Criticas Reconstructivas: Semana del 16 al 22 de Abril

30 abril, 2012

Hola a todos, bienvenidos una semana más a estas críticas. Esta semana, porque me da la gana, son los tomos de Panini. Un número sensato de novedades esta vez, aunque como suele pasar, tienen que publicar las cosas asimétricamente. Este mes, todo miniseries, casi todas de Vengadores. Otros meses, todo series regulares y de otras familias. Porque lo más sensato siempre es festín un mes, hambre tres meses. Además, como hay cierta película inminente, hay un montón de reediciones, que comento, como siempre, al final del podcast de esta semana. Hablando de podcasts, hace días que podeis oir el comentario del Previews de este mes, esta vez con editoriales añadidas.

Como llevo un retraso de narices, y probablemente se extenderá, empiezo ya con las reseñas. Esta semana: 5 Ronin, Aniquiladores: Devastación, Capitán America: Patriota, Jóvenes Aliados & Vengadores Secretos: Onslaught Desatado, Ojo de Halcón: Punto Ciego y Vengadores: Hombre Hormiga y Avispa.

5 Ronin

El tomo “de lujo” de este mes, es lo que en DC solían llamar Otros Mundos. No sólo es una historia imaginaria, de universo alternativo, que no es del Universo Marvel normal, fuera de continuidad o como quieras llamarlo, como la mayoría de OtrosMundos, lo que hace es coger a personajes del Universo Marvel, y reinterpretarlos en otro contexto histórico. En este caso, coge a 5 de los personajes más populares de Marvel, y los reinterpreta como personajes de los últimos tiempos del Japón Feudal. Samurais, ronins, y todo eso, es casi como una miniserie homenaje a Akira Kuroshawa. Básicamente, como las miniseries estas de Marvel Noir, sólo que en vez de una miniserie reinterpretando a una serie en algo tan ambiguo como un género, cada número reinterpreta a un personaje en solitario y concreto en una época, con un dibujante distinto cada número, de estos que tienen un estilo más “artístico”, es decir, europeo. Todos europeos y que vienen de las series menos superheroicas de Marvel. El guionista es Peter Milligan, que normalmente no se dedica a estas cosas, y que normalmente, cuando hace miniseries para Marvel suelen ser trabajos de encargo bastante nefastos y sin nada de su ingenio habitual. Pero este encargo es suficientemente raro como para que al menos pueda ser interesante.

El primer número, como no, está dedicado a Lobezno. Es la elección completamente obvia, no ya porque sea uno de los personajes más populares de Marvel, sino porque desde hace décadas, ha estado muy vinculado a todo el tema de Japón y los samurais. De hecho, Chris Claremont ya lo visualizaba como un samurai moderno. Lo fácil, entonces, habría sido simplemente contar la misma historia de Logan de siempre, pero sin los elementos de ciencia-ficción como poderes y garras. Hay que concederle a Milligan que no tira por lo obvio. Es decir, Lobezno está reconocible físicamente (incluso usa una especie de garras postizas, lo típico en esta clase de reinterpretaciones) y tiene los rasgos de personalidad habituales, pero la historia donde le meten es bastante distinta a la habitual, dentro de los mismos temas. De hecho, se vuelve bastante rara, donde la historia te trata de engañar sobre cual es el verdadero pseudo-Lobezno, mediante una triquiñuela bastante extraña. Todo eso hace que se haga entretenida, pese a que trata temas muy familiares. El dibujo es de Tomm Coker, que ya hizo Daredevil Noir, y lo hace bien dentro del estilo, aunque a veces le podría ir mejor con algo más de claridad.

La segunda historia es la más tramposa, porque realmente no tiene nada que ver con el personaje que supuestamente reinventa. Y esto está comprobado experimentalmente, no reconocí al personaje sin mirar la portada. La selección de personajes en general es bastante comprensible, y no ha tratado de meter en un género donde no pegan a personajes demasiado fantásticos como Spiderman, Iron Man o Thor. Y sin embargo, ha decidido meter a Hulk. Vale, que la idea central clásica de Hulk como vagabundo que intenta evitar los problemas para no perder el control de su ira si que es aplicable a muchas eras, pero la parte de transformarse en un monstruo verde no. Así que en esta historia, Bruce Banner (al que no se menciona por nombre, igual que no se nombra a ninguno de los demás protagonistas, cosa bastante sensata para no tener problemas de traducción, pero es que aquí tampoco es reconocible por el aspecto) es un monje que evita los conflictos porque entonces se transforma… en un guerrero. Um, vale. El resultado es una historia en plan Siete Samurais (ya dije lo de la influencia de Kuroshawa), sólo que “Hulk” hace de los 7 a la vez. No es mala historia, pero escasa, y realmente, tiene muy poco que ver con la premisa. El dibujo es de Dalibor Talajic, al que hemos visto recientemente en X-Men. Le da un toque curioso a las escenas de acción, moviendo bien ejércitos de, en el fondo, gente intercambiable. Aunque de nuevo, le falta algo de detalle.

La tercera historia es la traducción más directa, porque es la del Castigador, y el origen e idea central del Castigador es aplicable en cualquier época, por desgracia. De hecho, ni siquiera hay que cambiar rifles por espadas, ya que la historia transcurre en la Era Moderna (no en el presente, pero definitivamente después de la Edad Media) y ya existían armas de fuego. Es la historia básica del Castigador donde venga la muerte de su familia, sólo cambia la nacionalidad y cultura donde se desenvuelva y de donde son los críminales. Eso le da un toque exótico a la historia de siempre, y está bien hecha y ambientada, aunque no tenga nada nuevo. El dibujo es de Laurence Campbell, que había colaborado con Milligan en un especial del Caballero Luna, había dibujado al Castigador al final de la serie MAX y había hecho la similar Masacre Pulp, así que tenía todas las referencias posibles. El resultado está muy bien para este tipo de historia.

