Criticas Reconstructivas: Semana del 20 al 26 de Febrero

3 marzo, 2012

Hola a todos, bienvenidos una semana más a estas reseñas. Después del exceso de la semana pasada, ¿tenemos un descanso? Tenemos leches. Porque aún quedaba el montón de novedades de ECC de este mes, que también vinieron todas de golpe la semana pasada. De todas maneras, aunque son muchas, son una cantidad manejable, porque comparado con lo de Panini, parecen hasta pocas. (Y a donde hemos llegado, que 60 comics americanos en una semana parece una cantidad moderada) Este mes, es el antepenúltimo mes de la DC tal y como la conocemos, y por tanto, tenemos montones de finales. Algunos intentan ser grandes finales, otros al menos intentan ser finales, aunque apresurados porque les dieron la orden de cortar con poco aviso y tuvieron que comprimir meses de historias en un número, y otros no está claro que demonios intentan, si es que intentan algo. Iremos viendo cuales son cuales, y despidiendonos de las series correspondientes. También continua Flashpoint, la saga que hace de puente entre la vieja DC y la nueva. Bueno, más o menos. Si te preguntas porque no hago reseña completa de las miniseries/especiales de Flashpoint pese a ser novedades importantes, tiene una explicación, pero habrá que esperar unas semanas para poder darla. Permanezcan en antena. También hay cosas que no son del Universo DC, pero nada que apeteciera reseñar a fondo esta vez, lo siento. (Por cierto, me pregunto si que el trio de protagonistas de Unwritten sea un protagonista con un destino mágico, su chica y un vampiro es una referencia intencionada a Predicador o no)

Esta también es la semana de “otros”, es decir, de editoriales que no son Marvel/Panini ni DC/ECC. Pero este mes no han sacado nada interesante. Norma ha sacado muy poquito, y nada que me interesara (por mucho que lo intento, no tengo nada que decir de Irredimible, si sacaran la serie hermana si que lo intentaría) y las otras editoriales no han sacado nada, punto. Dos meses sacando muchas cosas interesantes, y este ninguna. Hrm.

Y también tenemos el comienzo de la temporada de este año de películas basadas en comics. En este caso, el burro delante para que no se espante. Más sobre eso, por desgracia, debajo.

Terminando, recordar que podeis encontrar el comentario del Previews para mayo aquí, con algunos comentarios interesantes, incluidas estadísticas sobre DC. Me alegro de ver que la audiencia (nunca mejor dicho) está subiendo. Igualmente, para más comentarios sobre el mundo del comic (incluidos el 20º aniversario de Image y como el mundo está al revés), está el podcast de todas las semanas, con más que las reseñas de turno. Por cierto, me han mejorado la ADSL, así que probablemente dejaré de tener problemas subiendo los archivos. Crucemos los dedos.

Nada más, empezamos ya. Esta semana: Batgirl: La Lección, Batman: Puertas de Gotham, Día Más Brillante: En Busca de la Cosa del Pantano, First Wave, JLA: La Ascensión de Eclipso, Jóvenes Titanes: Plenitud, Superman: Reinado de Juicio Final y Ghost Rider: Espíritu de Venganza.

 

 

 

 

 

 

Batgirl: La Lección

 

Este es el último tomo de la encarnación actual de Batgirl, con nada menos que 10 números, porque tienen mucha prisa por llegar a la nueva DC, y están apelotonando lo que queda de la vieja. La serie sigue siendo lo mismo que hasta ahora: Una serie sobre una heroína joven, que tiene experiencia en lo que hace pero aún tiene cosas que aprender, en lo heroico y en lo profesional. Que tiene conexiones con otros personajes, pero no está definida completamente por ellos. Y que aunque tiene historia pasada y tragedias, no se ve definida por ellas, mira siempre hacia delante, y sobre todo, es un personaje divertido y alegre. Lo que hace que la serie sera divertida, y un soplo de aire fresco en la DC actual. Si la semana pasada me quejaba de que Spidergirl estaba estancada, esta serie es una buena sucesora de Spidergirl, haciendo bien y de manera moderna lo que Spidergirl ya no hace particularmente bien. Bueno, es un poco mayor, pero precisamente, una de las cosas que hace bien es que puede cambiar.

 

El tomo se divide en dos mitades vagamente definidas. En la primera mitad, el guionista, Bryan Q. Miller, continuaba desarrollando las historias a su aire, divirtiendose con una mezcla de historias autoconclusivas (otra cosa en la que es refrescante) y de desarrollo más largo. En la segunda mitad, o probablemente, tercio, a Miller le avisaron a última hora de la cancelación de la serie, y tuvo que comprimir los argumentos del siguiente año de historias como pudo en unos pocos números. Curiosamente, toda la primera parte tiene el título de “La Lección”, pero más que una historia es un tema, porque hay historias variadas bajo ese título. Primero, continuan los varios subargumentos de los varios personajes universitarios o relacionados con la Universidad de Gotham. La historia del Fantasma Gris llega a un punto inesperado, y los malos secretos recurrentes tienen un nuevo agente. No es que ni él ni ellos sean las ideas más originales del mundo, pero están bien llevadas, no tomandose como lo más serio y terrible del mundo. El diseño de Estela, el nuevo villano, es moderno sin ser hortera. De todas maneras, aunque la acción está bien, la interacción entre Stephanie y sus secundarios es mejor.

 

Esa historia se ve interrumpida por dos números de team-up, que suelen ser los números más divertidos de la serie con diferencia. No hay más que recordar el duo con Supergirl donde se enfrentaban a docenas de Draculas. El primero es otro team-up con Robin, que ya tuvo mucho éxito la primera vez. Además de ser los miembros junior de la Batfamilia, tienen actitudes diametralmente opuestas, y eso resulta en una interacción perfecta de hermana mayor y hermano menor. En este número, Damian se ablanda un poco, pero es consistente con su personalidad. De hecho, aparte de Morrison, es probablemente donde mejor está escrito. El argumento es la típica aventura contra matones, está únicamente para servir de esqueleto a la interacción, y cumple. La otra historia es un team-up con Klarion el Chico Brujo, de entre todos los personajes. Es curioso que Klarion haya tenido team-ups tanto con Tim como con Steph, ya que no son precisamente los personajes con los que uno esperaría que se encontrase. De nuevo, Miller es el que más se acerca a la caracterización de Morrison (en Robin se parecía más al Klarion niño, por ejemplo), e incluso no contradice el final de 7 Soldados. La historia es un desmadre, como se podía imaginar de una historia de San Valentín con un personaje tan extraño. De nuevo, la premisa, atípica como es, es sobre todo una excusa para interacciones, entre Klarion y Steph, y entre Klarion y la cultura occidental moderna. No es que Klarion malinterprete hilarantemente cosas cotidianas, es que las ve objetivamente y le parecen estúpidas. Tiene razón más de una vez. Un capítulo muy divertido, en general.

 

Después de otros dos números de Lección, la serie conecta con Batman Inc. Está bien que al menos una serie de Batman lo haga. En este caso, con la idea que ya vimos en el Retorno de tener a Batgirl de infiltrada en una escuela privada en Inglaterra. La misión en si se contará en Batman Inc, pero aquí se aprovecha para contar otra aventura que hizo en ese viaje. Como Morrison ya había usado mucho a Caballero y Escudera, no salen en ese número de Batman Inc, así que Miller aprovecha para tener el primer team-up entre Batgirl y Escudera, sidekicks con suficiente experiencia como para que se las pueda tomar en serio. Como siempre, la interacción entre ambas es bastante divertida, porque Escudera es un gran personaje. La aventura es otro desmadre, a base de un uso exagerado de mitología y cultura británica, un poco estereotípica, pero sin ser insultante. Hace que uno eche de menos aún más que ECC no publique la brillante miniserie de Caballero y Escudera de Cornell, pero bueno. Esta tampoco está mal.

