sacada de un anime malo, y una premisa conectada con la estupidez de los totems animales de Straczynski. El personaje fue dando tumbos por Marvel durante años, mientras le iban quitando todos esos elementos tontos, pero sin sustituirlos por otras cosas. Finalmente, perdió los poderes el invierno pasado durante la Cacería Macabra, pero eso no le impidió seguir haciendo de superheroina, por improbable, desmotivado y absurdo que pareciese, en Jóvenes Aliados y similares.

 

El guionista de este relanzamiento es Paul Tobin, conocido por haber escrito la versión para público joven de Spiderman y otras series de eso que aquí llaman Marvel Impact, y ha tenido cierto éxito. Este es su primer trabajo fijo para el universo Marvel normal. No debe tener una gran opinión de todo lo que se hecho con Spidergirl hasta el momento porque no sólo no menciona nada de la serie original, pasa bastante de todo lo de Jóvenes Aliados más que una breve mención, y aunque del padre de Anya no puede pasar, lo cambia bastante a él y a la dinámica familiar. Así que basicamente, está reinventando el personaje. Normalmente esto es malo porque aliena a los fans que vendrían de antemano, y porque resulta absurdo reescribir algo ya existente en vez de crear algo nuevo. Por otro lado, en este caso podías argumentar que había muy poquito ya preexistente, en fans y personaje.

 

Lo que pasa es que aunque Tobin se esfuerza en darle a esta Spidergirl un nuevo status quo y otros adornos, lo que no logra es darle una razón de ser justificable ni una identidad distintiva. Es una chica normal, que lucha contra el crimen porque… si, y es efectiva como heroína pese a no tener poderes porque… ¿si? ¿Por qué entrenó cuando tenía poderes que ahora no tiene y por tanto no debería servirle el entrenamiento? El personaje está terriblemente desmotivado. Se le da algo más motivador a mitad del tomo, pero a cambio eso la hace menos original, más un estereotipo similar a Spiderman y demás superhéroes típicos. Igualmente, su manera de actuar es similar a otras heroinas adolescentes “normales” como Wonder Girl o Stargirl, pero sin los elementos únicos que las hacen más interesantes. No tiene realmente un gancho, un concepto único del que sacar historias. Es “heroína adolescente genérica”. Sólo hay una cosa original, y es una buena idea, y es incorporar elementos de la vida joven moderna (que ya podrían hacer más guionistas que no fueran Van Lente o Warren), es decir, de las redes sociales. Así que la serie en vez de narración convencional, tiene las entradas de Twitter de la protagonista. Tienes que suspender la incredulidad de que pueda escribir mientras pasan las cosas, pero es lo de menos. Por otro lado, aunque eso hace la serie más entretenida, no aporta realmente nada al argumento, no hay historias basadas en eso, es simplemente un adorno. Pero bueno, le da algo de gracia, y es divertidillo, como suele ser el diálogo en general de Tobin, sin ser desternillante.

 

Otro problema es la falta de secundarios interesantes. Anya tenía conexiones previas con otros superhéroes, que quedaban orgánicas, pero Tobin decide pasar de ellas, y crear retroactivamente unas nuevas, que quedan bastante forzadas. Igualmente, la relación con el padre viudo la hacía relativamente original en los superhéroes adolescentes, pero Tobin también cambia eso, hacia una dirección bastante menos original. De todas maneras, el padre también cambia, y pasa de ser una persona normal, a alguien que, pese a que no había sido mencionado anteriormente, ni siquiera cuando habría tenido sentido (como cuando, no se, su hija fue reclutada a la fuerza en la Iniciativa, o cuando fue abducida), es muy amigo de los 4 Fantásticos. Queda completamente forzado y fuera de lugar. Una cosa es revelar que se han conocido previamente (los 4F son famosos, así que pueden conocer a mucha gente) y tirar de esa relación para construir en adelante, y otra es revelar que siempre han sido amigos de toda la vida. Uh, no, no es creible. No sólo saca de la normalidad a los personajes, los fuerza en un sitio donde no pegan o no se les quiere. Supongo que Tobin quería asegurar ventas a base de tener invitados famosos, y por eso se empeña en que los secundarios sean famosos: Los 4F salen continuamente, también Spiderman (cosa más lógica, y se cierra el círculo, aunque chafa el 4F y el Spiderman del mes que viene) y también el Hulk Rojo sale bastante, de manera completamente aleatoria, simplemente porque pasa por allí y se ve envuelto en la trama. No es que estén mal usados (excepto la conexión retroactiva), pero queda muy desesperado. No puede buscarse secundarios propios, así que coge de otras series. Pero claro, los intentos de sacarse secundarios normales propios son bastante pobres. Y ya puestos el status quo que obtiene a mitad de la serie (después de una mala idea, hecha decentemente) no pega mucho en la serie, porque Tobin parece olvidarse que está escribiendo a una adolescente en vez de una adulta. Y en vez de historias de adolescente, escribe historias de alguien de edad genérica, que ni estudia ni trabaja, o al menos como si no lo hiciera a efectos de la serie. Básicamente, Tobin lo monta para quitarle elementos en vez de darle.