La cuarta está dedicada a un personaje menos famoso, el único que no tiene serie propia, Mariposa Mental. Pero claro, aquí la conexión es obvia, ya que ha estado conectada con Japón desde que a Claremont y a Jim Lee les dio por meterle su afición a los ninjas por la garganta a un personaje que no tenía nada que ver. Afortunadamente, Milligan se ahorra chorradas de cambios de cuerpo y la hace directamente japonesa. Y quita tópicos ficticios supertrillados de ninjas, y la hace directamente una geisha. Que tiene implicaciones desafortunadas, pero al menos es un aspecto distinto de la cultura japonesa que explorar, y las primeras apariciones del personaje tenían ese tono, igualmente. De todas maneras, no es precisamente una geisha típica, es una de esas modernas que esconden un personaje duro debajo de la apariencia. Uno podría decir que el personaje tampoco tiene mucho que ver con Mariposa Mental excepto la conexión japonesa, y el parecer una cosa y ser otra debajo, si quieres ser generoso. Pero es que hace ya décadas que el personaje de Betsy no tiene personalidad o elementos distintivos aparte de esos, ni historias propias, así que no es culpa de Milligan. (Y es un testamento a la capacidad de Rick Remender que esté intentando arreglar eso en X-Force) Como curiosidad, el personaje se llama Butterfly (Mariposa), que en español no es raro, pero en el original si, porque el personaje se llama Psylocke, que es un juego de palabras bobo que no tiene nada que ver. (Aquí lo tradujeron así porque originalmente su telepatía usaba un motivo en forma de mariposa, pero eso es antes de que todo fuera sustituido por chorradas ninja y gilipolleces “molonas” como espadas mentales que no significan nada) Volviendo a la historia, además es la primera donde se empieza a ver que las historias están conectadas y no son 5 historias sueltas, porque aparece el protagonista de la primera historia, como referencia a la conexión entre Lobezno y Mariposa Mental. La historia, de nuevo, es bastante típica y corta, pero la ambientación es cautivadora. Ayuda que el dibujo de Goran Parlov, que viene también del Castigador MAX, y está muy bien también.

La última historia es otra en la que se han tenido que tomar libertades, y esta si que tiene pinta de que es porque es un personaje famoso al que ahora hay que meter en todas partes. Por supuesto, me refiero a Masacre. Que no tiene conexión con Japón, y ni sus habilidades, ni su origen ni su concepto tienen mucho que ver con el tema. Así que Milligan lo tiene que reinterpretar casi por completo, como un ronin amnésico, con cicatrices e invencible, que son casi todo elementos de Masacre, pero sólo una pequeña parte de él. De hecho, parece más una versión samurai de Agente X, pero eso no habría quedado bien en la portada. De todas maneras, este es el capítulo que menos se centra en el protagonista, porque es el que va de cerrar toda la historia. El prota, sea lo que sea, se usa prácticamente como deus ex machina para cerrar la historia y derrotar al malo global, y poder darle un poco de conclusión a la historia. No es gran cosa. Las últimas páginas reunen, aunque sea de manera casi simbólica, a todos los protagonistas, para que parezca que es una sola historia y no una colección de cosas dispares y darle algo de conclusión temática. Es un buen intento, pero queda muy forzado. El dibujo es de Leandro Fernandez, otro más que ha estado en Punisher MAX, y de nuevo, ambienta bien, pero es demasiado sucio y le haría falta más claridad. Y por alguna razón incomprensible, han decidido pasarlo a Nuevos Mutantes, donde va a pegar como a un Cristo dos pistolas.

Al menos intenta algo distinto, no sólo de otros comics, también intenta ofrecer distintos tipos de historia dentro del tomo. Interesante, pero sólo para cierto tipo de público. Recomendado (7)

Aniquiladores: Devastación

Que curiosamente, lleva el especial Imperativo Thanos: Devastación y la miniserie Aniquiladores.

Esto es la continuación de las historias cósmicas de Dan Abnett y Andy Lanning, que llevan desde Aniquilación hace 5 años, y están llegando ya a su fin. De hecho, sólo aprobaron más continuaciones porque el Imperativo Thanos vendió en tomos bastante más de lo previsto. Esto originalmente iban a ser dos miniseries, pero se acobardaron en el último momento, y decidieron juntas ambas miniseries en una, en un formato 2-en-1 por precio reducido que no ha debido de tener éxito, porque el formato han dejado de usarlo después de un par de intentos.

Primero toca el especial Devastación, que aunque en teoría va de tratar las consecuencias del Imperativo Thanos, en la práctica es como si fuera el episodio piloto de lo siguiente, de Aniquiladores. Lo de consecuencias se despacha rápidamente, usandoso sólo de trasfondo que los imperios importantes han quedado dañados, y un par de menciones breves de cómo han quedado los protagonistas de las series canceladas (las añoradas Nova y Guardianes de la Galaxia), que realmente merecían mayor explicación. El resto del especial está dedicado a reclutar a los Aniquiladores, que básicamente son el equipo de pesos pesados que actuó durante el Imperativo Thanos. En teoría, vienen a llenar el hueco que han dejado el Cuerpo de Novas y los Guardianes de la Galaxia, aunque no hagan el mismo papel: En vez de patrullar y prevenir, únicamente se reuniran en caso de amenazas a nivel galáctico, lo que permite que los que tienen otros trabajos, como liderar un imperio, puedan tener tiempo, pero no cubre ni de lejos lo que hacían sus predecesores. Pero es que no se molestan en explicar porque los Guardianes no siguen en activo ocupandose de amenazas más pequeñas, aunque sólo queden los personajes menos importantes. (Igual que es una tontería haberse librado de los Nova, sólo para darle un poco más de sacrificio a la historia) Las escenas de reclutamiento son bastante buenas, igual que su debut, con una buena mezcla de humor y de dar una buena sensación de poder. Además, explica porque Annihilus vuelve a estar al mando de la Oleada Aniquiladora en los últimos números de 4F, terminando una de las tramas de los años anteriores de las series cósmicas. Es una buena presentación, con buen dibujo de Miguel Sepulveda, que ya dibujó Imperativo Thanos, y después de esto se marcha a DC.