 

Por último, vienen los dos últimos números. Que son buenos, pero son un poco desagradables de leer, porque sabes que algunas cosas se van a quedar sin resolver o tener una resolución muy comprimida, porque el aviso de que iban a cancelar la serie llegó tardísimo. Hay un subargumento que prometía mucho sobre Proxy, por fin avanzando al personaje después de haberlo recuperado del destrozo que hicieron anteriormente con la pobre, que no llega a concluirse. Más aún, la revelación de quien estaba detrás de muchos de los problemas de Batgirl resulta ser una opción completamente lógica, que era raro que nadie hubiese visto venir ni intentado antes, y que prometía muchísimo para futuras interacciones… pero tiene que resolverse en un solo número. El último número, entonces, es un número específicamente diseñado para ser una conclusión rápida pero efectiva. En parte va de recapitular y cerrar todas las interacciones entre los personajes principales y decir todo lo que había que decir del personaje de Stephanie Brown. Es sentimental, pero queda muy bien. La otra mitad son varios pin-ups de posibles aventuras de Batgirl y otros personajes. No está claro que aventuras eran historias que Miller tenía pensado contar, y cuales simplemente le gustaría haber contado, pero todas tienen una pinta muy chula, y dan muchas ganas de haberlas podido leer, que es la idea. Habría sido muy chulo, pero al menos están bien presentadas, con muchos detalles.

 

El dibujante oficial de la serie era Dusting Nguyen, y el dibujo estaba perfecto. Muy atractivo, con personajes muy bien hechos y con gran expresividad, para humor y para drama, y gran agilidad para escenas de acción. Sólo hay que mirar la portada del tomo, una maravilla de despedida con todos los personajes que han salido en la serie. En el tomo se alterna con Pere Perez, suplente habitual, que ha mejorado mucho desde que suplía en las series de Superman el año pasado. Con un estilo similar al habitual en estas familias, hace bastante bien lo mismo que Nguyen, aunque con menos depurado. Logra meter un montón de detallitos en el último número, que quedan muy bien. Por último, dos números los hace Ramón Bachs, otro suplente de las series de Batman hace años, que no entiendo porque no está fijo en ninguna serie. Algo más caricaturesco que los otros, pero queda bien igualmente. La verdad es que esta es una de las series de DC que mejor nivel de dibujo ha mantenido en el último año, ni un número malo.

 

Así que una serie que mantenía un buen nivel, que ofrecía algo distinto a las demás y que vendía decentemente, es cancelada. Su guionista no es contratado para ninguna de las muchísimas nuevas series de DC, mientras que Lobdell tiene 3. Y se eliminan a dos buenos personajes con ideas distintivas, divertidas y que demuestran progreso, para que podamos tener una vieja idea de Batgirl que va a ir casi exclusivamente de angustia vital y quejidos. Que te jodan, DC. Muy Recomendado (9)

 

 

 

Batman: Puertas de Gotham

 

Esta es una miniserie extraña. Mientras el resto de DC estaba ocupado cerrando todas las series de cara al gran relanzamiento, o sacando miniseries y especiales de morralla para llenar el hueco hasta septiembre, este es un extraño caso de miniserie que no está para llenar el hueco ni terminar nada, sino al contrario, para abrir boca antes de algo post-Flashpoint. Esto es porque las series de Batman, en principio, van a continuar sin muchos cambios post-Flaspoint. Así que esta miniserie un poco de presentar ciertas ideas que tendremos a partir del relanzamiento. Y también a los que serán los guionistas principales: Scott Snyder, guionista actual de Detective Comics, que tras el cambio, no sólo pasará a escribir Batman, marcará la dirección general de las series, y será el cerebro detrás del primer crossover gratuito entre todas las series. Y Kyle Higgins, novato que había escrito parte de los anuales de Batman del año pasado (inéditos aquí, suyo creo que sólo se ha visto una historia del Capi America) que pasará a escribir Nightwing.

 

La miniserie, como indica el título, va sobre todo de explorar Gotham y darle nuevas ideas, ya que el que está dando nuevas ideas a Batman y a los personajes es Morrison. En vez de mirar al futuro como hace él, Snyder y Higgins lo que hacen es mirar al pasado. Concretamente, la mini va de inventarse una historia secreta del pasado de Gotham. Bueno, Gotham es la clase de sitio propicio para ese tipo de cosas. Más irritante es el hecho de que esté conectada con los pasados de las familias Wayne, Kane, Elliott y Copplepot. Es decir, si, son todo familias ricas e influyentes de Gotham (aunque la de Elliott se la sacasen del trasero hace poco) así que tiene sentido que estuvieran presentes hace 100 años. Pero todas colaborando a la vez empieza a sonar como el horrible cliché de “todo el mundo iba al colegio junto” y “todo el mundo está emparentado”, que rompe bastante la credulidad y hace parecer todo demasiado pequeño. En Marvel hicieron algo pasado con familias mutantes en una miniserie del Club Fuego Infernal. Al menos aquí no intentan revelar que todo lo que creias estaba equivocado, simplemente son cosas que hicieron algunos de estos tatarabuelos en secreto que resultan ser relevantes ahora.

 

La historia, por tanto, se cuenta a dos tiempos. Uno es en flashback, contandonos la historia de esos personajes del pasado, como contribuyeron a hacer de Gotham lo que es ahora, y como se metieron en un follón. Esa parte es interesante, porque se sale de lo común, al menos. Los personajes podrían haberse desarrollado un poco más como individuos, pero es una buena historia de flashback, y está bien conectada con el presente. La parte del presente es un misterio que hay que resolver, descubriendo la del pasado. El misterio se vuelve suficientemente intrigante, y encaja bien con como se va contando el flashback. La solución tiene sentido. Lo que pasa es que el villano en el que se centra la historia, aparte de tener un diseño steampunk bastante chulo, no tiene mucho más. Para esta historia vale, porque tiene el misterio de su identidad alrededor, pero no tiene pinta de servir para mucho más.

 

En cuanto a los protagonistas, es la familia central básica de Batman: Bruce Wayne y los tres Robins buenos. Además, tiene el regreso de Cassandra Cain, la antigua Batgirl, ahora en una nueva identidad muy chula (que ya se había visto en Batman Inc, pero aún no han publicado eso aquí por algún motivo). Hablando de Batman Inc, se supone que esto hace un poco de puente entre esa serie y las nuevas direcciones post-Flashpoint. Excepto que lo hace a base de ignorar todos los acontecimientos y motivaciones de esa serie. Simplemente asume que esa historia se ha acabado (que no lo ha hecho y ahora Bruce vuelve olvidandose de todo eso, y volviendo a actuar como siempre. Es chapucero, y terriblemente decepcionante, que se trate así a la mejor serie que tienen y a las únicas ideas nuevas que han tenido para los personajes en mucho tiempo. Si ignoras eso, al menos los personajes están bastante bien escritos. Especialmente interesante es la interacción entre Damian y Cass, que es la primera que vemos, y resulta dar mucho juego debido a sus parecidos en como fueron criados, y diferencias en lo que les ha pasado luego.

 

El dibujo es de Trevor McCarthy, que hizo cosas para Batman hace diez años, pero no se había prodigado mucho hasta recientemente. Hizo los anuales antes mencionados, y ha seguido a Higgins hasta esta miniserie. Es una pena que no trabaje más, porque es bastante bueno. Tanto la ambientación retro como la arquitectura le salen muy chulas, y también el diseño del malo, como he dicho antes. Tampoco están mal sus personajes.

 

Como muestra de guionistas principales para el futuro, queda pobre en comparación con el guionista principal actual. Pero tomado independientemente, es una historia más que decente, que ya es bastante. Recomendado (7)

 

 

 

Día Más Brillante: En Busca de la Cosa del Pantano

 

Este es uno de esos comics de cuestionable existencia. Existe únicamente porque alguien la ha cagado antes, y casi ha sido peor el intento de arreglarlo. El año pasado, en DC decidieron reintegrar sus viejos personajes de terror, que hasta entonces eran de uso exclusivo en la línea Vertigo, en el Universo DC. Buena idea, al fin y al cabo, el Universo DC es suficientemente amplio para contener todo tipo de cosas, los comics actuales de DC son suficientemente “maduros” como para no desentonar con versiones recientes de los personajes, y si valía para Alan Moore y compañía, vale para cualquiera. Decidieron que el gran retorno sería de la Cosa del Pantano, al final del Día Más Brillante. No está claro si esa decisión formaba parte del argumento original o no, pero ya da igual. Fue un desastre de historia, pero dejaba una Cosa del Pantano utilizable, con un nuevo status quo, y con John Constantine apareciendo también, de regalo, como gancho para la siguiente historia. Hasta ahí bien, todo a punto para una nueva serie del personaje, escrita por Scott Snyder, actual guionista de Detective Comics.

