Criticas Reconstructivas: Semana del 19 al 25 de Marzo

30 marzo, 2012

Hola a todos, bienvenidos una semana más a estas críticas. Esta semana, tocan los tomos de ECC, es decir, lo de DC. Pocas cosas esta semana, al menos comparado con los aluviones a los que nos tienen acostumbrados. Sobre todo, finales, como lleva pasando el último par de meses. Como ya dije el mes pasado, no comento los tomos de Flashpoint, por motivos que quedaran claros en un par de semanas.

Probablemente también haya salido algún tomo de alguna editorial pequeña, pero se queda para la semana que viene.

Por lo demás, es temporada de convenciones, aquí y allá, escribiendo entre duos de ellas. Pero más sobre eso, y otras cosas, en el podcast de esta semana. Igualmente, también podeis encontrar el comentario del Previews de este mes, con comentarios además, sobre como muchos autores están empezando a alejarse de las dos grandes, y a donde nos lleva eso.

Nada más, paso ya a las reseñas, que son pocas, pero largas. Esta semana:

 

 

 

 

 

Guerra de los Green Lanterns: Consecuencias

 

Como la Guerra de los Green Lanterns terminó dos meses antes del gran relanzamiento de DC, tenían tres meses muertos donde ya habían contado la gran historia, pero no podían empezar las nuevas direcciones de las series, porque eso se dejaba para cuando relanzaban todas las demás series. En el caso de la franquicia Green Lantern, en vez de relanzarse a los personajes de cero, borrandose lo anterior y reinventandose, simplemente se van a barajar un poco los personajes y equipos creativos, y continuar con las nuevas direcciones que surgen a consecuencia del último crossover, similar a lo que pasó tras la Noche Más Oscura. Que es lo más cercano que tienen en la nueva DC a algo planificado con tiempo. Mientras tanto, en estos dos meses no se pueden avanzar las historias, así que tenemos una mezcla entre historias de relleno, y explorar las consecuencias inmediatas de la Guerra.

 

En el caso del relleno, tenemos los dos números que quedaban de Guerreros Esmeralda, la serie de Peter Tomasi sobre Guy Gardner y amigos. Es una serie que no tenía mucha razón de ser, excepto tener más aventuras de Linternas Verdes. Así que, sin temas que cerrar, sin ganas de atar los cabos sueltos que han quedado que no eran particularmente interesantes, y sin que los protagonistas de la serie hayan sufrido cambios importantes en el crossover, la serie no tiene nada que hacer en estos meses. Así que en vez de tratar de encajar consecuencias, o tratar de contar algo, cierran la serie con tres historias absolutamente de relleno, que nada tienen que ver con el crossover o con nada de la serie, y que bien podrían haberse contado hace años porque no mencionan nada reciente, y demuestran que la serie no ha cambiado nada. De hecho, la primera tiene a Guy yendose de vacaciones, como si nada. Esa historia es similar a una que hubo al principio de la serie de GLC, con Guy intentando relajarse, pero no podiendo conseguirlo porque le van surgiendo cosas. Es de esas historias que intentan ser graciosas y no lo consiguen, y de hecho son más bien tontas. No hay nada debajo del abuso de clichés cómicos. Buen dibujo de un suplente perenne, Bernard Chang. Otra es una historia de Guy llevandose a un puñado de Linternas novatos a una misión. Es una historia de una sola idea, y es una idea buena para el Cuerpo de Linternas Verdes, pero una vez ves venir la idea, ya está, porque está hecha con la sutileza de un martillo, y se pierde la emoción que pretende tener. Entre otras cosas, porque no está muy bien hecha, apenas tiene espacio para respirar, no se define muy bien la acción, y los personajes son sólo cifras. Debería haber usado menos, para que funcionara. Al menos tiene buen dibujo de Chris Batista, aunque peor de lo habitual, y no siempre está claro lo que acaba de pasar. Al menos dibuja alienígenas que parecen alienígenas. Por último, una historia que es aún más de relleno, porque es un team-up entre Guy y Batman. Ambos se meten en una misión que les viene pequeña, la resuelven sin apenas despeinarse, fin. La gracia supuestamente es la interacción entre los protas, pero en este caso, es la habitual de Tomasi, superficial, y que se cree mejor de lo que es. El dibujo de Randall Frenz es un poco chapucero, pero no es malo del todo. Por supuesto, la historia no tiene ninguna indicación de que sea un último número ni ningún intento de cerrar nada, ni argumentalmente ni temáticamente. Total, Tomasi va a seguir escribiendo a Guy y al resto en Green Lantern Corps. Y hasta él ha debido de darse cuenta de que las pocas tramas de esta serie no valían la pena, porque no se molesta ni en cerrarlas ni en mencionarlas. Y este inepto va a volver a escribir Green Lantern Corps tras el relanzamiento.

