Criticas Reconstructivas: Semana del 5 al 11 de Marzo

15 marzo, 2012

Hola a todos, bienvenidos una semana más a estas reseñas. Esta semana es la típica semana de descanso. Ya han salido los comics mensuales de Panini, pero aún no han sacado los tomos de ninguna de las editoriales grandes. Es una situación absurda, pero así estamos desde que decidieron sacar los tomos de DC la misma semana que los de Marvel. Otras veces, en esta semana hemos tenido algún comic mensual de DC, pero no esta semana. En vez de eso, tenemos una sola novedad, bastante curiosa. Es un tomo de Panini, pero no del Universo Marvel, sino de la línea Icon de Marvel, de creación propia. No es la primera vez que pasa, otros tomos de esta línea como Scarlet tampoco han salido con lo demás de Panini, sino cuando les ha dado la real gana. Pero me alegro de que haya salido en una semana donde no hay nada más, así se le puede dar más atención, en vez de pasar desapercibido entre una avalancha de novedades de superhéroes conocidos.

Antes de pasar a las reseñas, comentar una triste noticia. Si, otro autor de comic ha muerto esta semana, siguiendo la terrible racha que llevamos. En este caso, es probablemente la muerte más famosa que vamos a tener en este año, aunque esperemos que sea porque no va a haber más. Ha fallecido Jean Giraud, más conocido en el mundo entero como Moebius. Y con el mundo entero no me refiero sólo a conocido internacionalmente en el mundo del comic, me refiero a conocido en el mundo de la cultura general, punto. Es decir, mi familia sabía quien era Moebius, y no leen comics generalmente. Porque no sólo es famoso por haber hecho comics (re)conocidos en todo el mundo como Teniente Blueberry, el Garaje Hermético o el Incal (amen de una novela gráfica de Estela Plateada, entre otras muchas cosas), hizo diseños para películas bastante conocidas de los 80, como Alien, Tron, Willow o Abyss. Aparte de eso, su estilo y sus diseños, sobre todo en el campo de la ciencia-ficción, además de espectaculares, fueron terriblemente influyentes. Puedes ver huellas de su estilo, sobre todo a la hora de hacer ciudades futuristas en muchísima ciencia-ficción moderna, desde Blade Runner hasta la segunda trilogía de Star Wars. Y su influencia en otros grandes dibujantes de comic de todas partes del mundo también es clara, desde Geoff Darrow hasta Frank Quitely, pasando incluso por autores de manga. Demonios, no soy precisamente fan del comic francés (o de nada francés, para que negarlo), y aún así he leido todo el material suyo que ha pasado por mis manos y lo he disfrutado, y ha despertado mi imaginación, que es probablemente el mayor elogio que le puedo dar personalmente. En fin, nos ha dejado uno de los grandes, pero su obra permanecerá siempre. O como ha dicho Kurt Busiek, “la vida de Moebius no ha acabado, simplemente ha cerrado el bucle y ha vuelto al principio”.

Podría comentar otras novedades, como los comics digitales de Marvel, la Nación DC en TV o novedades de editoriales pequeñas, pero lo dejaré para el próximo podcast, ya que esta semana no hay, y no quiero eclipsar todo esto. Así que paso ya al tomo de la semana: Casanova: Lujuria.

 

 

 

 

 

 

Casanova: Lujuria

 

Esta serie es, si no la primera o la que hizo famoso a Matt Fraction, al menos la que le hizo un nombre a tener en cuenta, que es lo que llevó a que le reclutaran para Marvel. Empezó a publicarse hace 6 años en Image, en un formato experimental barato de 16 páginas que no duró mucho más. Se interrumpió tras un par de sagas cuando Fraction empezó a escribir la mitad de las series de Marvel, hasta que hace un par de años, anunciaron que la serie iba a continuar, esta vez en la línea Icon, la línea que Marvel tiene de comics de creación propia para tener contentos a sus creadores mimados para que no se vayan a Image u otras. El tercer volumen se está publicando intermitentemente, me temo.