 

Los villanos también son la mayoría heredados, pero en este caso, queda mejor. Porque los villanos son más fáciles de compartir, y porque básicamente cogen villanos recientes de Spiderman que pegan bastante a la serie, y la hacen parecer parte de la “familia Spiderman” de manera más natural. La más recurrente es Screwball, que está perfecta como némesis para Spidergirl, ya que tiene básicamente el mismo físico, habilidades y ambas usan internet como gancho. Sus combates son divertidos, aunque no tanto como en Spiderman (la interacción tiene menos química, extrañamente). Luego está el nuevo Duende, que tiene menos conexión, pero como es tanto un secundario como un villano, y es una especie de anti-Spiderman, pega. Además, está la cosa de que si a Spiderman le costó detenerle, como va a poder Spidergirl. Así que hace del enemigo imposible que hay que superar difícilmente. Igualmente, no es tan divertido como con Slott, ni se aprovecha del todo, pero no está mal. Por último, está un enemigo que es menos interesante, pero le pega muchísimo a Spidergirl, y es Kravina. Al fin y al cabo, ambas son versiones en chica joven de dos enemigos. Además, tienen la conexión previa de la Cacería Macabra. (De paso, se resuelve el cliffhanger del final) La interacción entre ellas, sin embargo, es menos divertida aún, porque Kravina es más sosa, pero es un buen combate cuerpo a cuerpo. Todo esto, con sus pros y contras, es lo bueno. Porque los villanos finales de la serie, que han estado manipulando todo desde el principio, resultan ser muchísimo menos interesantes, poco más que organización nebulosa genérica sin nada de interés. Así que los últimos números se hacen bastante pesados.

 

(El tomo también lleva una historia de complemento que apareció en Asombroso Spiderman que hacía de trailer de esta serie, que nos cuenta un team-up entre Spiderman y Spidergirl durante el combate contra Octopus en el primer número de A Lo Grande. Te dice todo lo que necesitas saber de la parte de acción de la serie, divertidilla sin más. Y una historia de complemento del primer número, dibujada por Colleen Cover, caricaturista y mujer de Tobin, que es un flashback a Anya de pequeña en su primera visita al Edificio Baxter. Graciosillo, pero es lo que he dicho antes de forzado)

 

El dibujante inicial de la serie es Clayton Henry, con un estilo brillante y ligero que le pega mucho al tono de la serie, y está bastante bien, ágil y divertido. Desgraciadamente, dura poco, no sabemos porqué. Y tras algo de relleno y un número de Paul Azaceta (en la historia de Kraven, que para algo dibujó su anterior cacería), la serie se la queda un tal Sergio Cariello, que es claramente peor. No tiene el toque ligero y cómico, y la acción se le dispersa a veces.

 

Por cierto, hacia el final del tomo pasa algo muy importante sin ninguna explicación en todo el tomo, y queda como algo que se ha sacado Tobin del trasero. Eso se explicará en la miniserie de epílogo, que conectará con el futuro crossover de las series de Spiderman, Isla Araña.