 

Siguiendo con el relleno, el último número de GLC tiene a un guionista de relleno, Scott Kolins, conocido como dibujante, que en DC han cogido para rellenar huecos en los meses antes del relanzamiento mientras los guionistas de verdad estaban preparando las nuevas series. Más sobre eso, en el tomo de Flashpoint de Flash. (También hizo una miniserie sobre Solomon Grundy, completamente olvidable) Es una historia dividida en varias partes, cada una con un dibujante, así que al menos no se pueden estirar mucho. La primera historia nos vuelve a contar la historia de Boodikka, que parece ser el personaje al que le dan vueltas en historias de relleno, y luego ignoran las historias de verdad. Es repasar lo que ya sabíamos, aunque al menos confirma el estado de los Linternas Alfa. El dibujo de Joe Prado es aceptable. La segunda historia es un poco más interesante, contando los cambios sufridos en la Guerra desde el punto de vista de dos novatos. Al menos es un enfoque nuevo, y Kolins también dibuja, así que eso que se gana. La tercera historia es de Kyle Rayner, y trata una consecuencia de la Guerra tremendamente estúpida, que además de poner muy mal al Cuerpo, es reciclar una idea que ya se ha machacado antes. Sinceramente, espero que los guionistas de verdad no sigan esta idea, porque es ya lo que faltaba. El dibujo de Freddie Williams tampoco es bueno. Por último, hay unas páginas que atan todo esto, y son las que sirven de conclusión, temática al menos, a la serie. No pasa realmente nada, pero tiene al Cuerpo entero reuniendose a lo grande para seguir adelante, que aunque típico, es lo necesario en un número de despedida, que es más de lo que han tenido otras series. Lástima que el dibujo de algo llamado HDR no esté a la altura que debería tener para dibujar docenas de aliens raros que debería tener el Cuerpo.

 

Los otros dos números al menos son del guionista regular de la serie, Tony Bedard, y si que tratan consecuencias más o menos importantes del crossover. Aunque a saber que follón ha habido detrás de las cámaras con estos números, porque no tienen el material que se anunció originalmente. La primera es un team-up entre John Stewart y una novata reclutada durante la Guerra. Sirve para tratar dos temas traumáticos, el de la gente reclutada para el Cuerpo en contra de su voluntad, y el de John habiendo tenido que matar a Mogo. No está claro si alguna de las dos cosas va a servir para algo más que para tener momentos dramáticos durante el crossover, pero al menos aquí ambos temas se tratan con suficiente sensibilidad. (A diferencia de la portada, donde tratan de vendernos a John como un sanguinario molón, que sinceramente espero que no sea la dirección que pretenden para el personaje, porque es la clase de cosa que hace años que solo se ve en parodias) Además, queda un buen ejemplo de lo que debería haber sido la serie del Cuerpo de Linternas Verdes, y no ha sido: Un sitio para explorar personajes variados y culturas alienígenas, y como llevar el orden a planetas tan distintos no es tan fácil como simplemente disparar al malo de turno. Recuerda los mejores Relatos del Cuerpo. El otro número tiene que atar otro cabo suelto, que tiene que cerrarse de manera apresurada y forzada, supongo que porque lo necesitan cerrado para el relanzamiento. Es la relación entre Kyle y Soranik Natu, que se desintegra completamente sin apenas explicación. De hecho, aparentemente han cortado sin avisar, al menos surge de repente en medio de la historia. La historia va de recoger viejas ideas que se fueron encontrando a lo largo de la relación, pero la verdad es que queda histriónico y forzado, una historia a base de gritos y rayos en vez de emociones. Al menos usa bien a Tomar-Tu, uno de los muchos buenos personajes infrautilizados de la franquicia. Lástima de dibujo pobre de HDR, otra vez. Pero al menos es una mejora respecto a Tyler Kirkham, que desgraciadamente, seguirá emparejado con Bedard en una serie de los Nuevos Guardianes tras el relanzamiento.