 

Excepto que ahí la cagaron. Porque pese a que el último número del Día Más Brillante fue un follón difícil de seguir dedicado únicamente a resucitar a Alec Holland y transformarle en la Cosa del Pantano (cosa absolutamente inutil, porque la Cosa del Pantano ya era Alec Holland, o al menos una entidad con su personalidad y recuerdos, siendo la diferencia algo nimio que desde luego, no merecía la pena dedicarle una historia entera, mucho menos una historia que supuestamente iba de presentarlo), ese no es el status quo que Snyder necesitaba para su serie. Cambiar la serie de Snyder habría sido una solución, pero se ve que es uno de los pocos guionistas de DC que es inmune a que los editores le toquen los argumentos. Además, el dibujante de la serie ya es bastante lento y tuvo que empezar con mucho adelanto, como para ponerle a rehacer cosas. La mejor solución, obviamente, habría sido cambiar el final del DMB, pero eso implicaría planificar con antelación, y eso no se lleva ya en DC. Porque si en DC anticiparan las cosas, habrían planificado antes el relanzamiento de su universo, y habrían dedicado sus últimas historias a cerrar los viejos personajes, no lanzar nuevas direcciones que a lo mejor no van a valer tras el cambio. (Para que te hagas una idea, la serie de la Cosa del Pantano ya estaba empezando a dibujarse cuando decidieron el relanzamiento del universo) La última solución sensata habría sido pasar completamente del final del Día Más Brillante, y asumir que el cambio de continuidad tras Flashpoint ha cambiado la historia del personaje, para dejarla como quiere Snyder. Si, eso habría hecho que el final de Dia Mas Brillante no sirviera para nada, pero es que es lo mismo que va a pasar con Firestorm y las otras en menor medida. Y total, la nueva serie va a ignorar los últimos volúmenes del personaje en Vertigo y basarse únicamente en lo clásico, así que, que más da ignorar otra cosa reciente.

 

Pero todas esas soluciones tendrían un inconveniente, y es que no podrían vender una miniserie basura hecha con prisas a los incautos. Así que para arreglar un problema que no hacía falta resolver, y que sólo existe porque son unos inutiles, aquí viene una miniserie de 3 números que no sirve para nada. Por supuesto, no está escrita ni por los guionistas del Día Más Brillante, ni por el guionista de la futura serie, ni por nadie relacionado anteriormente con el personaje o que pueda interesar. El guionista es Jonathan Vankin, antiguo editor y guionista de Vertigo (hizo las minis de Vertigo Pop, y nada más visto en España), que hacía años que no escribía nada, ni había escrito nada con personajes DC o superhéroes, ni va a seguir escribiendo tras esto. Eso no pinta bien. Lo que pinta aún peor es que dos meses antes de salir la serie, no tenían claro lo que iba a haber dentro. En las primeras promociones de la serie, en la portada salía Zatanna. Poco antes de salir la serie, salía Hawkman donde estaba Zatanna. Cuando salió, volvía a salir Zatanna. Zatanna obviamente tiene más sentido que aparezca, teniendo relación previa con Constantine, que Hawkman, que lo único es que salía en Dia Más Brillante. Pero esa no es la cuestión, al fin y al cabo, sólo sale en una escena. La cuestión es que poco antes de publicarse el comic, no estaba claro de que iba a ir, así que te puedes imaginar lo chapucero y hecho con prisas que es este comic.

 

Porque el cometido que tiene es separar a Alec Holland de la Cosa del Pantano, pese a que el mes pasado dedicamos 48 páginas a fusionarlos. (Si Vankin sabía todo esto cuando empezó a escribir el comic, no está claro) En vez de dedicar la historia a esa misión, ya está separado al principio de la historia. Así que el resto de la historia es superfluo. Podría no serlo si se dedicara al misterio de cómo y porque han sido separados. Pero no, no hay respuesta claro a eso, se supone que se deja para la serie posterior. Se podría dedicar a recapitular la historia del personaje y poner en contexto lo que vale, lo que es importante y lo que no. Eso tampoco se hace. Algo se dice del personaje, pero no lo suficiente para servir a los que no le conozcan. Más que nada porque el Holland pre-transformación nunca ha sido un personaje muy desarrollado, y esta historia no le tiene en situación de desarrollarlo mucho tampoco. Le tiene en estado de shock y deambulando como un sonámbulo la mayor parte de la historia, lo peor para desarrollar al personaje. Peor aún es su situación. Mediante una excusa que se ha visto ya demasiadas veces con el personaje (incluso se ha hecho con el Hombre-Cosa), toda su parte le tiene hablando con un personaje misterioso… personaje que al final no se explica quien demonios es ni que demonios quiere, ni a que ha venido tanto rollo durante 3 números. Si tienes mucho conocimiento del pasado de la Cosa del Pantano, hay una pista al final de que está conectado con un viejo villano del personaje. Pero ya está, no hay más explicación, y francamente, una miniserie que se tira tanto tiempo para reestablecer cosas básicas de los personajes no debería asumir que un guiño a viejos personajes es toda la explicación que necesitas del comic.

 

El resto de la historia está contado desde el punto de vista de John Constantine, que para algo debutó en Cosa del Pantano, aunque después de esto irá a una serie distinta. Para mayor confusión, no es el mismo Constantine que sale en Hellblazer, este es más joven y soltero. Toda su historia es un ejemplo de cómo hacer una historia de Constantine, imitando los aspectos superficiales pero dejandose la gracia. Tiene la narración introspectiva, los britanismos, el meterse por la puerta de atrás en asuntos místicos sucios y el tratar de arreglar las cosas sin tener que pelearse. Pero no tiene la gracia del personaje, la chispa, el ingenio donde se sale con la suya a base de mitad caradura mitad conocimiento, ni la parte seria oscura autodestructiva. Además, es un ejemplo de porque guionistas americanos no deberían escribir a Constantine. Cada vez que abre la boca, tiene que soltar una palabra típicamente británica, de manera tan exagerada que queda forzado y de mentira. En la traducción también queda raro, porque han decidido traducir los briticismos por palabros raros, pero menos. La historia en la que se mete también deja que desear. Va dando tumbos de un lado a otro hasta que descubre lo que el lector sabe desde el principio, fin. Podría tener gracia tenerle interactuando con superhéroes DC, cosa que realmente apenas ha hecho nunca, pero no se usa. Con Zatanna ya ha interactuado mucho, con Superman no interactua realmente, y con el que más interactua, que es Batman, está terriblemente mal escrito, en plan mala imitación de Miller donde está permanentemente furioso y es desagradable sin razón con todo el mundo. Y todo esto con la idea menos original como trasfondo: Que la Cosa del Pantano, sin Alec Holland, se ha vuelto destructivo. Que es, exactamente, la misma idea que hemos tenido en todas las series Vertigo del personaje en los últimos 20 años. Sin nada nuevo, y que está claro por donde va. Ojalá Snyder tenga más ideas, porque de momento, no hay ni una.

 

El dibujo también es malo. Siguiendo en la línea de chapuza de la miniserie, y de todo lo que han sacado en los meses anteriores al gran relanzamiento, han cogido a un dibujante novato, un tal Marco Castiello. Al menos podían haber cogido a alguien capaz de hacer atmósfera de terror. Pero no. En vez de eso, han cogido a un chapuzas tipo Tony Daniel, y le han puesto poca luz para que parezca un comic oscuro. Es muy pobre, en todos los aspectos.