 

Una serie un poco mediocre y con problemas de planteamiento, no es de extrañar que no haya durado. Si te gustan los comics de superhéroes adolescentes simples como los de todos los públicos, quizá te guste, o si eres muy fan de todo lo de Spiderman. Si no, es muy ignorable. Neutral (6)

 

 

 

Supergod

 

No confundir con Supergods, que es el libro que ha escrito Morrison, que no tiene que ver. Esto es una miniserie de Warren Ellis para Avatar, la tercera de una trilogía espiritual de miniseries donde Ellis explora ciertos aspectos del género de superhéroes/superhumanos, pero a su manera deconstructiva, siempre partiendo de su interés personal, que es la biotecnología avanzada. Primero vino Black Summer, donde trataba el tema de que pasaría si un grupo de supercientificos idealistas decidieran convertirse en los primeros superhéroes del mundo, y como no funcionaría realmente la idea de tratar de cambiar el mundo a base de hacer de superhéroe. No estaba mal, aunque acababa degenerando en acción típica en vez de tratar los temas. Después vino No Hero, que trataba también lo de personas normales convirtiendose en superhumanos a base de implantes tecnológicos, pero esta vez deconstruia la idea de convertir a cualquiera que quisiese en superhumano. O algo así, porque al final no era más que un montón de nihilismo y violencia gratuita.

 

En esta tercera parte (siempre temática, son todo universos distintos, todos “normales” hasta que se inventa la tecnología avanzada), Ellis va un paso más allá, y trata el tema de crear superhombres de verdad, es decir, realmente un paso siguiente en la evolución de la humanidad, tan alejados de los humanos como los humanos de los animales. Dioses, vamos, de ahí el título y la portada gratuitamente provocadora típica de Avatar. Se podría decir que es Ellis haciendo Miracleman o similares, pero sin empezar siendo una deconstrucción de superhéroes, sino cogiendo la historia cuando ya se ha desmadrado todo. Y volviendose mucho más oscura.

 

La idea aquí es que se nos cuenta, en forma de flashbacks, como la humanidad descubrió como crear sus propios superhombres. O sus propios dioses, según como lo mires. Coge la idea que se ha visto varias veces desde los 80 en Marvel y DC de los superhombres como la Gran Arma de la era moderna, con su propia carrera armamentística entre las distintas superpotencias. Con cada pais creando su propio Doctor Manhattan. Excepto que empiezan siendo bastante menos humanos que lo que el buen Doctor era al terminar Watchmen. Así que las cosas se van de madre muy pronto y muy rápido.

 

El mayor defecto de la historia, se podría decir en que no es una historia en el sentido convencional. Es una narración de los acontecimientos importantes que le han pasado al mundo en los últimos años. Si, el narrador le da cierta conexión emocional, pero es como si escribieras un comic sobre la Segunda Guerra Mundial, y en vez de contarte las aventuras de gente en el frente, consistiera enteramente de uno de los jefes nazis contando la historia de segunda mano desde el bunker de Hitler. Realmente, la mitad del comic es una excusa para que Ellis se desfogue en su hobby de escribir ciencia-ficción basandose en conceptos reales que ha leido en revistas. Es como la culminación de todos los conceptos de mejoras cibernéticas y biológicas que ha ido poniendo en distintos comics a lo largo de los años, desde Stormwatch a Transmetropolitan a Orbital. Es ciertamente fascinante, tanto por los conceptos, que son impresionantes, como por la manera que tiene Ellis de contarlos. Es genial como cada “superdios” es una exageración de un tipo de origen posible para superhumanos en comics normales, aparte de cómo cada uno se adapta a una mitología real distinta. Pero no quita que durante buena parte del tomo, estés leyendo páginas seguidas que no son de contar una historia, sino pin-ups con texto descriptivo acompañando que realmente no aportan nada a la historia, sólo ver como Ellis nos cuenta las cosas que se le han ocurrido. Cumple un papel de divugalción, al menos, sin volverse en absoluto aburrido.

 

La otra gracia de la historia le saca partido a la manera en que está contado. Porque precisamente que el protagonista no esté implicado en la historia funciona, porque su narración es la del hombre cualquiera, envuelto en una historia que les supera. No puede tener una parte activa (más allá del principio cuando los crean) porque nadie puede. En vez de eso, la narración deja claro que no es una historia de superhéroes (obviamente) ni de acción, ni principalmente de ciencia-ficción. Eso se usa como motor, pero realmente, es una historia de terror. Es como las historias sobre los horrores de un posible holocausto nuclear, sólo que las bombas están vivas y son mucho más originales. La otra cosa con la que tiene aún más parecido es al horror cósmico de Lovecraft y demás. Donde los seres humanos no son más que hormigas envueltas en luchas entre dioses incomprensibles que pueden destruirte sin apenas darte cuenta, y que sólo vislumbrarlos parcialmente lleva a la locura. Es un ejemplo de cómo hacer muy bien esa clase de horror, pero mezclado con el otro horror, el de que encima es culpa nuestra. Es un resultado muy original, y muy bueno, en una historia que queda muy sobrecogedora. Es difícil de hacer terror en comics, y más de manera original, pero Ellis lo consigue.