 

Para terminar, no hay dos números de Green Lantern, que terminó con el final del crossover el mes pasado. (Crossover que, por lo general y descontando algunos capítulos, funcionaba como historia de acción, pero no mucho más, han caido bastante desde la Guerra del Cuerpo Sinestro) Geoff Johns y Doug Mahnke se han tomado un descanso para llevar adelante cuando vuelvan con la serie en el relanzamiento. Pero para llenar el hueco, hay dos números dobles de Consecuencias de la Guerra, escritos también por Bedard. Y lo que hace es tratar precisamente las consecuencias lógicas de la Guerra, haciendo malabarismos para que realmente no pase nada importante, porque la exploración de los nuevos status quos tiene que dejarse para los nuevos nº1. Pero no pasa nada, porque aunque lógicamente, las nuevas direcciones tienen que poder empezar de manera limpia sin tener que tratar las consecuencias de la historia anterior, lo lógico es que esas consecuencias se traten en algún sitio, así que al menos la existencia de estas historias está justificada, aunque habría tenido más sentido que estuvieran en las series regulares. En cuanto a las consecuencias: Quitarle el anillo a Hal parece una mala idea, no de por si, ya que puede servir para seguir la exploración de Johns del personaje de manera consistente, sino porque parece mal momento ahora que Hal es Linterna Verde en peliculas y series y van a relanzar DC de manera “icónica”. (Además, no está muy claro que estuviese planeado… por un lado, se podía ver venir por las pistas que dieron de que estaba centrandose demasiado en ser un Linterna… por otro lado, el vistazo al futuro en el prólogo de la Guerra decía que uno de los Linternas terrestres que no es Hal sería el que caería, que obviamente no es lo que ha pasado) De todas maneras, eso se verá en el nuevo volumen de la serie, porque no se trata en este número.

 

El sustituir a Hal Jordan por Sinestro es un golpe de efecto que puede explorarse de manera interesante, y narrativamente es buena idea, porque Johns en lo que más interesado estaba era en explorar a Sinestro y a su dinámica con Hal, y esto le va a permitir hacerlo de manera que no quede forzada. Lo que queda forzado es la manera en la que le han devuelto el anillo a Sinestro. Simplemente porque si, esta historia ni se molesta en preguntarse porqué. La explicación de porque los Guardianes lo van a consentir al menos si se menciona, aunque quede en que los Guardianes son cada vez más idiotas. (Dirección que llevaba presagiandose desde la profecía en Rabia de los Red Lanterns, y que cada vez se está pareciendo más a la idea original para Crepúsculo Esmeralda) Ambas ideas se tratan aquí, pero no se hace gran cosa sobre ninguna de ellas. Sinestro apenas hace nada. La reacción ante su regreso es lógica, y sirve para darle caracterización a algunos personajes olvidados en el último par de años, pero sabes que no va a ir a ninguna parte. La nueva dirección de los Guardianes si que tiene algo de sorpresa, principalmente porque parecía que habían dado la vuelta, y lleva a un final bastante siniestro. La muerte de Mogo es una enorme estupidez, que sólo ha servido, como las malas muertes, para llamar la atención y darle drama barato al crossover. Al menos se le da una buena despedida en este número. Igualmente, varios detalles personales tienen conclusiones y varios personajes tienen pequeños buenos momentos, que es más de lo que habíamos tenido desde hace tiempo en estas series. Ojalá todas las series de la franquicia pudieran ir como esta, pero con más argumento. Lo malo es que hay cuatro dibujantes, cada uno haciendo un cuarto de la historia. El único bueno es Miguel Sepulveda, ya conocido en cosas cósmicas por el Imperativo Thanos, que tras esto hará Stormwatch. Es bueno, al estilo Pacheco, aunque ya podría haberse molestado alguien en decirle que las Guardianas del Universo son calvas. (Hablando de eso, una muestra del descontrol editorial que tienen en DC es que nadie se pone de acuerdo en los sexos de los Guardianes que quedan. En la Noche Mas Oscura morían dos machos, así que deberían quedar 4 hembras y 2 machos. Pero la mayoría de dibujantes posteriores dibujan 3 y 3, o peor, más machos que hembras) Después toca Tyler Kirkham, que hace su bazofia habitual. Tras eso toca un novato, un tal Ransom Getty, que es similar a otros novatos de DC, y alguien que lleva lustros sólo haciendo suplencias, Andy Smith, que no es mucho mejor. Pero tampoco se podía esperar mucho más.