 

Esto es una miniserie basura, que deshace algo que pasó el mes anterior, para servir de prólogo innecesario a una futura serie, con un equipo creativo olvidable y nada bueno. Esta es la clase de cosa de la que la gente se quejaba en los 90, y que dejó de hacerse cuando en Marvel se dieron cuenta de que era una tomadura de pelo. Esto es el futuro de DC. Evitar a toda costa (2)

 

 

 

First Wave

 

Durante la segunda mitad del regimen de Dan DiDio como editor en jefe de DC, cuando ya no tenían buenas ideas nuevas para los personajes de DC, se dedicaron a conseguir personajes de otros sitios e incorporarselos. Eso es tradición en DC, empezando por el Capitán Marvel y el resto de personajes de la Fawcett, pasando por los de la Quality y la Charlton, llegando hasta Wildstorm. Generalmente, les había ido bien integrandolos en su multiverso primero, y lanzandolos en condiciones. Esta vez, no han tenido tanto éxito. Los personajes de Red Line (Escudo, Moscardón y demás) fueron relanzados por JMS, en su propia esquina del Universo DC, tuvieron series que fracasaron de manera importante, y ya han vuelto a sus dueños sin que se haya notado su incorporación. (Cosa grave, teniendo en cuenta que ya es la segunda vez que DC alquila a los personajes para relanzarlos, sin éxito) Con los personajes de Milestone han tenido algo más de éxito, en parte porque aún estaban en la memoria del público (Static tuvo serie de TV hace unos años), pero tampoco están podiendo mantener una presencia fija a largo plazo, sólo unos pocos han conseguido algo a corto plazo, y el intento de integrarlos en el Universo DC sólo ha funcionado a medias. Los THUNDER Agents han tenido una buena maxiserie por Nick Spencer, que funcionaba al margen del resto de DC, pero todo parece indicar que una vez termine, ahí se ha acabado para ellos.

 

Y luego, DC también consiguió la licencia de varios viejos personajes de pulp. Uno de ellos es el Spirit de Eisner, del que ya habían publicado serie unos años antes. Bueno, de los demás, como Doc Savage y el Vengador, también habían publicado, pero no desde los 80. La diferencia esta vez es que los van a meter a todos en el mismo universo, en una de las tierras del Multiverso DC. Dado que todos los personajes se mueven en ambientes parecidos, juntarlos no provoca problemas de tono. La otra idea es juntarlos, además, con algunos de los primeros héroes de DC sin poderes, como Batman o los Halcones Oscuros, que pueden encajar también. De hecho, el universo debutó en un especial Batman/Doc Savage, que por alguna razón, no viene en este tomo ni se ha publicado anteriormente en España en ningún formato.

 

El guionista encargado de lanzar este universo es Brian Azzarello, que también escribía aquel especial. Y ahí radica el problema. Azzarello ya ha escrito muchas veces historias de ambientación que viene de la época de los pulps. De hecho, está acostumbrado a escribir historias de detectives, criminales y demás gente con pistolas que no ha cambiado mucho desde hace décadas. Género negro. El problema es que el género negro no es lo mismo que el pulp, aunque tengan raices similares. Si, ambos géneros tienen gente con pistolas, gangsters y protagonistas muy machotes de barbilla cuadrada. Pero los pulps, en el fondo, han de ser divertidos, y sobre todo, han de ser imaginativos. Y esa es la parte que Azzarello no sabe hacer, como ya demostró cuando le pusieron a hacer Batman. (Al menos el Batman en esta miniserie se parece al de verdad, el del especial era un cretino violento que no se parecía a Batman, lo cual te hacía plantearte para que demonios lo estaba utilizando)

 

Así que la historia tiene todos los clichés de la época: Pistoleros, héroes aguerridos, algún invento de ciencia ficción retro, damiselas y científicos a rescatar, espías de entreguerras, peleas de aviones antiguos, incluso viajes a lugares exóticos como selvas recónditas. Lo que no tiene es nada de imaginación. Nada que no sea lo mismo de siempre de todas esas historias, sean de la época o revivals retro. Nada que te haga decir lo chulo que es todo eso, que es lo que conseguían originalmente esas historias, y lo que consiguen los buenos revivals modernos, desde Indiana Jones a Rocketeer. Igualmente, está el problema de los protagonistas. Si, es bonito verles a todos en la misma historia (aunque habría sido mucho mejor si realmente estuvieran todos, se echa de menos sobre todo a la Sombra, pero eso no es culpa de los que han hecho la serie) Pero sería mucho mejor si Azzarello se molestara en hacerlos distintos unos de otros. Tal y como los escribe Azzarello, apenas hay diferencia entre Batman y el Vengador, o incluso con Spirit, y ya es difícil. Eso se debe, sobre todo, porque tampoco profundiza en ellos, con la posible excepción de Savage (a cambio, le quita las partes más originales, las de ciencia-ficción más protosuperheroica). Pero es que hay muy poca variedad (aparte de ser una fiesta de salchichas, ni una chica en casi toda la historia) y no sabe sacarle partido a las bases de los personajes.

 

El dibujo es de Rags Morales, que llevaba un tiempo desaparecido preparando esto. El dibujo no sólo es bueno, es apropiado para la historia, con un toque de realismo, pero sin pasarse, y ensalzando a los personajes y sus ambientes, como las portadas de las novelas de la época. Por parte del dibujo, ningún problema.

 

Después de esto vinieron series de Spirit y Doc Savage, pero también fueron canceladas en un año o así. Y es que los verdaderos sucesores de lo gracioso y divertido del pulp son cosas como Hellboy o Atomic Robo, no estos reciclados de viejos personajes sin aportar cosas nuevas. Neutral (6)

 

 

 

JLA: La Ascensión de Eclipso

 

Otra serie de DC que termina. En este caso, además del final de este volumen, es el final de la etapa de James Robinson en la serie, y de esta encarnación en particular de la Liga de la Justicia de America. Ha sido una encarnación con un poco de mala suerte, porque se ha visto eclipsada por muchas otras cosas que sucedían a su alrededor. Es una pena, porque era una buena alineación. No eran los 7 Grandes, pero eran dignos sucesores de todos ellos. La mayoría buenos personajes, con muchas posibilidades de interacción entre ellos, pero sobre todo, eran todos suficientemente icónicos, aunque fueran legados en vez de los originales. Algo similar a los Vengadores de Slott, aunque no hayan sido tan buenos.

 

Este tomo es sobre todo la siguiente saga dentro de las muchas historias que tenía pensadas Robinson para la serie. Tiene dos problemas gordos que no son culpa suya. Uno es interferencia desde fuera de la serie. Eso ya le jodíó bastante al principio de su etapa (recordemos que originalmente tenía pensada una alineación completamente distinta, y tuvo que deshacerla enteramente y a la mayoría de sus planes a los dos números por culpa de movidas con otras series) y aunque aquí no estropea tanto, también molesta. Tiene que tragar con un status quo para Alan Scott que viene de los estúpidos últimos números de JSA, por ejemplo, aunque logra ignorarlo rápidamente. Más grave es tener que dedicar todo el segundo número del tomo y de la saga a una historia distinta que ni le va ni le viene a esta, y cuyo final y explicación no está aquí sino en otro tomo. (Ver reseña de Superman un poco más abajo) Tiene alguna gracia con los personajes, y tiene un buen añadido a la plantilla de secundarios de la serie, pero sobra. Peor aún, el anual de Superman/Batman escrito por Robinson que viene justo después ata la historia de la Supergirl Oscura, una de las principales de esta serie… y no lo publican en este tomo, pese a que es una historia importante, y a todos los efectos menos el título, otro número de esta serie. Hay que jorobarse.

 

En lo que es la historia de verdad, el primer capítulo va de contarnos la historia de Eclipso, el villano de la historia, y como pone en marcha su plan. Como presentación, no está mal, explica bien quien es, de donde ha salido y que quiere. La segunda parte es uno de esos repasos enciclopédicos que le gustan a Robinson, esta vez repasando a todos los personajes que usan poderes derivados de las sombras de DC. Es en parte interés enciclopédico, en parte revivir algunos personajes olvidados, en parte seguir creando personajes nuevos, sobre todo internacionales, cosa necesitada que se le da bien a Robinson, y una pequeña parte, material imprescindible para los siguientes capítulos. Entonces, tras las interrupciones, empieza la saga en si. En ella, un gran villano cósmico que aparentemente lo puede todo, se monta una base en la Luna, controla mentalmente a un puñado de héroes con poderes similares, y sólo la LJA, más un puñado de amigos e invitados tienen que detenerle, sobre todo gracias a entelequias de magia y luz, centradas en Jade. Espera un momento, ¿eso describe esta saga, o la saga anterior de las Cosas Oscuras? Porque es esencialmente la misma historia, pero con los personajes en papeles algo cambiados.