 

El dibujo no es de ninguno de los habituales de Avatar, sino de un novato llamado Garrie Gastonny. Es sorprendentemente bueno, en el mismo estilo que Barrows y otros de la compañía. Sabe ser visceral cuando tiene que serlo, impactante en otros momentos, puede hacer grandes diseños, enormes escenas de creación y destrucción (consiguiendo manejar el concepto de escala, que a muchos les cuesta)… es un hallazgo, y mejor que muchos, ojalá haga más.

 

No es una historia de superhéroes ni por asomo, apenas es una deconstrucción. Pero como historia de ciencia-ficción y horror, y condensación de unas cuantas cosas que Ellis lleva contando años, está muy bien. Muy Recomendado (9)

 

 

 

Takio

 

Esto es una cosa curiosa, que fue publicada sin apenas publicidad previa y ha pasado bastante desapercibida, lo cual es muy curioso, porque uno esperaría que hubiera llamado más la atención, dado el pedigrí que tiene. Está escrito por el niño bonito de Marvel, Brian M. Bendis, y su colaborador en Powers, Michael A. Oeming. Eso ya debería ser señalable. Es de la línea de creación propia de Marvel, lo cual también suele ser un acontecimiento, porque publican muy poquitas cosas. Es una novela gráfica original, que es algo que, como norma, en Marvel no hacen, así que desde luego, debería haber sido para dar que hablar. Y sin embargo, prácticamente nada. Quizá es que no ha tenido mucho éxito. O quizá es porque es un comic pensado para un público joven, y eso suele pasar por debajo del radar de la mayoría de comentaristas. Pero aún así, se supone que es un mercado al que todas las editoriales le tienen muchas ganas, y es un comic publicado en un formato especial, por uno de sus autores estrella. Es raro que ni siquiera la propia Marvel le haya dado más vueltas, y no hayan confirmado ni desmentido que haya futuros volúmenes. (Por cierto, Panini lo publica en formato pequeñajo, porque aparentemente ese es el formato preferido por los lectores jóvenes. Vete a saber)

 

En cualquier caso, aunque tiene los mismos autores, esto no tiene nada que ver con Powers. Son los mismos autores, pero demostrando que pueden funcionar en un registro completamente diferente. El contrario, de hecho, en vez de para “adultos” es para niños, o así. La mejor manera de describir esto sería compararlo con Power Pack. Pero sin los dos chicos. Y con la hermana mayor ya en la edad del pavo. Y en un mundo normal. Y sin aliens. Que hace que sea bastante diferente, pero no había un punto de referencia más cercano. La idea es que esto transcurre en uno de esos mundos normales como el nuestro donde en principio no hay nada superhumano. Y entonces las dos protagonistas, dos hermanas, una niña y la otra pasando la pubertad, obtienen poderes. Y tienen que ver que hacen con ellos, especialmente porque tienen que tratar con la gente que les ha dado los poderes accidentalmente. Es todo muy estándar. Pero claro, se supone que es principalmente para un público que no ha visto ya este tipo de cosas muchas veces.

 

La gracia, de todas maneras, está en como se hace. La selección de las protagonistas es distinta a lo que suele verse en comics. Es más común en series de TV o en mangas, y está claro que está hecho para acercarla a un público de chicas jóvenes, lo cual está muy bien. La dinámica entre las protas es divertida. La pequeña es muy similar a la Molly de Runaways, niña hiperactiva arquetípica, siempre llena de energía danzando de un lado para otro y diciendo cosas divertidas y a veces inapropiadas, pero no estúpidas. La mayor está en la fase donde está completamente avergonzada de cualquier cosa que le haga parecer una niña y en general odia a todo el mundo porque está insegura y lo expresa hacia fuera. Obviamente, está tomado de manera exagerada, pero las protagonistas son suficientemente creibles dentro de sus arquetipos para que se pueda empatizar con ellas en vez de estar únicamente para hacer gracia. No se profundiza en ellas como en Ultimate Spiderman, entre otras cosas porque son más pequeñas y es un comic más simple, pero algo de esa intención y de esa gracia si que tienen. Realmente, Bendis debería plantearse dejar de escribir adultos y sólo escribir adolescentes, porque es lo que se le da bien. Sus diálogos quedan mucho más naturales aquí que en adultos, desde luego, aunque curiosamente, aquí se controla un poco más.