 

En conjunto, es un tomo difícil, porque tiene cosas interesantes, pero mucha morralla. Si estás disfrutando mucho de toda la franquicia, echale un vistazo, pero no está a la altura de la serie principal, y tiene demasiado relleno. Demuestra que en DC cada vez cuidan menos el control de calidad en su franquicia estrella, lo cual es preocupante, porque en principio es casi lo único de la vieja DC que va a sobrevivir al próximo par de meses. Neutral (6)

 

 

 

Red Robin: Juicio Sobre Gotham

 

Termina esta serie, y como de costumbre con las pocas series buenas que quedaban en DC, tiene que cortar sus tramas y direcciones a largo plazo para poder tener un final que al menos parezca que termina algo en vez de la historia simplemente cortarse. Es bastante desafortunado, entonces, que tenga que dedicar algunos de sus últimos números a un crossover que a esta serie ni le va ni le viene. Pero así son las cosas en DC ahora.

 

Parte del tomo es algo muy retro, porque recoge modas de hace décadas que parecían abandonadas. De los 70-80 recoge la antigua tradición de cerrar argumentos de series canceladas en otras series. Mira comics antiguos, era muy común entonces. Podía quedar un poco forzado, sobre todo si el guionista no lo hacía voluntariamente y se lo endosaban en series donde no pegaba, pero ayudaba a hacer los universos más cohesivos y compensar a los lectores de las series canceladas. De los 90, sin embargo, recoge la manía de hacer crossovers continuamente entre series de la misma familia (las series de Batman solían ser de las peores en ese sentido, aunque era más común entre las series editadas por Satán) y hacer perder meses de esas series sin venir a cuento. Eso tenemos aquí. Es una historia que va de atar los cabos sueltos de la serie de Azrael. La versión actual de Azrael debutó durante la Batalla de la Capucha, y no tiene realmente nada que ver con el anterior, más que conexiones con Batman y con sectas secretas extrañas. Es Michael Lane, el Tercer Batman falso de la etapa de Morrison, no es que eso importe aquí. La serie, que mantuvo un buen nivel de calidad en los 21 números que duró (que es más de lo que se puede decir de su predecesor, 100 números, todos olvidables) tenía a este Azrael debatiendose entre ser un justiciero relativamente tradicional, o un psicópata mesiánico ultraviolento. La serie terminaba con él yendose más en la segunda dirección, decidiendo juzgar el mundo. Y de eso va este crossver, que aunque corta las series por las que se cruza, al menos está hecho principalmente por los dos guionistas que tuvo la serie de Azrael, Fabian Nicieza y David Hine.