 

Es una pena, porque no es mala historia. El malo, Eclipso, no tiene mucho, cuando le quitan lo de la doble identidad no es más que un malo muy malo y muy poderoso de manera muy poco definidos. Puntos por el plan ridiculamente ambicioso, apropiado para la Liga de la Justicia, aunque se le va un poco de las manos el nivel de poder, que casi parece Dragon Ball de lo exagerada. Tiene mucho de pelea de buenos y malos pegandose sin llegar a mucho, y unas cuantas cosas que pasan porque si, pero al menos hay buen uso de los protagonistas e invitados, y todos aportan algo al gran final, que es suficientemente dinámico para no aburrir ni que se note mucho el problema. Además, tiene un papel importante de Shade, eso siempre es bueno. Lo que pasa es que es, esencialmente, la misma historia que hace dos tomos. Si no te gustó entonces, no te gustará ahora, aunque lo que pierde en originalidad, lo gana en estar más centrada. El otro gran problema de la historia, de todas maneras, no es culpa de Robinson, es el dibujo. Bagley se fue de la serie, volviendo rápidamente a Marvel cuando veia la que se avecinaba, y no se les ha ocurrido otra cosa que poner a un incompetente absoluto como Brett Booth a dibujar. Booth fue famoso en los 90 por dibujar en el horrible estilo Image, y dejaron de darle trabajo cuando se pasó de moda y quedó claro que no sabían dibujar. Ahora, como en DC están reviviendo esa época, aquí vuelve, y no ha aprendido prácticamente nada desde entonces. Todo el mundo es plano, deforme, en poses y anatomías antinaturales, y cuesta de ver lo que pasa de una viñeta a otra. No hay nada en lo que no falle. Cuando en el último capítulo le sustituye un novato, Daniel Sempere, porque a Booth lo mandan a destrozar otra serie post-Flashpoint, es un alivio, no porque sea bueno, sino porque cualquier cosa es mejor, aunque sea un novato.

 

El último número es un epílogo a la etapa, y es terriblemente triste, no tanto por las circunstancias dentro del comic, que son melancólicas pero con esperanza (un humor que Robinson hace muy bien), sino por las de fuera del comic. Básicamente, más de la mitad del comic es contar lo que habríamos visto en el siguiente año de historias de la serie, que Robinson tenía planeadas casi desde que empezó, y que no podrán contarse porque han cortado la etapa de repente. Tienen pinta de ser del mismo estilo que las que hemos visto hasta ahora: Semillas que ha plantado en números anteriores (o incluso otras series anteriores) se juntan para montar una gran amenaza, llena de personajes sacados de variopintos rincones de DC y estrellas invitadas, y cada uno de los 7 miembros hace algo durante la historia para detener la amenaza. Podrían haber sido buenas historias, y haber formado un conjunto mayor que las partes a base de desarrollo a largo plazo. Nunca lo sabremos, y es una lástima. Volviendo al número, cada protagonista tiene su despedida, que resume su viaje personal, y aunque algo forzado, es un buen final, los deja a todos en sitios interesantes y las circunstancias tristes de fuera del comic ayudan a darle el tono acertado a la historia. Especialmente señalable es la despedida del número, que es la despedida de Donna Troy, donde prácticamente le dice hasta siempre al lector, siendo casi consciente de que no vamos a volverla a ver, porque no existirá en la nueva DC. Una maldita lástima que no hayamos podido ver más de eso antes.

 

Y así termina la etapa Robinson. Nunca ha llegado a cumplir su potencial, pero ha tenido sus cosas buenas, y eso es bastante, dadas las horribles circunstancias editoriales que ha tenido. No sólo termina esa etapa, termina todo el volumen, el más corto que ha tenido la Liga de la Justicia, que ha estado marcado por alineaciones fluidas y basadas en nostalgia y muchísima interferencia editorial que hacía que ningún guionista terminase sus historias. Pero es que también es el final de la encarnación anterior, la de Morrison y demás que estaba basada en los 7 grandes héroes en grandes historias. Y de la anterior a esa, basada primero en el humor de Giffen/DeMatteis y después en personajes secundarios variados. Y la original antes que todas esas. Porque de todo eso hay que despedirse, no va a servir más, va a ser borrado y se va a empezar de cero con personajes rediseñados por Jim Lee. Ya sabes, progreso. Recomendado (7)

 

 

 

Jóvenes Titanes: Plenitud

 

Otro tomo un poco más gordo que de costumbre, con los últimos números del volumen actual de una serie clásica. En este caso, se llega al nº100, la primera serie de Jóvenes Titanes que llega a tanto, y la segunda de Titanes que llega así de lejos. Desgraciadamente, continua escribiendo JT Krul, que tiene una vaga idea de cómo escribir un grupo de superhéroes de este estilo, pero no sabe realmente escribirlos bien, ni la acción ni la caracterización.

 

La primera mitad del tomo es una saga que dura demasiado, a base de presentar a un nuevo miembro del grupo, Solsticio. Que ya había aparecido en el especial de Wonder Girl del tomo anterior, pero aquí es cuando se une al grupo y hay una historia más grande alrededor de ella. Que luego no va a servir para nada porque la serie se termina, pero no es culpa de Krul que decidieran reiniciar después. Ni Solsticio es una mala idea para un personaje: Una chica novata con conexiónes con mitología hindú, que no se suelen usar, y poderes que no están usandose por otros héroes que salgan de manera fija. El problema es que no ha rellenado el concepto básico con nada ni remotamente interesante, ni nada en concreto tampoco. Su personalidad no pasa de “heroína”. Su origen es el mismo de siempre con los héroes de herencia mágica. Y no hay ningún giro en personalidad, origen, poderes o manera de ser que la haga algo que no sea genérica. En cuanto a la historia, lo mismo. Los protagonistas se enfrentan a monstruos durante varios números, sin ningún tipo de idea original o en muchos casos, uso de los personajes. De vez en cuando se intenta avanzar algo de alguno de los Titanes, pero o son cosas obvias como Superboy, o es repetir la misma idea de siempre como con Raven, y tampoco llega a ningún sitio. Lo único bueno que se puede encontrar en la historia y que la salva ligeramente del tedio es el dibujo de Nicola Scott, que es muy bueno, pero incluso eso llega a aburrir después de muchas páginas de monstruos sosos.

 

Lo bueno que tiene que en la serie no haya subargumentos o historias que se vayan desarrollando, es que Krul no tiene que darse prisa a última hora para cerrarlos todos o dejarlos colgados como en otras series. Simplemente tiene que seguir con su última historia tal cual, ya que como iba a ser la del nº100, iba a ser un gran final que celebraba la serie entera igualmente. Por supuesto, la caracterización brilla por su ausencia. Lo único que pasa por tal es tener a algunos de los Titanes afrontando algún trauma pasado y diciendo que lo han superado, o si hay suerte, tener algún diálogo donde no son genéricos. Eso no es lo peor, de todas maneras. Lo peor, y que más muestra lo carente de ideas que está Krul, es que no se le ocurre otra cosa que hacer que recuperar a Superboy-Prime. Por el amor de Dios, ¿no pueden dejar descansar en paz al pobre bastardo? ¿O al menos dejar descansar a los lectores con el personajes? Es decir, empezo siendo un representante del Superboy de toda la vida en Crisis en Tierras Infinitas. Luego se recuperó como villano trágico en Crisis Infinita, y funcionaba, primero porque aún era creible como personaje y segundo porque funcionaba para la historia como representante de una serie de cosas. Que volviera en la Guerra del Cuerpo Sinestro fue recuperarlo demasiado pronto, pero al menos lo supieron mantener en segundo plano para no quemarlo, y darle una revancha que no había podido tener. Recuperarlo inmediatamente después fue una (de muchisimas) cagadas de Cuenta Atrás, donde no era más que un chiste ultraviolento estúpido que se repetía una y otra vez y perdía toda la gracia. Para Legión de 3 Mundos ya no se podía tomar en serio como personaje, pero estaba acertado como villano de manera simbólica, y al menos le dieron un final irónico muy bueno. Ahí tendría que haber terminado la historia. Retomarlo apenas un año después en Noche Más Oscura fue otra cagada, pero al menos hacían algo distinto con él, era gracioso, y continuaban de donde se había quedado, hasta otro final que quedaba bien como final del personaje.