Y entonces llega la miniserie, y el cambio de nivel es notable. Quizá sea que Abnett y Lanning están perdiendo facultades, porque sus miniseries de Flashpoint de la misma época son nefastas. O quizá sea simplemente que es muy difícil hacer funcionar a estos personajes juntos. No sólo son una fiesta de salchichas (para compensar, meten a un nuevo personaje femenino, pero compensa poco), prácticamente todos tienen los mismos poderes (poderes cósmicos muy bestias que suelen resumirse en generar energía y pegar mucho) y casi todos tienen la misma personalidad: Serio, estirado, arrogante y alien. Queda claro porque cogen a Quasar como narrador y punto de vista, porque es el único que no tiene esa personalidad y que es minimamente empatizable. Pero desgraciadamente, para hacer que caiga mejor y sea más distinguible de los demás, a Abnett y Lanning no se les ocurre otra cosa que revertirle a cuando era un novato que estaba nervioso por jugar en la primera división cósmica, que es algo por lo que ya pasó y superó en su serie de los 90, y francamente, no lo hacen ni la mitad de bien que entonces. Es una alineación muy difícil, ya que la mayoría no han solido tener una personalidad definida más que en un par de historias, y ahora se les saca de esas circunstancias donde les fue bien (tenerles de protagonista en el caso de Estela y Bill, tenerles de líderes en el caso de Ronan y Gladiador) y se les pone en una situación donde sus características buenas se pierden. En general, cuesta mucho cogerle algo de apego a los personajes si no los conoces ya, porque apenas muestran personalidad más que su enorme ego. Hay algún detalle gracioso, como la reacción de Ronan ante ser el menos poderoso del grupo, las aportaciones de Cosmo como entrenador, o algunas de las aportaciones de Ikon, el personaje nuevo, cuando no se pasa de irritante. Pero por lo general la dinámica del grupo deja que desear.

En cuanto al argumento, va de revivir conceptos de, entre todas las series, Rom: Caballero del Espacio. Para ser honestos, aunque estuviera basada en un muñeco, fue una de las series cósmicas de más éxito de Marvel, y aún se recuerda de vez en cuando. A Rom no lo pueden rescatar por problemas de derechos, pero si que pueden rescatar al resto de personajes de la serie, que son propiedad de Marvel. De hecho, a los Caballeros del Espacio ya se les revivió en una miniserie en el 00. El problema es que esa miniserie transcurría 20 años en el futuro de la serie original, así que es poco compatible con el resto del Universo Marvel. Aún así, algunas de las ideas de esa miniserie, remezcladas, han aparecido en el Universo Marvel, desde que los Caballeros volvieron a aparecer en estas series desde Aniquilación. Aquí vemos el Galador reconstruido, con la mujer de Brandy como Directora Principal, ya que Rom está convenientemente desaparecido en circunstancias que no se explican. (Francamente, terminarían antes cambiandole el nombre y el diseño, como hicieron con los Micronautas, pero bueno) También se presenta a una nueva Caballera, Ikon, como miembro de los Aniquiladores, para que al menos haya un personaje que no sea como los demás. La armadura es reminiscente de Rom, pero las habilidades y personalidad no, siendo a veces graciosa, a veces pesada y un poquito Mary Sue. De todas maneras, la idea central es recuperar también a los villanos de la serie, los Fantasmas, que excepto un par de apariciones, llevaban jubilados desde 1985. Y por buen motivo: Tuvieron un final muy decisivo, una historia con principio y fin de las que hay pocas en comics, y deshacerlo era abrir una Caja de Pandora. Pero eran buenos villanos, sobre todo para la parte cósmica de Marvel, así que aquí vuelven. El problema es que la manera en la que vuelven es chapucera. Incluye usar continuidad pasada que tiene que resumir deprisa y mal. A saber que piensan los que no estén familiarizados con esos comics de hace 25 años. Pero para los que si los conozcan, se caracteriza muy mal a un personaje, que hace algo sin sentido que surge sin explicación y luego se olvida. Se resucita sin explicación a otro personaje, que no hacía ni falta y sólo añade más elementos superfluos a una historia ya sobrecargada de personajes y elementos. Y en vez de demostrar bien la amenaza de los Fantasmas, jugando con lo tétricos que son, la paranoia de su cambio de forma y lo despiadados que son, quedan como bichos inutiles a machacar, iguales o peores que los recientes invasores skrulls. El resultado es que han dejado las cosas peor de lo que estaban.

Así que la historia tiene protagonistas que la mayor parte del tiempo son sosos e indistinguibles, en una historia donde los poderes funcionan un poco como les conviene según el momento. Contra unos villanos que están a media energía, y caracterización con problemas. Que no para de añadir elementos en flashback y en el presente, cuando la mitad sobra. Es decir, en el último número no sólo aparecen nuevos villanos detrás de todo, también otro personaje y localización que realmente añade bastante poco. Con muy poco interesante para ir rellenando, sólo un villano decente y algún momento con los héroes, y un final pobre. Lo peor es que han puesto de dibujante a Tan Eng Huat. En Motorista Fantasma aún tenía un pase, pero aquí es patético. Por un lado, sus personajes son deformes. En vez de transmitir presencia, transmiten mutabilidad. Los humanos no parecen humanos, los aliens no parecen impresionantes (mira que es dificil hacer cutres a los Fantasmas, pero lo consigue), y es la peor versión de Estela Plateada que he visto. Es delgado, asimétrico, tiene cara de duende, orejas y una nariz triangular. En serio, ¿Huat ha visto alguna vez una imagen de Estela? Por otro lado, la acción es increiblemente chapucera. Pasar de Sepulveda a él es deprimente, se pasa de coreografía a personajes amontonados, de detalle a manchas sueltas. Se carga lo bueno que pudiera tener la historia.