 

La serie va de un espía amoral en un mundo de ciencia-ficción donde las agencias de espionaje tienen todo tipo de gadgets de ciencia-ficción, incluido viaje entre dimensiones paralelas. Está muy inspirado en el Jerry Cornelius de Michael Moorcock, que también era un agente secreto hedonista superchulo de ciencia-ficción con fijación con su hermana y una pinta muy similar. [Inciso que vuelve a la introducción: El personaje salía también en el Garage Hermético de Moebius] También tiene parecidos con el Luther Arkwright de Bryan Talbot, con los viajes entre dimensiones y la hipersexualidad, aunque la verdad es que Arkwright ya se inspiraba en Cornelius de por si. (Y antes que Casanova, Morrison usó cosas de ambos para su Gideon Stargrave en Invisibles y otros, de lo que esto también es reminiscente, directa o indirectamente, aunque lo más sorprendente es que esta vez es un americano el que lo escribe)

 

La fórmula básica es que es un agente secreto como los de los 60, glamouroso, que siempre le sale todo bien, y trabajando para una de esas organizaciones cuyo nombre son siglas, que se enfrenta a otras organizaciones que también son siglas (y hay que concederle mérito al traductor por traducir las siglas y conservar el acrónimo… no entiendo como puede haber algunos que se esfuercen tanto, y otros tan poco). Uno de los detalles más curiosos es que aunque nominalmente Casanova Quinn trabaja para los “buenos”, en la práctica apenas se distinguen de los “malos”, ya que prácticamente sólo se dedican a acumular poder y atacarse entre ellos. Esto es un detalle satírico intencionado de este género, supongo. La fórmula se complica cuando coge unos cuantos elementos (probablemente por casualidad más que intencionadamente) de Alias, con un padre que también es su jefe, una hermana que trabaja con él, y otros secretos familiares que incluyen también a su madre. El otro parecido gordo es que Casanova también es un agente doble, donde las misiones que le mandan tienen dos objetivos, uno para cada bando, y el protagonista tiene que calentarse la cabeza para cumplir ambos cometidos, muchas veces contradictorios. Añadele, por supuesto, que tanto sus jefes como él mismo pueden saber más de lo que dicen, tener intenciones distintas de la que dicen, y ese tipo de cosas suficientes como para volver paranoicos a los lectores, mucho más a los personajes, y tienes un formato muy sólido para historias.

 

Pero eso es sólo la mitad de la serie, y la mitad más simple. La otra mitad es que es una serie que está como una cabra, increiblemente exagerada, que va a una velocidad de vértigo (en parte gracias al formato original más corto, que le vendría bien a muchas series) lanzando muchas ideas desmadradas una detrás de otra sin que pare la diversión. Es como un comic de Grant Morrison, pero menos humanista y más superficial. Muchos de estos elementos son de ciencia-ficción, que le dan un campo de juego más amplio a las historias. Así que a lo largo de este tomo tenemos viajes entre dimensiones paralelas como quien viaja a la esquina, secretarias con forma de MODOK, ciudades habitadas por juguetes sexuales para ricos, villanos que se dedican a dar charlas sobre sus gustos musicales a una audiencia a punta de pistola, misiones en las que hay que secuestrar a Dios, y montones de locuras similares. Todo con un tono muy claro de sexo, drogas y rock ‘n roll, donde tanto el protagonista como los antagonistas practican todo tipo de sexo (como indica el subtítulo y toda la ambientación a lo Bond), usan drogas y otras cosas extrañas de la época, y hay múltiples menciones musicales, pero también de las buenas, de los 60, como los Beatles o Bowie. Pero no es un comic retro, al contrario, pese a que tiene reminiscencias de los 60, gracias a las muchas ideas, al ritmo desmadrado y el diálogo gracioso y con chispa, queda muy moderno. Te recuerda al pasado y te lanza al futuro a la vez. A veces se complica demasiado, pero se entiende perfectamente, así que es hasta bueno.

 

El dibujo es de Gabriel Ba, dibujante de otro comic moderno e imaginativo, Umbrella Academy, y aunque este comic es menos inocente en algunas cosas, queda igual de bien. La imaginación desborda, los diseños son simples y apropiados, y la acción y decorados son minimalistas pero efectivos. Lo único que molesta un poco es como dibuja a las mujeres. No por la cantidad de desnudos que hay (también hay desnudos masculinos, es un comic sexualizado) sino porque todas tienen el mismo tipo ridiculamente exagerado todo curvas y poco más. El contraste se nota mucho con una historia corta al final dibujada por su hermano Fabio Moon (que colaboró con Ba en Daytripper, y que hará el segundo tomo de la serie) que hace una anatomía más creible.

 

De todas maneras, los problemas de la serie son mínimos. Es una serie de espionaje y ciencia-ficción tremendamente imaginativa, divertida y bien hecha. Leyendo esto, a diferencia de los trabajos que hace para Marvel, si que se comprende la buena fama que tiene Fraction. Muy Recomendado (9)

 

 

 

Y eso es todo por esta semana, fijate que corta. Si todo va bien, nos veremos la semana que viene con los tomos de Panini: Con el regreso del Hulk Rojo, una miniserie antigua de Destello de entre todos los personajes posibles, y una miniserie sobre personajes femeninos al azar, entre otras muchas cosas. Si no va bien, vete tu a saber. Saludos lujuriosos.

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