 

Pero no, cuando en DC se emperran con un personaje tienen que seguir sacandolo una y otra vez sin descansar, aunque esté mejor como está o descansando porque lo han quemado (ver también Black Adam, Terminator) Así que aquí viene otro guionista sin ideas a deshacer ese final, para nada. De verdad, para nada, porque no se explica como ha vuelto, (ni quien es, si no has leido lo anterior) y está únicamente para que Superboy y demás tengan algo que pegar y sobre lo que agonizar durante 3 números, que habría valido casi cualquiera, la verdad. Ni siquiera sirve como amenaza imposible, porque incomprensiblemente le han recortado los poderes. Igualmente, viene acompañado de un equipo de anti-Titanes, cosa que recordemos que ha pasado ya al menos un par de veces en esta serie, si no más. La impresión que da Krul en esta serie es que está tratando de imitar a Geoff Johns, pero sin saber muy bien como se hace. Así que tienes a los mismos personajes, pero sin saber que hacer con ellos, mostrando únicamente una faceta, y estática. El caso es que para celebrar los 9 años de serie, hay un grupo de supervillanos. Que apenas se explica quienes son. Que en muchos casos, no se explica como han vuelto, o en otros, no se explica a que viene. (Eh, es alguien nuevo que resulta que es idéntico a un villano muerto que una vez atormentó a un Titán. Eso aparentemente tiene que ser dramático) Igualmente, hay otras apariciones luego que no se aprovechan en absoluto. Sobre el papel, sonaban bien, se podría haber hecho algo muy divertido con eso. Otras veces se ha hecho. Aquí no, aquí es todo comic hecho con plantilla, sin nada de personalidad, vida o ingenio. Es triste que una serie con tanta solera tenga que despedirse de manera tan triste. Pero claro, para terminar la celebración hay varios pin-ups de invitados… y los primeros son Rob Liefeld e Ian Churchill. Con ese panorama, ¿qué esperar?

 

Así que así termina este volumen de Jóvenes Titanes, en su día una de las series más vendidas y queridas de DC. Con una mierda que intenta imitar mal tiempos mejores. Pero de nuevo, esto no es sólo una mala despedida de estos 100 números de Jóvenes Titanes, que ya es malo. Es una despedida a los 47 años anteriores de Titanes en sus múltiples encarnaciones, desde los originales hasta Wolfman y Perez, pasando por todos los demás que han colaborado en la franquicia, que ha sido durante muchos años una de las principales de DC, de donde han salido algunas de sus historias más memorables y que ha visto desarrollarse y crecer a docenas de buenos personajes. Que ya no van a valer, y si tienes suerte, por decirlo de alguna manera, alguno de ellos va a ser recreado por Scott Lobdell y algo que se hace llamar dibujante. Es para tirar la toalla y no volver jamás, de verdad que si. No Recomendado (3)

 

 

 

Superman: Reinado de Juicio Final

 

Esto es una historia en dos partes bien diferenciadas, y es muy propia de la actual DC. Es una historia creada por editores e impuesta a los guionistas, a última hora, aunque tuvieran que cortar sus historias en curso, donde nadie lo hace ni de lejos tan bien como es capaz, y que se basa en reciclar ideas de los 90 que ni siquiera fueron buenas la primera vez.

 

La idea es recuperar al personaje de Juicio Final, el monstruo que mató a Superman en 1992. Mala idea, no porque la historia original de la Muerte y Resurrección de Superman fuera mala (no era una maravilla, pero al menos captó la atención sin destrozar al personaje) sino porque el personaje de Juicio Final si que era malo. Era como Hulk, pero sin la gracia, y con pinchos añadidos muy de la época. Simplemente una cosa tonta que pega. La parte de la muerte era la más aburrida de la saga, porque no eran más que números de pelea que no tenían nada. Encima, no es que el personaje haya estado descansando estos 20 años, distintos guionistas lo han ido recuperando cuando no tenían ideas, de manera que se volvía cada vez más y más aburrido, porque ya no podían repetir la gracia de “Oh, Dios mio, es lo más duro a lo que me enfrentado” continuamente. Así que una historia entera basada en él suena igual de mal que un pincho de los suyos en la cabeza.

 

Peor aún, es un crossover. La idea es curiosa, un crossover que en cada capítulo, tiene a Juicio Final enfrentandose a uno de los sucesores de Superman que salieron tras su muerte en el Reinado de los Superhombres. Ahí acaba lo interesante. Lo que sigue son 4 números que tienen exactamente la misma idea, el mismo formato, y la misma falta de ideas: Juicio Final llega, arrasa al héroe de turno, y se lo lleva. Repetir varias veces, a cada cual más insportable. La historia empieza en un especial de Acero, ya que no tiene serie propia ni es fijo en ninguna serie. Es uno de varios especiales que sacó DC ese mes por ningún motivo concreto, y el argumento fue dictado desde arriba en el último momento. El guionista, Steve Lyons, autor de novelas de Doctor Who, tenía pensada una historia autoconclusiva completamente distinta, pero en el último segundo, le hicieron escribir esta tontería. El resultado son 20 páginas de pelea sin ningún tipo de imaginación, y un intento baratísimo de drama. Por supuesto, la sobrina de Acero está completamente distinta a la última vez que la vimos en Infinity Inc. Y el dibujo hecho a última hora de Ed Benes (originalmente se anunció otro dibujante) es tan malo como puedes esperar.

 

El segundo capítulo es un número de Outsiders, que aún no había sido cancelada (aunque poco le faltaba) y no sabeis la suerte que teneis de que la etapa de Dan DiDio no haya sido publicada en España. Si crees que es malo como editor, y son malas las ideas que sugiere, como escritor completo es mucho peor. Es de un incompetente que no se solía ver a menudo. Recuerda mucho a comics olvidables de los 90, lo que en retrospectiva, tiene sentido, lo que han hecho es tratar de reconvertir el resto de DC de manera similar. El motivo del crossover es lo único que tiene sentido, y es que el más olvidado de los cuatro superhombres suplentes, el Erradicador, pertenece a los Outsiders, como ya pasó en los 90. Por supuesto, DiDio no se ha molestado en explicar quien es el Erradicador, ni como puede existir si han cambiado el origen del Kripton de donde viene, pero minucias. Más grave es que la historia del Erradicador no haya ido absolutamente a ninguna parte, y ni se le vuelva a mencionar después de este número, como si no hubiera existido. Igualmente, pese a que la idea de los crossover supuestamente es hacer que lectores de otras series se enganchen a series que no leen habitualmente, no se molesta en explicar quienes son los Outsiders, que hacen, o que personalidades o poderes individuales tienen la mayoría de miembros. Y eso que el crossover fue idea suya. Así que es un número de Juicio Final machacando a personajes que ni sabemos quienes son ni nos dan ni un motivo para que importe. Es esa clase de incompetencia a la que me refiero. El dibujo de Philip Tan es igual de malo que el guión, que ya es difícil. Son tal para cual.