La otra miniserie iba a ser de Mapache Cohete & Groot, que fueron un duo muy divertido en Aniquilación Conquista: Starlord y en Guardianes. Pero claro, dada la fama de los personajes, es comprensible que hayan decidido juntar la miniserie con la de personajes famosos. Lo curioso es que no es la primera miniserie de Mapache Cohete: Después de un par de apariciones, en una antología y en Hulk, ya se le dio una miniserie, que fue su presentación de verdad, a medio de los 80. (Todo ello escrito por su creador, Bill Mantlo, que también creó a los personajes de Rom, así que este tomo entero es una especie de homenaje a Mantlo) Sin embargo, la versión de Cohete de esa miniserie no tenía nada que ver con el personaje tal y como lo han escrito en comics recientes: Además de cambiar de parafernalia (ya no lleva cohete, al fin y al cabo) y a una personalidad mucho más cínica, antes era el protector de un mundo de animales antropomórficos y no una especie de mercenario. Esta miniserie por fin explica la discrepancia, trayendo de vuelta a los personajes de su miniserie original. Y lo hace mediante un retcon a lo Miracleman, de esos que dicen que todo lo que creias estaba equivocado porque era realmente más oscuro. Que demonios ha poseido a aplicar semejante recurso desacreditado a alegres personajes para todos los públicos, no se entiende. La historia original tenía un trasfondo serio, no hacía falta hacerla más oscura para encajar en el mundo serio de las series cósmicas actuales. Pero bueno, al menos es un retcon que aunque se carga la premisa original, no se carga a los personajes, que siguen teniendo las conexiones y personalidades heroicas originales, sólo que ahora en una situación más oscura. También hay un retcon gordo sobre Groot, pero ese funciona mejor.

La historia es una aventura desenfadada por el espacio, mezcla entre ciencia-ficción pulp y comedia de dibujos animados modernos, que funciona muy bien. Empieza con Cohete retirado del heroismo (los Guardianes se han disuelto fuera de pantalla sin mucha justificación) en un ambiente de oficina, pero en otro planeta, claro. Algunos gags son típicos, pero otros (como la verdadera razón por la que le han contratado) son muy buenos, y de allí saca a un nuevo secundario bastante gracioso. La situación le da cierto humor absurdo a la historia, que mete bastante bien en situación. A partir de ahí, comienza la aventura, con un viaje al Planeta X que tiene una subversión muy chula del tipo de historias que parece ser, y al final un viaje al planeta de Cohete, donde la historia se vuelve más tradicional, pero mantiene suficiente humor como para hacerse agradable. El malo resulta ser un viejo villano del Warlock de Starlin resucitado, lo cual es una mala idea, porque la historia original tenía un buen final que no valía la pena deshacer, sobre todo cuando historias posteriores habían mostrado que podría haber otras amenazas iguales que se podían usar. Es un villano con una gran atmósfera amenazante, aunque no logran hacerla tan bien como Starlin. Pero claro, aquello era una opera y esto una comedia. El caso es que no termina tan bien como empieza, al final también están los retcons, pero en general queda bien.

A esto le ayuda, aquí si, el dibujo de Timothy Green II, el dibujante que relanzó a los dos protagonistas en Starlord. Y aunque Green caricaturiza, demuestra a Huat como hacerlo bien. Primero, lo hace de manera consistente, segundo, lo hace a personajes donde es apropiado. Logra algo muy conseguido con la mayoría de personajes, y es hacer animales antropomórficos creibles, que aunque sean bipedos, tienen aspecto de los animales que son, con las expresiones correspondientes, y no humanos con máscaras de bicho. En general, todo tiene un aspecto colorido (aunque los colores no sean particularmente vivos), orgánico y vistoso, con mucha imaginación y bastante claridad. El estilo no pegaría en una serie de superhéroes al uso, y espero que nunca le pongan allí, igual que espero que siga habiendo cosas raras como esta donde esté perfecto.

La mitad del tomo es bastante olvidable, pero la otra mitad es buena. La Marvel Cósmica de AbLan ya no es la joya de Marvel, está claro. Y es triste que sólo quede una miniserie más para que se acabe, pero dado como está bajando el nivel, es comprensible. Neutral (6)

Capitán America: Patriota

Esta es una de las muchas miniseries relacionadas con el Capitán America que salieron el año pasado para coincidir con la película (menos mal que en Marvel se han dado cuenta de que esos aluviones no funcionan, no como otros), y a diferencia de las otras, esta es de un guionista inteligente, y no es otra historia más del Capitán America contando lo mismo de siempre de nazis, hombre fuera del tiempo y tal. De hecho, ni siquiera va sobre Steve Rogers.

La cosa de las historias que transcurren en el pasado es que, habitualmente está todo lo importante contado, así que una de dos, o no añaden nada nuevo, o lo contradicen. Pero de vez en cuando, algún guionista espabilado encuentra un hueco en la historia del universo compartido que es fértil para contar historias nuevas. Esto viene de una idea así de Roy Thomas en los 70, cuando pensó que si Englehart se había sacado un Capitán America falso de los años 50 para explicar los comics del personaje de esa época, podía hacer lo mismo para explicar los comics de postguerra, donde el Capi de verdad se suponía que ya estaba congelado pero no era aún un fascista chiflado. Siendo Roy Thomas, sin embargo, tiene que conectar todo con todo, tenga sentido o no, así que metió no uno, sino dos Capitanes Americas de repuesto en esa época, uno un viejo personaje de los comics de los 40, por supuesto, y el otro un personaje que había creado en Invasores como parodia del Tio Sam de DC. Es la clase de enlace innecesario entre personajes que quedaba muy bonito a simple vista, pero era innecesario y a veces liaba las cosas más de lo que estaban. (Si quieres leer la historia, la reeditan al final de este tomo. No era muy buena, como la mayoría de historias de los Invasores de la época, superheroismo simplón, apresurado y mediocre. Y curiosamente, la historia no era un número de Invasores, porque transcurría durante la Guerra, sino un número de What If, metido en la serie mediante una vaga excusa, porque es lo que le apetecía contar a Thomas, y lo mete en la serie de historias alternativas si le da la gana)