 

La historia comienza y termina en dos números de la serie de Batman, publicados en medio de la etapa de Tony Daniel, pero escritos por Hine. El primer número presenta la premisa, con Azrael y un colega presentado en su serie llegando a Gotham para juzgarla. La premisa está bastante chula, mezclando los temas religiosos de Azrael con la vieja idea de Gotham como una ciudad que puede estar completamente corrupta. Los villanos de la historia no se venden demasiado bien, eso si, quedando más como obstaculos invencibles porque el guión nos lo dice que como personajes, e igualmente, que estén a merced de ellos es un poco rebuscado, pero se puede tragar. No es un mal comienzo. El segundo capítulo es de esta serie, y la idea es muy interesante, porque recalca un aspecto importante del personaje de Tim Drake: Que tal y como lo han escrito hasta el momento, no ha hecho nunca nada malo. Así que el crossover, por forzado que sea, acaba sirviendo para la serie, porque además, nos cuenta un aspecto que se había ignorado del personaje (bueno, y de la mayoría de superhéroes) que es si es religioso o no. La solución del número es un poco tramposa, porque si no, la historia se acabaría en este capítulo, pero sirve para ilustrar las verdaderas intenciones de los malos. El dibujo de Freddie Williams, que es el dibujante suplente de la serie, es mejor que otras veces.

 

El siguiente capítulo es de Musas de Gotham, esa serie que dejaron de publicar aquí hace algún tiempo. No es que se pierda mucho tampoco. Como casi toda la serie, está escrito por un tal Peter Calloway, que viene de televisión. El capítulo no va realmente de lo mismo que el de Red Robin, porque la perversidad de la protagonista (Catwoman, las otras protas de la serie ni aparecen) está clara. En vez de eso, va de intentar humanizar un poco a Azrael, aunque sólo lo consigue un poco. Pero no abandona el tema de la religión, sino que lo aprovecha bien, rescatando a la hermana de Selina, y arreglando el destrozo que hicieron de ella en su última aparición durante la Noche Mas Oscura. Así que el número, aunque simple, sirve para algo. El dibujo de Andrés Guinaldo se nota que es de novato, pero es aceptable, dentro del estilo de los suplentes típicos de Superman y Batman. Por último, el capítulo final está centrado en Batman, y se le analiza de manera similar, aunque no tan bien como a Red Robin. El final de la historia es, de nuevo, tramposo, porque se abandona lo de la busqueda de una persona buena, y tira por un una solución más tipica, pero al menos tiene más sentido que en muchos crossovers. Además, la conexión de los malos con R’as Al Ghul, que venía de la serie de Azrael, se usa bien, usando la máxima de “menos es más”, que es como hay que usar a esa clase de personajes, y más si los han explotado demasiado como es el caso. El dibujo es de Guillem March, suplente por excelencia de las series de Batman, y está bastante bien, aunque cuando las escenas de acción se complican, pierde el hilo de la narración. En conjunto, no es malo para ser un crossover, y hasta cumple objetivos útiles, aunque no está al nivel de esta serie donde lo han metido en ECC, porque no se les ocurría otro sitio donde meterlo y no han querido publicarlo por separado, que suele ser la solución habitual.

 

Antes del crossover, hay un número de la serie, que debería haberse publicado en el tomo anterior, porque es el epílogo de la saga de ese tomo. Pero bueno, se puede leer suelto. Buena parte del número es RR enfrentandose a los Dementes, villanos clásicos de Blue Beetle (originalmente eran una burla de los hippies por parte de Steve Ditko), que le vienen bien a Nicieza, porque es como tener al protagonista enfrentandose a media docena de Masacres escritos por Nicieza, lo que siempre es bueno. El resto conecta con la trama de la anterior saga, y siendo un comic de Nicieza, no extrañará que se basa en tecnojerigonza difícil de comprender. Al menos no hace falta entenderla para seguir la historia. Además, dada la historia de Tim como hacker, tiene sentido meterle en historias de este tipo, igual que es genial la idea de tener a Anarkía como su Oráculo particular. El final es bueno, siguiendo con el tema de las decisiones difíciles de la serie y del guionista. Si, un guionista que tiene temas en sus series, que cosas. Y ni siquiera es británico.