 

La primera parte del tomo va de tenerles haciendo vida normal, y está bien dependiendo de lo que aguantes a este tipo de personajes escritos de esta manera. En la segunda mitad obtienen los poderes, y el tono cambia un poco, aunque sigue siendo consistente. Se convierte un poco en historia de superhéroes novatos, como Ultimate Spiderman. Pero realmente, aunque tiene elementos superheroicos (científicos locos, organizaciones secretas, identidades secretas, incluso archinemesis también con identidades secretas) es demasiado desenfadado para ser una historia de superhéroes como las del Universo Marvel. En vez de eso, se parece más a dibujos animados o películas de aventuras de niños/adolescentes, donde supuestamente hay malos y peligros, pero en la práctica, el nivel de peligro es bastante flojo. Es más divertirse haciendo de superhéroes, con un toque de responsabilidad y hacer lo correcto para que entre dentro del género en vez de ser una comedia. Y como tal, es divertidillo. No hay nada para partirse de risa (de nuevo, Bendis se está comediendo, para lo bueno y para lo malo), pero las tonterías que hace la hermana pequeña y las reacciones de la mayor y los malos a lo que hacen se hacen divertidas. No hay mucho más, pero dentro del género que es, encaja bien.

 

El dibujo de Oeming, muy al estilo dibujos animados modernos, encaja más en una serie así que comics policíacos o mitológicos, que es lo que ha hecho principalmente hasta ahora. Los toques de ligera inconsistencia y soltura no quedan mal aquí. Los diseños no son malos. Hace diferenciables a casi todos los personajes, y desde luego, los protagonistas aparentan la edad que tienen que tener. Y le da mucha energía y vida a los personajes y la acción, que es lo importante.

 

Está muy bien que Marvel, y sus autores famosos, intenten cosas así, aunque el resultado no sea el esperado. Dentro de este tipo de historias, no está mal. Recomendado (7)

 

 

 

Traveler

 

P: Esta es la primera serie de una nueva línea de superhéroes que decidió sacar la editorial Boom el año pasado. Porque demonios piensan que iba a tener éxito algo así, cuando todo intento de sacar un nuevo universo superheroico de los últimos 30 años ha fracasado, no se entiende. Con lo bien que les iba con series sueltas como Irredimible (que tiene un spin-off, pero no es lo mismo) o sus licencias. Obviamente, la línea ha sido cancelada al cabo de un año. Aún así, Panini ha decidido publicarla aquí, y en eso estamos. Supongo que es por la curiosidad que tiene la línea en general, porque supuestamente ha sido cocreada por Stan Lee. Méritos y genialidad que pueda tener Stan Lee aparte, en la práctica esto se traduce en que intercambió unas cuantas ideas con los autores antes de empezar la serie. Asi que por mucho que digan los créditos, esto no está escrito por Stan Lee, sólo tiene algunas ideas suyas en la premisa.

 

A: Pues quién lo diría, la verdad. Este tomo en concreto me creería por completo que está escrito por Stan Lee. A lo mejor no por todos los diálogos, pero desde luego si por la estructura, los “giros”, las caracterizaciones de los personajes y algunos otros detalles.

 

P: Es que el guionista de la serie es bastante retro de por si. Es el editor de Boom en persona, Mark Waid, que es el otro cerebro de la línea. Que sea un comic con una idea original pero una estructura típica que no llega a funcionar es muy suyo también. La línea no tiene una idea definida más allá de “series superheroicas con ideas de Stan Lee”. Bueno, todas tienen típicos protagonistas masculinos que se ven envueltos en situaciones de ciencia-ficción que les acaban convirtiendo en superhéroes. Y transcurren en un mundo que parece normal aunque hay elementos de ciencia-ficción en los bordes a punto de descubrirse. Por lo demás, si no fuera porque más adelante habrá un crossover, no sabrías que es una línea, sino series sueltas. Mejor así, porque tienen más oportunidad de sobrevivir por su cuenta, aunque no haya sido el caso.