El caso es que el retcon ahí se quedó, y descontando exactamente cuatro historias cortas en la serie del Capitán America, no se había vuelto a mencionar al Tercer Capitán America fuera de fichas y similares. (Que es más de lo que se ha hecho con el segundo, todo hay que decirlo) Así que aquí llega Karl Kesel a contar ese hueco sin explorar de la historia del Universo Marvel. Kesel es más conocido por sus trabajos como entintador, o como guionista en la DC de los 90, cocreando y escribiendo personajes como Superboy o Halcón & Paloma. Pero su conocimiento y afición por el pasado del Universo Marvel es tan alto como el de DC, y lo ha demostrado en las pocas ocasiones que ha tenido, como sus historias en 4F o aquella cosa rara que imitaba tiras de prensa del Capitán America el año pasado. Así que aprovecha ese conocimiento y cariño, con sus poco valorados talentos como guionista, para contar una historia que lejos de ser inutil, cuenta tres cosas distintas que no se habían tratado antes en la historia del Capitán America.

Una es, claro, la historia personal de Jeff Mace alias Patriota, el tercer Capitán America. Pese a que tuvo historias propias en los 40, y alguna aparición en comics recientes, el personaje era una pizarra casi totalmente en blanco. Kesel construye un buen personaje a partir de los elementos que se tenían, como ser un periodista y aventurero, y poco más. Los elementos y dilemas son más o menos los que se podían esperar, pero se llevan muy bien. El heroismo es palpable en maneras que no son sólo las obvias, y la idea de no estar a la altura de la Leyenda del Capi no se machaca con agonías vitales, sino que se menciona una vez, y después se queda únicamente como trasfondo. Es buena caracterización, consistente y bien llevada, y hace del Patriota, si no un personaje único, al menos digno de ser mencionado en vez de la cifra que era hasta ahora.

Otra idea es la “thomasiana”, de ver como encaja todo esto con la historia establecida. Y Kesel se nota que ha hecho los deberes y se lo ha currado. Enlaza montones de cosas: Explica elementos de los comics de la Edad Dorada, como la pareja/sidekick que tenía el Patriota en aquellos comics (explicada con más sentido y convertida en un personaje de verdad), los distintos sidekicks que tuvo el Capitán America en los comics de postguerra o como se formaba el grupo sucesor de los Invasores. Pero también otras cosas de la época Marvel que nunca se habían explicado, como cuando y porqué se retiró este Capitán America, que pasó con el Escuadrón de Vencedores, o como eran los superhéroes rusos de esa época, que se habian mencionado por separado pero no visto juntos. Todo, por supuesto como suele pasar en estos casos, aderezado con muchos otros detalles de historia Marvel, como varias referencias a personajes y lugares que existían o estaban empezando en esa época, algunos incluso menciones importantes, pero siempre sin contradecir nada, y de manera que no queda forzado sino natural, lo cual es bastante más difícil de lo que parece.

De todas maneras, la idea más importante, probablemente, es una que se podrá entender sin saber nada del Universo Marvel, y te importe o no toda esta continuidad retroactiva. Y es que es prácticamente la primera vez que se cuenta una historia en primera persona sobre uno de los períodos más interesantes (y más lamentables) de la historia americana del siglo XX, la Caza de Brujas de los 50. Se había mencionado alguna vez de pasada, como en la historia de Englehart mencionada antes, pero nada así. En DC si que se había hecho, con la SJA disolviendose como consecuencia, y aquí se hace el equivalente marveliano. De hecho, se puede ir un paso más allá y decir que esto es lo más cercano que tiene Marvel a la Edad de Oro (la miniserie de Robinson de los 90), no sólo por la época y encontrarse con las mismas circunstancias, también la manera de narrar en primera persona, el arco argumental del protagonista que es muy similar a uno de los de aquella historia, y en general toda la ambientación y temática de fin de una época, de inocencia y nostalgia y de heroismo dormido pero no apagado. Sólo que esta historia termina en el equivalente de la mitad de aquella historia, y deja el renacer heroico para los que sepan de los comics ya publicados. Aún así, funciona bastante bien de por si, y es un buen pedazo de ficción histórica mezclada con superhéroes.

El dibujo es de Mitch Breitweiser, que ya había hecho varias historias del Capi en la guerra. Como el guión, le da un toque retro a la historia, pero no porque su manera de dibujar sea como la de los comics antiguos, sino porque ambienta muy bien los aspectos culturales de la época donde tiene que transcurrer y capta bien el tono, pero con narrativa moderna. Además, aunque los colores son apagados, como corresponde a la época, no confunde colores apagados con oscurecer la acción, que cuando la hay (es secundaria en esta historia) está muy bien, mezclando diseños antiguos con credibilidad moderna.

Una grata sorpresa, una buena miniserie que al menos tiene una premisa que justifica su existencia, y la hace de sobra bien, sin quedar anticuada. Usa elementos antiguos, pero la historia es moderna. Deberían de darle más trabajo a Karl Kesel. Muy Recomendado (9)

Jóvenes Aliados & Vengadores Secretos: Onslaught Desatado

Ya con ver la palabra Onslaught en el título ya podías descartar este comic como bazofia y olvidarte, la verdad. Pero es un poco más interesante de lo que parece, si no bueno.