 

Después hay una historia más larga, pero aquí viene el problema de la cancelación. La historia en buena parte iba de presentar una nueva nemesis para Red Robin, y varias ideas para futuras historias, que sabemos que no van a cumplirse porque en DC son idiotas. No sólo es una pena el potencial que no se va a explorar, el último número de la historia queda bastante truncado. La historia empieza con una idea que Nicieza ya hizo en su serie de Gambito, la del festival de asesinos, pero sin usar a los sospechosos habituales de DC, sino que enseguida se centra en personajes específicos para esta serie. Los personajes no parecen mucho más que clichés, pero la acción es buena, y si que pegan un par de giros divertidos y únicos, como uno de los cliffhangers, que ilustra de pasada otro de los puntos únicos de Tim que le diferencian del resto de la familia (en este caso, que es virgen). Hay una buena aparición de otro miembro de la familia, siguiendo el tour que ha tenido esta etapa, y un final bastante original, donde si que se evitan los clichés.

 

El último número trata un tema que era imprescindible que se tratase antes de despedirse del Universo DC, y ya era raro que no lo hubiesen tratado antes. Es el hecho de que el Capitán Bumerang mató al padre de Tim, y ahora ha resucitado y anda suelto, como si nada hubiera pasado. Obviamente, Tim tiene que tratar el tema, tanto para hacer justicia como para quedarse tranquilo. Aquí sobre todo es donde se nota como Nicieza es mejor que la mayoría de guionista de su generación. La mayoría de guionistas habrían tenido a un Red Robin furioso, desoyendo los consejos de los demás de no guiarse por la venganza, atacando a Bumerang gritandole que mató a su padre, venciendole, pero no matandole al final porque no sería mejor que él, o alguna chorrada así vista mil veces. Christopher Yost habría hecho eso si hubiera seguido en la serie, sabes que si. Si el guionista no fuera malo del todo, podría evitarse algunos de estos clichés, pero la idea general sería algo así. Nicieza lo que hace es que además de tratar la situación, sirve para mostrar un último ejemplo de los temas de la serie, de la persona en la que se ha convertido Tim y se está convirtiendo: Alguien manipulador, con planes retorcidos que están varios pasos por delante de sus adversarios, y que está dispuesto a llegar al límite de la moralidad pero sin cruzarlo nunca. Es una buena demostración de todos esos elementos, y queda una buena conclusión. Si no se han podido cerrar las historias que tenía en marcha Nicieza, al menos ha podido darle un final temático a la serie.

 

El dibujo de todos estos números es de Marcus To, que es uno de los pocos hallazgos brillantes de DC del último par de años. Sin alejarse de estilos similares que han tenido la serie y el personaje, está muy bien, siendo claro, agradable, contando bien las historias aunque sean complicadas, y marcandose todos los diseños y rediseños buenos que haga falta. Por supuesto, no lo han puesto en ninguna de las 52 nuevas series de DC, porque son así de idiotas, pero al menos seguirá trabajando en miniseries y suplencias.

 

Y así termina. Afortunadamente, Red Robin es de los pocos personajes que no va a empezar de cero en la nueva DC (aunque dado que han comprimido la historia de Batman a 5 años y se han cargado a los Titanes, la mitad de su historia ya no puede valer o no va a tener sentido). Desafortunadamente, no va a tener serie propia por motivos incomprensibles, así que aquí termina, no sólo Red Robin, sino el tener serie propia dedicada a Tim Drake, después de casi 20 años sin parar, y ser de los pocos personajes creados después de los 80 que había podido conseguirla, si no el único. Termina también una buena etapa y dirección para el personaje. Y descontando unos breves números de Legión, es el final de la carrera de Fabian Nicieza en las editoriales grandes, después de 25 años, donde ha hecho comics excelentes, normalmente con personajes por los que nadie daba un duro, y siendo de los mejores guionistas americanos de los viejos tiempos, y casi el último de su época. Pero eh, renace la de su viejo colega Scott Lobdell, de los peores de esa generación, que se va a encargar de Red Robin a partir de ahora. ¡Progreso! Recomendado (8)