 

Después viene un número de Liga de la Justicia, que está repetido en el JLA de este mes. Aquí tiene un poco más de sentido, aunque los subargumentos no tienen sentido sin leer el otro tomo. Este capítulo es un poco mejor, en parte porque James Robinson es buen guionista, en parte porque al menos tiene más historia que Juicio Final machacando al héroe de turno. Es una pelea con más personajes, más bandos, y, oh sorpresa de sorpresas, uso de poderes que no es únicamente pegar y lanzar rayos, al menos una sorpresa basada en historias anteriores, y elementos de caracterización más allá de los mínimos. Presta atención, porque es la única vez que lo verás en el crossover. Curioso como el peor capítulo de un tomo es a la vez el mejor de otro. El dibujo de Booth es noventero y apesta, en eso si que hacemos tres de tres. Además, lleva el anual de ese año de Superman/Batman, que continua la historia, también por Robinson. Es un team-up entre Supergirl y Batman, y aunque sale Juicio Final, la historia va de cerrar el subargumento de JLA de la Supergirl Oscura, de paso, atando elementos del personaje post-Nuevo Kripton que deberían haber estado en su serie, si no se hubiera convertido en la central del relleno los últimos meses (por eso no se han publicado los últimos números aquí) La historia no está mal, pero entre que ata un cabo suelto de otra serie, y que no sigue la fórmula de la saga, habría quedado mejor en el otro tomo. El dibujo de Miguel Sepulveda, traido del Imperativo Thanos de Marvel, es como una versión oscura de Pacheco, y es una amplia mejora con respecto a lo anterior.

 

Terminando con esta parte del tomo toca un número de Superboy, una breve serie que no se ha visto en España, que continuaba del tomo de Adventure Comics que se vio aquí hace un par de años. Está escrita por Jeff Lemire, que también escribe una serie de Vertigo que no publican aquí, ni van a publicar su miniserie de Flashpoint. En DC le están dando trabajos de más categoria post-Flashpoint, veremos si ECC se decide a publicarlos o si es que le ha cogido manía. En cualquier caso, la serie era decente, siguiendo con las ideas de Johns de Conner en Smallville. Eso se puede vislumbrar en un subargumento en este número. El resto del número, me temo, es exactamente la misma fórmula repetitiva del capítulo anterior. El dibujo no es del habitual de la serie, sino de Marco Rudy, que hizo suplencias en Crisis Final y un capítulo en el tomo de Superman del mes pasado, dedicado al “padre” de Superboy. Es oscuro y algo abstracto, pero tiene elementos básicos de competencia y estilo, con lo que, de nuevo, se sale de lo normal en el tomo.

 

Todo esto desemboca en el nº900 de Action Comics, que empieza la segunda parte de la historia. Resulta que todo este follón se debía a que Lex quería tener ocupada a la Familia Superman mientras buscaba las esferas negras en Action. Eso se menciona en una página, y ya no se vuelve a mencionar, quedando únicamente varios números de pegarse con villanos muy, muy aburridos. Escribe Paul Cornell, pero no tiene ni punto de comparación con otros comics, no puede salvar la basura de premisa que le han endilgado. La primera parte de la historia son páginas del nº900 que iban intercaladas con la historia de Superman y Luthor que vimos el mes pasado. Tiene a la Familia Superman enfrentandose a Juicio Final, otra vez. Es mucho mejor que las partes anteriores, porque tiene una ambientación bastante más original, y una sorpresa original, que al menos capta la atención, y parece una historia de verdad, no una colección de pin-ups y explosiones. El dibujo de Jesús Merino también está basado en el de Pacheco, aunque irónicamente, pese a ser más fiel, es peor, porque ha copiado los defectos que tenía originalmente de malas poses y acabados.

 

Por último, tenemos los 4 últimos números de Action, donde Superman se une a sus amigos para detener por fin a la amenaza ampliada de Juicio Final. Y es un desastre. Es una historia muy simple, estirada a 4 números. Tiene muy poquito más que Superman y amigos pegandose contra cenutrios enormes. Otra vez. Aparte de ser muy heroicos, no hay mucha más caracterización ni desarrollo de los personajes. Y aunque la idea de tener como última historia una gran aventura con la Tierra en juego y sólo Superman puede salvarla… sabemos como va a terminar, y no se vende como algo tremendo, sino que queda más bien cotidiano. De todas maneras, lo peor es el nuevo personaje que aparece, que originalmente se llamaba Doomslayer. Que suena, una de dos, o como una parodia de los nombres estúpidos de personajes de comic de los 90, o como el grupo de heavy metal más duro de los 90. Desgraciadamente, se parece más al primero, pero sin ir en broma. El diseño es tan ridículo como suena. El concepto no es mucho mejor, me temo. No se en que pensaba Cornell, si es que esto es idea suya. Hablando del diseño, la saga está dibujada por Kenneth Rocafort, que viene de Top Cow, lo cual explica unas cuantas cosas. La verdad es que es de los mejores que han salido de esa casa, con un estilo exagerado que compensa las distorsiones y las muchas rayitas, y al menos le da cierta energía a la fealdad y al enfatizar los pin-ups a costa de la narrativa. De todas maneras, a mitad de historia le tienen que sustituir, porque hace una de las nuevas series de DC, y en DC piensan que para que molestarse por las series viejas, y ponen a un novato llamado Axel Gimenez, que tiene un estilo más tragable, pero que es peor en otros sentidos. Lo único bueno de esta historia son las páginas finales, que sirven de buena conclusión a toda la etapa reciente del personaje, y de despedida de Lois y Clark, que es más emotivo de lo que debería ser.

 

(Antes de terminar, añadir que el nº900 tenía 3 historias más que no han publicado. Si, eran de relleno, pero es incomprensible que no las hayan publicado, siendo historias de famosos como David Goyer (escritor de las únicas películas buenas de Batman que se han hecho, entre otras), Damon Lindelof (cocreador y guionista principal de Perdidos) y Paul Dini, y dibujantes más que decentes. Publican cualquier mierda de gentuza como todo lo de arriba, y no esto. De verdad que no lo entiendo. Si la historia de Goyer hasta salió en las noticias. Espero que no sea por eso.)

 

Y así, después de 15 años, termina el matrimonio entre Clark Kent y Lois Lane, y termina toda la relación que se ha ido desarrollando en los últimos 25 años. Igualmente, termina toda la mitología de Superman de estos últimos 25 años. Diría que termina el Superman que llevaba 73 años, pero realmente, habiendolo relanzado de cero antes, uno no se puede apenar tanto. Lo que si es una maldita pena es que después de 73 años y 900 números, de ser la serie más longeva del mercado, con más historia que nadie trabajando ahora en DC, decidan cargarse toda esa historia por un intento estúpido de modernizar y de ignorar toda la historia en pro de la moda del momento que sólo existe en sus cabezas. Es un día negro para la historia del comic. Y más aún que termine con esta historia en concreto, que es un augurio oscuro de lo que se avecina. No Recomendado (3)

 

 

 

Ghost Rider: Espíritu de la Venganza

 

Si había una película basada en un comic Marvel de la que no se esperaba que hubiera una secuela, era la del Motorista Fantasma. Pasó sin pena ni gloria, no armando mucho follón ni para bien ni para mal. Aún así, exactamente 5 años después, aquí llega una secuela, que ni siquiera es relanzamiento, es continuación. Aunque realmente, lo único que se conserva es el actor principal y el diseño del protagonista. Se nota que es un secuela chapuza, eso si. Vale, desde la primera película, hemos tenido algo nuevo, que son comics del Motorista Fantasma que son buenos, pero el problema aquí no es la comparación con los comics.

 

Puedes decir lo que quieras de Mark Steven Johnson (guionista y director de la anterior película, al igual que de la Daredevil), pero al menos tenía una voz de autor, una idea clara de lo que quería contar con la película y que tono usar, y sobre todo, cariño por el material original. Esto es el típico engendro de Hollywood donde hay al menos 3 guionistas (más vete a saber cuantos negros retocando), que deberían ser buenos (uno es David Goyer, que ha escrito muchas de las pelis de éxito basadas en comics, y los otros hacen cosas decentes en series de TV de fantasía/ci-fi) y dos directores firmando con un seudónimo común, de dudosa procedencia. Eso no inspira ninguna confianza en la película. Igualmente, tiene muy poco del material original de los comics. Todo el argumento es nuevo, todos los personajes son nuevos (excepto un villano, que se supone que es uno de los comics, aunque solo se parece en parte… y otro personaje que tiene un nombre de comic, pero no pasa de guiño) y no hay realmente referencias al comic más que en un momento. (Por si te interesa, es cuando revelan el origen del Espiritu de la Venganza, donde mezclan el origen original y el actual) Eso no es necesariamente malo, pero históricamente, suele ir relacionado con las peores adaptaciones.