Esto es la miniserie que continua/cierra la breve serie de Jóvenes Aliados, siguiendo la tendencia que tenía Marvel en los últimos años de darles miniseries de epílogo a las series canceladas. (Que ha terminado este año con la nueva política de no hacer miniseries si no van a ser éxitos) Según Sean McKeever, el guionista, esta miniserie siempre estuvo planeada como algo aparte, pero dado que empieza con el argumento que estaba planeado para el nº7 de la serie regular (que fue anunciado, pero no llegó a publicarse), si que ha tenido que comprimir argumentos de la serie regular por fuerza. Afortunadamente, la serie había durado muy poco, y no había muchos cabos sueltos por cerrar. El único es el orígen de Toro y los villanos de su origen. Eso y cerrar un poco la dinámica del grupo y sus viajes personales son las únicas cosas que continuan de la serie. Pero es que tampoco había mucho más. Es una pena que la serie se cancelase tan pronto, pero es que ya hay muchas series de superhéroes adolescentes, y ni las historias de JA eran suficientemente interesantes ni los personajes se hacían suficientemente atractivos. Lo único original era la premisa de no ser un grupo, pero no es suficiente, y cosas similares ya se han hecho mejor. La verdad es que aunque McKeever tuviera éxito de critica con sus primeros trabajos no superheroicos, sus intentos de hacer grupos de superhéroes no están siendo buenos, y llega un punto donde no puedes seguir culpando a los editores como en Jóvenes Titanes. (Es lo mismo que le pasó a Jay Faerber hace 10 años, aunque él llevó el camino inverso)

El caso es que como está claro que los Jóvenes Aliados (sea lo que sea eso, porque ni siquiera se llaman así dentro del comic más que una mención en broma) no pueden vender una serie ellos solos, les han puesto a los Vengadores como coprotagonistas, que para algo están de moda. En este caso, los Secretos, porque el centro de la historia es la interacción entre el Capitán America (en la identidad de no tener identidad, porque esto es de antes de Miedo Encarnado) y Nómada, que son los verdaderos protagonistas. Los demás Jóvenes Aliados excepto Toro únicamente están en condición de amigos de Nómada y daba igual quienes fueran. Mientras que de los Vengadores (sin Máquina de Guerra, claro, que es como si no fuera del grupo porque no sale nunca) se usa a Bestia como científico, y los demás están como comparsas. Aunque una cosa si que se usa bien, y es la idea de que el grupo está bastante dividido entre Vengadores con la mentalidad heroica tradicional idealista del Capi, y gente más pragmática como las espías o el Caballero Luna. Hay algo de interacción decente entre ambos grupos, pero poca.

El mayor problema de la historia es que gira en torno a Onslaught, que es una de las peores ideas que ha tenido Marvel en su historia. Al final del tomo tienes un resumen de su historia, pero lo que no dice es que la historia original fue una chapuza de principio a fin, sin ni un solo capítulo que fuera decente, una idea central estúpida, una identidad que ni estaba planeada cuando empezó y un final absurdo que sólo servía para prostituir a sus personajes. Al menos habían tenido la decencia de dejar al personaje muerto, hasta hace unos años donde decidieron revivirlo en una miniserie por el duo Loeb/Liefeld, que menos mal que está inédita aquí, porque suena como la peor combinación de la historia del comic americano. Lo lógico sería haber ignorado toda esa ponzoña, pero como usaron esa miniserie para mandar a Bucky/Nómada al Universo Marvel normal, usan esa conexión para volver a usar a Onslaught por motivos incomprensibles. Es decir, si, hay conexión histórica, pero también Starman salió de Hora Cero, y no por eso sacaron al Existente en la serie, eso habría sido estúpido. Además, hay una enorme contradicción en el centro de todo esto, ya que en la miniserie horripilante anterior, ignoraban que el Universo de Heroes Reborn había continuado tras las historias originales, y ahora era la nueva Contra-Tierra con personajes más desarrollados. En esa miniserie, sin embargo, se continuaba con Heroes Reborn como si no hubiese terminado, sin ninguna explicación ni sentido. Uno podría asumir, si trata de darle sentido a semejante estupidez, que era una versión alternativa del mismo universo. El problema es que Nómada viene de esa miniserie, y sin embargo, hace referencia a acontecientos de la original, de la Contra-Tierra, de los Jóvenes Aliados que existían allí. McKeever recuerda el fallo, pero no se molesta en explicarlo, y si acaso, sólo confunde aún más la historia del personaje.

De todas maneras, el problema no es ese. El problema es el que tienen todos los villanos como Onslaught, que no son absolutamente nada. Sólo una cosa malvada, sin personalidad ni motivaciones, y con poderes vagamente definidos que hacen lo que haga falta, por mucho o por poco, por exigencia del guión. Es aburridísimo, es casi incomprensible (¿Por qué no pueden derrotarlo? Por exigencia del guión. ¿Pero porque si es tan poderoso no los vence inmediatamente? Por exigencia del guión. Y asi con toda la historia) y ni siquiera tiene algún elemento que lo salve. El dilema principal de la historia gira alrededor del puñetero personaje peñazo (Volviendo al Existente, recordemos que cuando lo trajeron de vuelta en JSA, por exigencia histórica, lo tuvieron fuera de pantalla la mayor parte del tiempo) y lo mucho que nos dicen lo peligroso y terrible que es, y lo poco que nos lo muestran. La mitad de la miniserie son entelequías pseudo-metafísicas que no van a ninguna parte, y un dilema ético que sólo se puede resolver mediante más chorradas que van improvisando sobre la marcha. Es decir, media historia es Nómada flotando en un nimbo morado con una voz que le habla, y sólo hablan de chorradas, hasta que la Bestia mira en su ordenador la solución conveniente. No sólo es una chapuza, choca de frente en tono y estilo con la otra historia de la miniserie, la de Toro enfrentandose a la mafia de su pais que va de esclavitud y soldados infantiles. Un tema serio, que se empeñan en mostranos como lo más serio del mundo, pero le añaden gente que se transforma en lagartos malvados, a la vez que intentan que mostrarnos que un un robot que se transforma en mancha púrpura es también lo más terrible del mundo. El resultado son dos historias que aunque funcionaran por separado, no funcionan juntas. Ni funciona como historia de los Jóvenes Aliados (porque apenas salen y su conclusión es casi anecdótica) ni de los Vengadores Secretos, porque casi ni les va ni les viene, aunque McKeever lo intente.