 

A: No sé como son el resto pero ésta por lo menos parte de una idea original. Lo que vienen siendo los poderes y el planteamiento de la aventura. Y promete mucho. Y sin embargo el resto empieza a ser absolutamente-nada-original. Resulta difícil regarlo todo más de tópicos en las relaciones entre los personajes, en lo caricaturesco de los supervillanos, de las motivaciones del malo…

 

P: Resultaría irónico que la parte más original del comic, que es la premisa, fuera de Stan Lee, y todos los tópicos del guionista más moderno, pero no se puede descartar tampoco. En cualquier caso, parte de una premisa relativamente original. No es que no se haya hecho nunca (se basa en viajes en el tiempo del tipo de los que se les han dado mil vueltas), pero la perspectiva desde la que se nos cuenta si que es más original. Es curioso, porque aunque la historia va de gente normal que se ve envuelta en las extrañas aventuras del misterioso superhombre de la portada y sus enemigos, la historia se nos cuenta desde el punto de vista de ese Viajero y no del de los normales. Lo cual es de agradecer, porque historias del punto de vista de gente normal metida en algo raro hay a patadas, y habría que darle mucha personalidad y frescura a los personajes, cosa que esta serie no consigue. Así que el punto de vista es una buena elección. Se presenta de manera que se van contando las cosas poco a poco sin pasarse de soltar información, y los misterios los sabe el protagonista y los va resolviendo conforme hace falta, así que no se estiran demasiado ni quedan forzados.

 

A: Está muy bien como va avanzando las piezas del puzzle temporal que va montando. Otros misterios “de identidad” o de “quién es el culpable” no pueden ser más obvios y previsibles. De hecho, todo el desenlace, que parece que va a ser grandioso por como lo ha ido construyendo en los números anteriores, es bastante fallido.

 

P: Si, la mayoría de secretos de ese estilo son tan obvios que no está claro si realmente tienen que ser secretos o no para el lector, a diferencia de para los personajes. Al menos no se estiran demasiado. (De hecho, la historia es bastante rápida, se presenta todo bien en un par de números, y se ha contado bastante historia en los 4 que forman el tomo) El final tiene un detalle muy bonito, aunque la idea general se veia venir bastante, claro.

Los problemas son dos, esencialmente. Uno es el que has dicho, que los civiles de la historia tienen muy poquita personalidad y desarrollo. Son sólo cifras para que el protagonista interactue, salve y se obsesione. Es suficiente para que la historia sea funcional, pero no para que destaque en nada. El otro es que, aunque la misión general del Viajero es original, las maneras específicas de cumplirla caducaron hace años. La mitad del número le tiene enfrentandose a un grupo de villanos que se podría describir como un híbrido de elementos chorra de los 60 (nombres temáticos con juegos de palabras) y de los 90 (todos en armaduras exageradas). Aparte de la gracia de los nombres y tema que usan, son bastante olvidables, y no tienen una personalidad a compartir entre todos. 

 

A: Ni siquiera el “gran malvado” que sólo aparece en una escena en pose y actitud de gran malvado genérico. Por otro lado, tienes razon en que el comic tiene muy, muy buen ritmo. Se lee como un tiro al tiempo que, realmente, están pasando cosas todo el rato. Y se presentan bastante personajes que no se confuden entre ellos.

 

P: No tienen mucha personalidad, pero no, no se confunden. Otra lástima es que no se calienten mucho la cabeza con los poderes, que son bastante típicos y no muy explicados, ni con la ciencia, que es otra que bien podría haberse escrito hace décadas, pese a lo que ha avanzado en este tiempo.

El dibujo es de Chad Hardin, que hasta ahora principalmente había hecho relleno aquí y allá. Tiene un estilo estándar que le pega a la serie, y ciertamente ayuda a darle movimiento a la acción, y distinguir a unos personajes de otros. Por otro lado, tampoco es excesivamente vistoso, y los diseños cutres de los villanos son probablemente culpa suya.

 

A: El diseño del protagonista está bien pero tampoco es especialmente original ni siquiera para viajero en el tiempo (se parece al Hourman robot de la JSA). Por el resto, funciona muy bien la representación de sus poderes. Por el resto, tiene mucho ritmo y dinamismo. No es precioso, pero encaja perfectamente.