 

Uno de los problemas gordos es el protagonista. Al final de la primera película, Johnny Blaze aprendía a vivir con su alter ego demoníaco y decidía convertirse en un justiciero que viajaba por las carreteras de America. Adivina que parte se conserva de todo eso en esta película. Efectivamente, ninguna. Aquí, tenemos a un Blaze atormentado que no quiere ser el Motorista. Que requiere ignorar bastante el final de la anterior película, o asumir que han pasado cosas que no se explican desde entonces. De todas maneras, lo malo no es la consistencia, es que eso nos lleva a que durante toda la película, tenemos un protagonista que es un quejica, que en plan mal comic de Marvel, su única caracterización es quejarse de los poderes que tiene, que sabemos que no va a ir a ninguna parte, porque si consigue su objetivo, no hay Motorista Fantasma, que se supone que es lo que hemos venido a ver. Es muy, muy pesado, y ni siquiera evoluciona a lo largo de la historia, simplemente deja de quejarse porque le toca aceptar el argumento al final. Para justificar todo esto, han tenido que modificar el enfoque del Motorista. En vez de un Johnny transformado que detecta a los culpables y les castiga con sus pecados, aquí es un demonio con personalidad aparte que masacra todo lo que pilla por delante con poderes que se va inventando sobre la marcha. Básicamente, es una versión barata del Espectro. El resultado es que cuando por fin Johnny deja de quejarse y aparece el Motorista Fantasma, deja de tener personalidad o al menos matices, y la escena se convierte en un videojuego de ver al protagonista masacrando enemigos, la mayoría de ellos lacayos.

 

Ahí entra el otro problema gordísimo de la película, que es que no se ponen de acuerdo en el tono de la película. Con demonios, almas, venganzas y demás, a veces intentan que sea una película seria y tétrica. Así es como era la original, donde cuando aparecía el Motorista, era un demonio imparable, que realmente parecía algo que daba miedo, y el tono intentaba al menos ser tétrico. Aquí, incluso a mitad de escena de acción, se ponen a hacer chistes estúpidos. El Motorista Fantasma sólo habla para hacer chascarrillos de héroe de acción, por el amor de Cristo. Igualmente, hay una escena con él de película americana mala que es para darse de cabezazos contra la pared. La comedia inapropiada (aparte de malísima) se carga la poca ambientación que puede lograr la película. Si, en la primera película, el tono oscuro a veces se transformaba en locuras extravagantes. Pero al menos eran chulas e imaginativas, como el Jinete Fantasma o el rifle de fuego (que además eran guiños a los comics). Aquí sólo hay un uso imaginativo del Motorista para dar una imagen visual chula una vez, y requiere sacarse un poder nuevo del trasero (y repiten el chiste luego, además). El resto de escenas de acción son más sosas que los comics del Motorista Fantasma de los 70 y 90 combinados, que ya es decir. Absolutamente nada de originalidad en nada. Igualmente, tampoco ayuda Nicolas Cage, por muy fan del personaje que sea. En la primera, al menos cuando ponía algo de humor, realmente parecía alguien que no suele manifestar emociones tratando de emitir algo que no sea estar atormentado. Aquí, únicamente cambia su cara de palo para hacer muecas exageradas o directamente hacer el payaso, y queda como un tiro. (Aparentemente, en una de las escenas más serias de la película, lo que hace es tan ridículo porque estaba borracho o de resaca, hizo lo primero que se le ocurrió, y nadie se atrevió a corregirle. Eso debería decirte todo lo que debes saber sobre la película)

 

(Hay una cosa interesante, y es que toda la exposición, cuando cuentan historia pasada y orígenes, está contado con dibujos similares a comics modernos tipo Ashley Wood. No es mala idea, y no queda mal, la verdad)

 

El resto no es mucho mejor. El villano principal sigue siendo Satanás, aunque esta vez le ponen un nombre distinto que se han inventado, y en vez de Peter Fonda, hay un actor nuevo que no impone en absoluto. Junto con el mal guión, tenemos un villano principal que no tiene ninguna presencia ni da ninguna sensación de amenaza, porque realmente, no hace nada en toda la película, ni tiene una sola frase que no sea un tópico. El otro villano no tiene ni un intento de personalidad más que ser un macarra malvado, y se le dedica una cantidad ridículamente grande de tiempo pese a no tener absolutamente nada interesante. Hasta que al final se transforma en un villano sacado de los comics de Howard Mackie… un villano que siempre ha sido un coñazo, con poderes y personalidad de villano del montón. Aún así, en este caso es una mejora. Imaginate. El resto, montones de lacayos de videojuego, que ni siquiera pegan en la historia. Porque cuando uno va a ver Motorista Fantasma, espera tenerle durante media hora pegandose a tios con rifles.

 

Los secundarios son algo mejores, pero no mucho. Hay un niño mcguffin que al menos no es repelente, pero no es precisamente el Kid Blackheart de Aaron (con inspirarse un poco en esa historia, que es vagamente similar, como habría mejorado la película) El interes romántico de turno es otra desconocida, y hace lo que puede. No es interesante, pero al menos no es una damisela en apuros como otras. El único actor bueno que tiene algo de prominencia es Idris Elba (Heimdall en Thor, para los que no vieran The Wire), y está totalmente malgastado en un personaje que intenta ser un bribón gracioso, pero le pasa lo mismo que antes: No se puede intentar ser gracioso y no serlo, y menos en escenas que supuestamente son serias. Cada vez que hacía un “chiste” era como si arañaran una pizarra. Sin embargo, los actores más interesantes apenas salen. Anthony “Giles” Head sólo sale un par de minutos al principio, y Christopher Lambert sale un poco más, pero tampoco mucho. Sus escenas no se hacen pesadas, porque salen ellos y no hacen nada estúpido, pero apenas llegan a personajes. Ambos pertenecen a la típica secta secreta, sacada del gran libro de clichés. Para terminar. La historia transcurre en Europa del Este, supongo que porque rodaban allí porque era barato, y no querían molestarse en ocultarlo. Así que la ambientación de carretera del personaje se pierde. Se intenta compensar con escenarios basados en religión antigua, por aquello de ser Europa, pero sólo hace que parezca aún más una de esas películas pseudo-místicas de serie B, que en el fondo es lo que es.

 

Hacía tiempo que no veia en el cine una película tan mala. De hecho, puedo decir con seguridad que es, claramente, de todas las películas basadas en comics que han hecho este siglo, la peor que he visto. Y he visto prácticamente todas. No veia algo tan malo desde las adaptaciones de mierda de los 90, a las que se parece bastante. Ojalá no se repita. Evitala como si te persiguiese un demonio en llamas.

 

 

 

Y el resto… (para más información, escuchad el podcast)

 

Flashpoint Nº2: No tiene el impacto del mes anterior porque es más de lo mismo, y el cliffhanger era difícil de superar, pero tiene sus cosas divertidas. Recomendado (7)

 

Flashpoint: Green Lantern: Dos What Ifs del Linterna Verde de Johns, y no particularmente buenos. Neutral (5)

 

Green Lantern Nº20: Buen final para la saga, aunque con alguna mala idea y algo de mal dibujo, y un final algo abrupto. Recomendado (7)

 

Thunderbolts: Los Más Buscados del Mundo: Un ejemplo de libro de cómo hacer una serie, con montones de sorpresas y grandes ideas. Muy Recomendado (10)

 

 

 

Y eso es todo. La semana que viene: Continua Miedo Encarnado, que se extiende a Patrulla-X y a un especial de Masacre. Empieza nueva serie de Capitán America, pero sin mucho cambio. Empieza la gran saga arácnica de este año, la Isla Araña, en Asombroso Spiderman. Y tenemos las Consecuencias de la Muerte de Ultimate Spiderman. Saludos desperdiciados.

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