Otro problema más es el dibujo de Filipe Andrade, que ya hizo las últimas historias de Nómada de complemento de Capitán America. Es curioso, porque esta semana también ha salido una miniserie de John Carter de Marte dibujada por él, y ahí no queda tan terriblemente mal. Pero aquí es nefasto. Los personajes son deformes. En este caso, parte es el estilo, pero ni siquiera es consistente con la caricaturización, y en cualquier caso, aunque sea intencionado, hay un límite donde los personajes dejan de ser reconocibles o agradables, o tener sus características principales, que ya no es admisible. La acción es muy chapucera. Los villanos parecen ridículos, más que por el guión. El mundo donde transcurre la historia es abstracto, y no en el buen sentido o cuando tiene que serlo. La mayor parte de veces no se ve que está ocurriendo, o donde. En general, es un desastre, y en Marvel deberían plantearse que no porque alguien sea europeo y raro tiene que ser bueno.

Si te gustaba Jóvenes Aliados, puedes terminar la historia aquí, pero no es nada bueno, y casi podrían haberselo ahorrado. De todas maneras, McKeever tendrá una última oportunidad de intentar convencer de que sabe escribir superhéroes jóvenes, estos y otros, en una miniserie de Miedo Encarnado. No Recomendado (3)

Ojo de Halcón: Punto Ciego

Esto es la continuación y final de la serie de Ojo de Halcón y Pájaro Burlón, excepto que ya no sale Pájaro Burlón. Es de esas miniseries que sacan como epílogo de series canceladas, como he mencionado más arriba. Dadas las malas ventas, no se les habría culpado de haber cortado tras Creaviudas, pero aparentemente, necesitaban publicar esta historia, porque ya habían planeado usar en otra serie cosas que pasan en la miniserie, que originalmente iban a ser los nº9-12 de OH&PB, antes de que decidieran cancelarla.

Jim McCann empezó la serie previa a esto muy bien, con una mezcla muy buena de superhéroes y espionaje, que hacía que la serie fuera diferente del resto de series de Vengadores y de Marvel, con buena caracterización, interacción con chispa entre los personajes y un buen uso, aunque algo pesado, de historia pasada. Aquí, sin embargo, por alguna razón, se desembaraza de todo eso, y decide hacer un comic de superhéroes muchísimo más tradicional y vulgar. Quizá pensara que la única manera de vender era siendo más convencional. Se equivocaba completamente; Si series como esta no venden, no es ni siquiera por el contenido, es porque series con personaje de segunda (en cuestión de fama, no calidad, claro) y autores poco conocidos que no pertenecen a crossovers ni montajes así, no venden, independientemente del contenido. Al contrario, desmarcarse de las demás ayuda a que esas series sobrevivan un poco más. Pero bueno.

El caso es que en esta miniserie se abandona por completo todo lo de la serie previa, y ni se menciona su trabajo reciente como espía ni su relación con Bobbi, más que como parte de los muchos flashbacks de la historia, y se le tiene únicamente como uno de los Vengadores. El personaje sigue siendo divertido y tiene todas sus características, pero queda mucho más genérico, porque ni siquiera se le tiene buscando follones como en el anterior volumen del personaje (que duró más que este volumen, y eso que entonces los Vengadores eran mucho menos populares), sino que lo único que hace es ser atacado por un complot de un villano. La premisa es medianamente interesante: Por culpa de algo que pasó en una viñeta de Creaviudas que probablemente ni te enteraste, Ojo de Halcón se está quedando ciego. Obviamente, Ojo de Halcón no se va a quedar ciego permanentemente, alguna solución de pseudo-ciencia Marvel encontrarán en esta miniserie o más adelante. La gracia es ver como reacciona Clint a una enfermedad degenerativa, a una discapacidad, especialmente una que le quita aquello alrededor de lo que giran sus habilidades, es decir, aquello alrededor de lo que gira toda su autoestima y su identidad entera. Es como si dejaran cojo a Flash. Es caldo de cultivo interesante para ver como reacciona al personaje y que hace que funcione.

Desgraciadamente, McCann no hace mucho con la idea. Para empezar, pese a toda la superciencia que manejan los Vengadores, la excusa para que no se pueda curar la degeneración de Halcón es bastante pobre y difícil de creer, cuando han hecho cosas similares antes, y como se desarrolla desafía la credulidad aún más. Luego, las reacciones de Ojo de Halcón son únicamente las obvias, no cambiar en absoluto pero enfadarse y negarlo todo. A decir verdad, es consistente con como suele ser escrito, pero también es muy obvio y no dice nada que no supieramos ni de él ni de su relación con el resto del mundo, porque la historia va por otros derroteros en vez de explorar las consecuencias de la situación. Uno de esos caminos, que continua con lo de no decir nada nuevo, es dedicar casi la mitad de la historia a flashbacks. A diferencia de, de nuevo, la anterior serie del personaje, donde había flashbacks en cada número, pero contaban una historia nueva que ampliaba lo ya establecido, estos flashbacks únicamente vuelven a contar cosas que ya se sabían. Así que si eres fan del personaje, no te dicen nada nuevo, y si no, es información seca que aunque te da un vistazo aproximado a toda la historia del personaje (pero minimizando algunos aspectos), no llega a ser una historia interesante de por si.