 

 

 

Wonder Woman: El Fin de la Odisea

 

Últimos números de Wonder Woman antes del relanzamiento de marras. Esto es la segunda mitad de Odisea, la historia que duró un año y pico, supuestamente escrita por Joe Michael Straczynski. Por supuesto, como con Superman (y muchas otras cosas), Straczynski dejó la historia a medias y se dio el piro. Así que, por mucho nombre que ponga en la portada, esto no está escrito por JMS, está escrito por Phil Hester, más conocido por ser dibujante de Green Arrow, aunque ya tenía algo de experiencia escribiendo en editoriales más pequeñas. Al menos, aunque ya no tenga nada que ver con el guión ni el argumento, (lo de seguir argumentos de JMS es una trola que usaban en DC, igual que seguir poniendo su nombre en portada) Hester está siguiendo más o menos la misma dirección que presentó Straczynski, a diferencia de Superman, donde dieron un giro de 180º.

 

Recordemos que la gran idea de Odisea era cambiar completamente la historia y al personaje de Wonder Woman. Considerando el poco éxito que ha tenido este relanzamiento, no se que les hace pensar en DC que hacerle eso a toda la línea DC era buena idea, pero bueno. Curiosamente, la nueva dirección de Wonder Woman no va a diferenciarse mucho de esta: Se basa en quitarle todo su pasado, toda la infraestructura de las Amazonas, toda su parte de superheroina pública, de espiritu de la verdad y la justicia, y dejar únicamente una guerra en plan mitológico. Vamos, una Xena cualquiera, pero en el presente. De nuevo, porque demonios piensan que eso es una buena idea, no lo puedo comprender. Si, simplificar a los personajes a la idea básica depurada y dejar el resto de bagaje a un lado suele ser buena idea, sobre todo en personajes que llevan tiempo sin tener mucho éxito. Pero esto es distinto, esto es quitarle prácticamente todo, y no dejar nada interesante. Si, Wonder Woman es un personaje casi imposible de escribir y que tenga éxito. Pero los intentos de cambiarla por completo para llamar la atención suelen salir aún peor que tratar de escribirla bien, sólo hay que recordar aberraciones como la Diana karateka de los 70, o la que vestía como una motera en los 90. Pero ya se sabe, que los que no aprenden de la historia… acaban trabajando para DC, aparentemente.

 

Centrandonos en esta historia, Hester se aleja de la dirección de JMS de fantasía urbana, y la serie va en una dirección un poco más superheroica. La premisa sigue siendo la misma que se hacía aparente al final del tomo anterior, de enfrentarse a la diosa malvada Morrigan, que está detrás de todos los problemas de Wonder Woman. Morrigan viene del libro de los villanos de cliché, tallada de la misma madera que otros villanos mágicos sin personalidad y poderes que hacen lo que sea por exigencia del guión, como Skeletor. No mucha más amenaza, tampoco. Mientras, Diana también muestra una alarmante falta de personalidad, o de rasgos que no sean de heroína genérica. Ni siquiera los clichés pesados que se le aplican, de estar fuera de lugar y de ser huerfana se aprovechan mucho. Los personajes recurrentes son tres viejas adversarias del personaje, reconvertidas, de nuevo, en tres villanas indistinguibles, sin ningún rasgo de personalidad reconocible en 2 de ellas. Curiosamente, es exactamente lo mismo que han hecho con las tres en Flashpoint.