Al término de esta primera historia, ya se pierde el 90% del interés inicial de la premisa. Viendo como se resuelven los pocos misterios de este tomo, ya no esperas nada llamativo de aquí en adelante. El tomo tiene unos cuantos detalles pero destruye todo el capital creativo con el que nace y acaba siendo bastante bluff.

 

P: Como gran lanzamiento, no atrae precisamente atención sobre la línea. Por otro lado, las otras dos series tienen guionistas más modernos y prometedores como Paul Cornell y Chris Robinson, y premisas más intrigantes, así que a lo mejor es que simplemente Panini ha empezado por lo peor. Neutral (6)

 

 

 

Ultimate X

 

Esto es una nueva serie, que básicamente es lo que iba a sustituir a Ultimate X-Men, pero con nuevos personajes y nuevo enfoque, justificando el cambio de título y renumeración. Excepto que era idea del Loeb, como puedes imaginarte por el título nada imaginativo, así que al igual que con su versión de Ultimates, sólo salieron estos 6 números, con un retraso monumental. Y ya es mucho.

 

A decir verdad, esto no es tan malo como como otras cosas recientes del Loeb, como Ultimatum. Pero claro, eso es como decir que tener diarrea explosiva no es tan malo como tener el ébola. No hay nada particularmente malo en la premisa del comic, la verdad. Es un nuevo paradigma para la Patrulla-X Ultimate: En vez de un grupo de superhéroes y/o una escuela de mutantes, son simplemente un grupito de mutantes que se han asociado. No es precisamente nuevo, hay media docena de grupos adolescentes así, pero es distinto por la circunstancias que tienen los mutantes ahora en el universo Ultimate. Claro, para ser menos originales, al final del tomo obtienen una dirección que está mucho más vista, pero al menos le da una razón de ser al grupo. De nuevo, nada original o maravilloso, pero al menos tiene potencial aprovechable, que es más de lo que se puede decir habitualmente de los comics del Loeb.

 

El tomo, sin embargo, no va de establecer esa dirección que nunca llegará a verse, sino de presentar a los personajes. Al viejo estilo Marvel de los 00, cada número presenta a uno de los protas, que se van juntando al final de cada capítulo. De hecho, es esencialmente la misma estructura que la primera saga de los Nuevos Mutantes de 2003. Excepto que, siendo un comic del Loeb, esto no tiene ni una sola idea original. Ni mucha personalidad. Además, tiene que lidiar con su propia estupidez, a base de tratar las consecuencias de todos los destrozos gratuitos que hizo en Ultimatum (a diferencia del resto de guionistas, que han pasado lo más posible). Por ejemplo, en el primer número hay que lidiar que mató a Lobezno por ningún motivo en absoluto más que para llamar la atención (sin éxito). Así que tiene que inventarse un Lobezno Jr para ocupar el hueco. Lo hace enlazando con versiones Ultimate de personajes relacionados en el universo normal, que diría que ya aparecieron de manera distinta en UXM, pero bueno. El resultado es un personaje que apenas pasa de cliché de adolescente solitario, sin absolutamente nada interesante, y una historia con narración pretenciosa que pretende ser profunda, pero no lo es. Es hasta confusa, pero no emotiva. Y tiene una escena profundamente estúpida al final.

 

La segunda historia nos presenta a otra mutante tratando de hacer vida cotidiana, y como los intentos acaban yendose al traste. Tiene una buena idea, que es presentar un misterio sobre su identidad e ir dando pistas poco a poco. Excepto que es imposible de adivinar sólo con los elementos de esta serie, tienes que haber leido otros comics de la Patrulla-X para entenderlo. Bueno, con las películas sobra, y son muy conocidas, pero aún así. Además, que todo el mundo sepa la solución del misterio pero la narración y el comic eviten chafarlo acaba quedando forzado. Y por supuesto, no logra apenas darle personalidad ni a la protagonista ni a los adversarios. Pero bueno, al menos tiene una buena idea con una ejecución ligeramente por encima de mediocre. Lo cual hace que este sea el comic del Loeb que más cerca ha estado de ser bueno en años. El siguiente número nos presenta un personaje nuevo, el chico-pájaro de la portada. De nuevo, no hay rasgos de personalidad más que angustia vital estándar, nada de gracia en personalidad y diálogos. Y el argumento es el típico drama familiar que has visto hecho mejor cientos de veces. Es triste que, simplemente por no tener nada estúpido, sea mucho mejor que la media de un guionista.

