Criticas Reconstructivas: Semana del 6 al 12 de Febrero

15 febrero, 2012

Hola a todos, bienvenidos una semana más a estas reseñas. Esta semana, como predije, ha venido el Superman de este mes. Y absolutamente nada más. Viva la distribución equilibrada y cuerda de las novedades. Así que las dos próximas semanas volverán a ser una locura. Pero esta, es de relax. Casi mejor así, aprovecharé para hacer otras cosas.

Y como esta semana por lo tanto no hay podcast, un comentario que continua del de la semana pasada: La semana pasada decía que estaba harto de tener que comunicar fallecimientos, y que por favor, parasen. No hay manera. Así que lamento tener que mencionar que ha muerto John Severin, uno de los grandes dibujantes de Marvel de los 50-60, al menos en géneros no superheroicos como el bélico o sobre todo, el western. Lo impresionante es que Severin no sólo era muy bueno dentro de su estilo clásico, seguía dibujando, y haciendolo bien, hasta el año pasado, con 90 años. Cuando las editoriales tenían que recurrir a una mano experta para una historia del Oeste, desde Rawhide Kid hasta flasbacks en Puño de Hierro o Hellboy, podian darse el lujo de recurrir a alguien con décadas de experiencia como Severin. Así que es una gran pérdida para el mundo del comic. A ver si ahora si, es la última mala noticia de este año.

Poco más se puede decir después de esto, así que pasamos a la reseña. Esta semana: Superman Nº57.

 

 

 

 

 

 

Superman Nº57

 

Último número de la etapa de Chris Roberson en Superman, y último número de Superman, punto, al menos en su encarnación actual. Es increiblemente irónico que en DC hayan estado anunciando toda esta etapa con el nombre de Straczynski en la portada, el primero en los créditos, además, cuando dejó la historia antes de la mitad, y no ha tenido absolutamente nada que ver con el resto de la historia. No es ya que Roberson no esté siguiendo planes dejados por JMS, es que la historia ha pegado tal giro de 180 grados que si la lees de un tirón te entrará vértigo. Es más, la historia ha pasado de ir, entre otras cosas, de porque el planteamiento de Straczynski para Superman no funcionaba en absoluto. No es que sea la mayor barrabasada que le ha hecho DC a Roberson. Recordemos que el mes pasado la saga se interrumpió durante un capítulo para meter un número que llevaba en un cajón desde hacía 5 años. No fue porque el número que tocaba no estuviera listo. Estaba ya hecho. De hecho, los capítulos de este mes son los 11 y 12, cuando el ultimo fue el 9, porque el 10 se lo han saltado. ¿Por qué? Porque presentaba un nuevo superhéroe musulmán. Y en DC no quieren eso. Porque son todo lo contrario de lo que representa Superman, por lo visto.

 

El primer número, de hecho, va de explicar exactamente porque la dirección de Straczynski no tenía ningún sentido. Lo hace, no de manera negativa, sino explicando lo que si significa Superman, contrastando con la tontería de “Superman no sirve porque no trata con la gente normal”. Así que el número entero va de Superman superando su depresión, a base de redescubrir todas las maneras en las que ayuda, inspira y salva a la gente normal, y no necesariamente a base de pelearse con supervillanos. Es un número que a veces suena un poco como una lección, pero tiene suficiente humanidad para que no quede seco, y sobre todo, dada las cagadas anteriores, hacía falta. Queda un poco raro que la lección se la tenga que dar un fan de Superman al propio Superman, pero está justificado. Además, tiene más contenido de lo que parece, si pillas que el fan que le da la explicación a Superman es claramente Elliott S! Maggin, (si, S!, tal cual) que es uno de los mayores fans de Superman del mundo. Y más importante, aunque esté un poco olvidado (o precisamente porque está un poco olvidado) fue uno de los guionistas más aclamados del Superman clásico, el de antes de la Crisis, no sólo escribiendo comics en los 70 y 80, escribiendo libros con bastante fama, que se mencionan específicamente en este número. Así que el número dobla como un homenaje a un clásico que debería recordarse más, de manera muy apropiada, usando sus viejas lecciones aplicadas al presente.

 

El otro número va de cerrar la historia. Y lo hace explicando el resto de problemas de la historia hasta ahora, concretamente, la manera tan atípica de actuar de Superman. Como ya se veia venir, era provocado por la mujer que había ido apareciendo en capítulos anteriores. La explicación de quien es, como y porque ha provocado estos problemas acaba teniendo mucho sentido, y las revelaciones resultan estar bien montadas, habiendose visto elementos sutilmente a lo largo de los números de Roberson. Es un buen enfrentamiento, llevando a una conclusión muchos de los temas de la etapa, que resulta que ha ido de maneras de reaccionar al dolor y la perdida, y resolviendo las cosas a la manera de Superman, pero bien hecha. De paso, Roberson hace el equivalente DC de aquella explicación universal en Thunderbolts de todas las piedras que dan poderes. Además, hay una serie de epílogos muy buenos, que cierran el círculo de la historia. Y recapitulan a todos los personajes que han ido saliendo a lo largo de los números, cada uno representando una faceta de Superman, y dandoles una nueva dirección. Que el guionista esperaba que pudiera obtener serie propia, pero no ha sido así, aquí acaba la historia.

 

El dibujo de la saga era de Eddy Barrows, pero como en otros casos, no está en los últimos meses de la serie, para empezar con tiempo en su nueva serie en la Nueva DC. Así que estos dos números están principalmente dibujados por Jamal Igle, que hasta hace poco estaba en Supergirl (cuyos últimos números son una dirección abortada, y no puedo culparles por no publicarlos en España), pero que absurdamente no tiene serie fija en la Nueva DC. Todos los puestos están ocupados por maestros como Liefeld o Booth. El caso es que es incluso mejor que Barrows, con caras más sólidas y creibles, muy elegante y efectivo, aunque no tenga tanta energía. El primer capítulo también tiene otros dibujantes, más novatos, pero no son, ni de lejos, de los peores que se han visto en DC últimamente.

 

Así que Roberson salvó el culo a DC de la vergüenza que fue la aportación de JMS a la serie. ¿La recompensa de DC? No darle más trabajo. En vez de eso, le dan 3 series a Scott Lobdell, por supuesto. Es para desesperarse. Pero bueno, al menos Superman, tanto la serie que llevaba 7 décadas y 700 números sin parar, como la encarnación actual del personaje, se han despedido en una buena historia que resumía todo lo bueno de todos estos números. Da igual las tonterías que vengan después, eso no se lo pueden quitar. Muy Recomendado (9)

 

 

 

Y eso es todo, por una semana ha sido rápido. Nos vemos la semana que viene con los tomos de Panini. Saludos kriptonianos.

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