 

Así que la mayoría de la historia son peleas sin imaginación ni nada debajo entre una guerrera genérica y diversos monstruos mitológicos. No es un comic que esté muy inspirado. Hay un número de “viaje al interior de la mente” que al menos se sale de la rutina, pero logra tirarse páginas y páginas y no decirnos nada sobre los personajes. Hay un uso medianamente original de otro de los personajes típicos de Wonder Woman, pero ni punto de comparación con lo divertido que era en la etapa de Gail Simone (si, esa que cortaron a medias aquí). Hacia el final, el penúltimo combate (algo así como el monstruo final de la penúltima fase, porque esto es como un videojuego) es contra alguien que parece la Wonder Woman clásica. Si se supone que es un comentario, y simboliza la versión moderna venciendo al malvado pasado y dejandolo atrás, es estúpido, porque a esta versión “moderna” le queda un número. Pero lo más probable es que esté únicamente para hacer bonito y perder un número más (la saga acabó durando 2 números más de la cuenta, no porque sobraran ideas, sino para empalmar con el relanzamiento… ya podían haber dedicado esos dos números a darle alguna conclusión a la Wonder Woman de verdad) y no haya nada bajo la superficie. Al final, es eso. No es que sea una mala historia, estructuralmente es decente. Pero es aburrida, no tiene ni una idea original ni bien hecha, y no tiene nada que decir sobre Wonder Woman, ni sobre nada.

 

El dibujo es lo único un poco interesante de todo esto. El dibujante oficial de la historia es Don Kramer, que hace un trabajo perfectamente sólido con los personajes y la acción, aunque no especialmente imaginativo. El diseño de Morrigan es engorroso y damás risa que miedo, aunque puede que no sea culpa suya. El problema general es que Kramer necesita muchas suplencias, y ni siquiera de algunos números, sino de páginas dentro de cada número, lo cual queda mucho más chapucero. La mayoría son del suplente habitual de DC, Fernando Pansica, que es decente, pero se nota que es una suplencia.

 

Y así terminan los 70 años de historia de Wonder Woman, al menos tal y como la conocemos. Si, ya se cargaron su historia 25 años antes, pero al menos la esencia del personaje seguía intacta, y habían recuperado la historia hace 5, igualmente. Pero aun contando eso, aquella vez se despidieron de la vieja Wonder Woman con una gran saga climática, una muerte espectacular en Crisis y una miniserie repaso de despedida. Aquí hemos tenido una saga que ha sido como mucho mediocre, que ni siquiera su guionista se ha molestado en terminar (y han puesto a alguien en quien tienen tan poca confianza que no va a hacer nada para la nueva DC) y que ni siquiera iba de la Wonder Woman de verdad. Bueno, o puedes considerar que su despedida ha sido tenerla como una villana genocida en Flashpoint, que es peor. A cambio, la van a relanzar cambiandola del todo por un guionista que odia a los superhéroes. Es como si en DC odiaran a sus personajes y a sus fans. No Recomendado (4)

 

 

 

Y el resto… (para más información, escuchad el podcast)

 

Batman Nº59: Mediocridad completamente derivada de historias mejores sin ningún tipo de sustancia o inteligencia. No Recomendado (4)

 

Flashpoint Nº3: Estructura típica, pero hay suficientes cosas interesantes para mantener el interés. Hay muestras de problemas en el final, y el dibujo se está desintegrando, eso sí. Recomendado (7)

 

JLA: Flashpoint: Dos miniseries estúpidas de base con mal dibuja, una que empieza bien pero es también bastante mala. Además, Flashpoint es tan desastre que las miniseries las terminan dibujantes aún peores. No Recomendado (4)

 

Superman Nº58: Miniserie de Flashpoint que mezcla un buen uso de la prota con un argumento y dibujo bastante malo. Además, lleva un especial mucho peor. Y una historia corta buena que no es de Flashpoint que se dejaron pendiente el mes pasado. Ya podían haberla publicado antes. No Recomendado (3)

 

True Blood: Amor Contaminado: Historia de relleno olvidable que ni siquiera encaja en la continuidad de la serie de TV, y no dice nada de los personajes y tiene poco más que violencia. Horrible dibujo. No Recomendado (3)

 

 

 

Y eso es todo por esta semana. La semana que viene, tocan restos: Los zombies marvel vuelven de la muerte con Marvel Zombies Supreme, ECC empieza a sacar comics DC para todos los públicos con el Intrépido Batman, y una de las editoriales pequeñas saca más comics de Warren Ellis de Avatar. A ver si están pronto en la Semana Santa. Hasta entonces, saludos flasheados.

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