 

Y entonces el comic ya empieza a parecerse al Loeb que todos conocemos, porque la historia se va colapsando conforme llegamos al final. El siguiente capítulo no nos presenta a un nuevo personaje, sino a una vieja conocida de otra serie Ultimate. Por supuesto, la gracia que podía tener anteriormente ya no la tiene, aunque al menos es muy vagamente reconocible. El argumento es un cliché de instituto tras otro, desmotivado y obvio. Y entonces la historia ya deja de tener sentido. La conexión de un personaje con la historia no se llega a explicar. Otro personaje aparece sin explicación alguna. El tono de vida normal desaparece, para convertirse en una pelea entre héroes y villanos bastante mala. Con unos villanos que tienen cara de personajes de verdad, pero que son simplemente malos y crueles por ser malos y crueles. Clichés carcajeantes que o no hablan, o hablan en clichés que se creen profundos. La pelea es un follón confuso. Y termina con una “revelación” que el Loeb se saca del culo, porque no sólo explica quien es el personaje que aparece para los que no hayan leido comics anteriores suyos, tampoco explica como demonios encaja con la última vez que lo vimos, donde moría. (O porque su personalidad es opuesta a cualquier otro comic donde haya aparecido) O que demonios pinta ahí. O… ya sabes, lo que podias esperar del Loeb.

 

Lo más llamativo del tomo es que está dibujado por Arthur Adams, que no hacía tantos comics seguidos enteros desde… nunca, quizá. Aunque sería generoso llamar seguidos a algo que tardó más de un año en salir. El caso es que Adams, en su día en los 80, estaba considerado una superestrella (increiblemente sobrevalorado, pero ciertamente tenía cierto atractivo… eso le debió parecer a Liefeld cuando copió su estilo), pero se acabó esfurmando del panorama debido a que pasó de colaborar en un par de comics estrella al año, a nada durante años. En la última década, las únicas historias enteras que hizo fueron dos números de Authority (con retraso), historias cortas para Tom Strong, y tres medios números para el Hulk del Loeb. Amen de portadas, algunas de las cuales eran absolutamente terribles (mira una que hizo para Jóvenes Aliados, por ejemplo, si no me crees). Esto es bastante mejor, afortunadamente. Sigue teniendo problemas que sus fans no podrán ver, como que en muchas escenas, sus mujeres tengan todas caras que parecen hinchadas de colágeno que las ha congelado en postura permanente de poner morritos, por ejemplo. Pero en otros aspectos sigue siendo bastante atractivo. Algunas de las escenas de acción son buenas, sabe hacer buenos decorados con detalles, y las escenas de telekinesis del nº2 son muy buenas, la verdad. Así que al final es una pena que sea tan vago en vez de un alivio.

 

Bastante malo, y olvidable, porque no va a ninguna parte (aunque algo de esto lo usará el siguiente guionista de Ultimate X-Men en el próximo relanzamiento de la línea), pero al menos no es un insulto a la inteligencia. Gracias a Dios por los pequeños favores. No Recomendado (4)

 

 

 

Y el resto… (para más información, escuchad el podcast)

 

Cable & Masacre Nº3: Termina de editarse la serie, y es una pena que se cortara por intererencia editorial. Empieza excelentemente, luego pierde dirección y se convierte en cabos sueltos de Masacre no tan buenos, y tiene un buen final. Recomendado (8)

 

Thor: Primer Trueno: Se vuelven a contar los primeros comics de Thor, sin mucha gracia. Neutral (5)

 

 

 

Y hasta aquí hemos llegado por esta semana. La semana que viene, hay una cantidad inmensa de cosas nuevas: Lo más llamativo es que empieza el crossover de turno, Miedo Encarnado, en dos miniseries distintas. La línea Ultimate también empieza evento, con Ultimates vs Vengadores y el comienzo de lo que será la Muerte de Spiderman. Termina la Era de X, empieza oficialmente la etapa de Gillen en Patrulla-X y también nueva historia en Astonishing X-Men. Y tanto Thor como 4 Fantásticos tienen nuevos números 1, aunque la dirección se mantenga. Casi nada, diciembre va a ser movido. Saludos divinos.

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