Lo peor es la historia donde meten al pobre Clint. Aunque se tome muy en serio, este es un comic de superhéroes muy a la antigua, en el mal sentido. En el sentido de que usa uno de los peores clichés de los comics mediocres de antaño, pese a que parecía que McCann era demasiado sofisticado para eso. Y es que la otra idea de la miniserie es coger a un personaje que sólo había existido como motivación pasada de Clint, que llevaba muerto más de 30 años, y resucitarlo como villano con habilidades nuevas. Pese a que eso requiere cambiarle completamente la personalidad, con una motivación que no tiene absolutamente ningún sentido, únicamente para cumplir un cliché hecho hasta la saciedad, porque es supuestamente dramático. Encima, con un villano manipulador detrás de todo eso con una motivación que tiene poco más sentido, y que hace las cosas por exigencia del guión: Primero se carcajea como un viejo villano en busca de una venganza absurda, y luego cuando puede derrotar al héroe cambia de motivación como si estuviese aburrido y se va. Eso no es darle complejidad, es escribirle dos personalidades distintas como si fuera bipolar. Lo triste es que está rebuscando en comics antiguos que casi nadie recuerda, y estropeando dos personajes que solían estar bien como estaban en esas viejas historias que nadie había pedido que hicieran secuela, además, historias escritas por Nicieza, que es conocido por tener caracterizaciones complejas, que son el opuesto de todo esto. Y aunque te tragues la mala caracterización y los topicazos, no es una aventura particularmente buena, de Ojo de Halcón o de nadie.

El dibujo es principalmente de Paco Díaz, que llevaba años haciendo números sueltos, sobre todo en las series de mutantes, donde lo más “importante” que le habían dado fue la miniserie de Emperador Vulcano. La verdad es que esto es un salto cualitativo para él. Ha perdido toda la deformación que solía tener, y ha ganado un estilo mucho mejor y muchísima consistencia. No queda mal en absoluto. Además, han conseguido otros dibujantes para los flashbacks, que funcionan bastante bien, como Dragotta haciendo, otra vez, los flashbacks más retro, Lee Weeks los flashbacks más modernos, y Valentine DeLandro los más oscuros, cada uno ambientando en su estilo.

Para tocar las narices, el tomo (y esto es cosa de Marvel, no de Panini) lleva además un especial de Ojo de Halcón que salió en el 98. Está escrito por Tom DeFalco, en la misma época que también nos dio una etapa horrorosa en Spiderman. Lo único que tiene de Ojo de Halcón es que le tiene haciendo de mentor de Justicia (con la personalidad de idiota que le daban entonces, pero a tope) y Estrella de Fuego. Lo demás es una historia superheroica completamente genérica. Vale, DeFalco no escribe un mal Ojo de Halcón (ya lo había escrito en Solo Avengers, que era básicamente su primera serie regular), pero la historia es muy floja, y a cambio, caracteriza terriblemente mal al malo, al Supervisor. Se supone que es un tio normal callejero que sólo quiere hacerse rico sin meterse en problemas. Tenerle en plan grandilocuente queriendo obtener poder mediante una estratagema complicada es exactamente lo contrario de lo que va el personaje, y teniendole lanzando rayos es directamente estúpido. Lástima de dibujo malgastado de una buena selección de dibujantes que no estaba en su mejor trabajo ninguno: Mark Bagley (que pasaría a dibujar al personaje en breve en Thunderbolts), Dave Ross (que solía dibujar al personaje en Vengadores Costa Oeste) y Jeff Johnson (que… um… solía dibujar la serie de otro Vengador amigo suyo, el Hombre Maravilla)

Una miniserie mediocre que daña más de lo que arregla. No sólo para el personaje, también para la reputación de su guionista, ya que McCann no ha conseguido más series en Marvel tras esto. Ya podían haberselo ahorrado, habría sido mejor para todos. No Recomendado (3)

Vengadores: Hombre Hormiga y Avispa

Miniserie que llega con retraso, porque actualmente no tenemos una Avispa en el Universo Marvel. Pero no son los originales, sino que el Hombre Hormiga es el actual, Eric O’Grady, y Avispa es el que lo era hasta hace poco, Hank Pym. Así que esta miniserie debería haberse publicado entre los dos primeros tomos de Academia Vengadores. Pero Panini es incapaz de publicar una miniserie cuando toca. No es que importe mucho, no se chafa nada, pero es el hecho de que no les importe publicar cosas que están claramente desordenadas.

Lo curioso es que, aunque aparecen personajes de Academia Vengadores, e incluso están bien usados, la miniserie no es realmente un derivado de esa serie, sino de Poderosos Vengadores. Porque la serie continua el tema principal de aquella serie de tener a Hank Pym tratando de hacer enmiendas a todos aquellos amigos a los que ha fallado en el pasado, recordando un personaje importante al que a Slott no le dio tiempo de compensar en aquella serie. Así que este es el último vistazo, no sólo a Hank Pym como la Avispa, sino a Pym como supercientífico lleno de recursos y empeñado en planes maestros para la redención. Antes de que vuelva a la aburrida vieja identidad del Hombre Gigante, y el personaje pase a ser el director estable dedicado a entrenar a la siguiente generación. O resumiendo, una última historia sobre visitar historia pasada y los errores de ayer antes de centrarse en el mañana. E irónicamente, una última locura antes de sentar cabeza. De paso, siguiendo con el tema de tratar el legado de Pym, desarrolla su relación con la oveja negra de esa familia de superhéroes, el actual Hombre Hormiga.

El guionista es Tim Seeley, que no había hecho nada para Marvel, pero que es conocido por hacer la serie Hack & Slash en Image. Que es la clase de mezcla de gore y tetas y culos que suena absolutamente deleznable. Sin embargo, esto es sorprendentemente bueno. La caracterización está perfecta: Pym tiene la mezcla perfecta entre la locura y genialidad, montandose planes totalmente bienintencionados para compensar a sus amigos, pero que simultaneamente son una locura si piensas tradicionalmente, y tienen todas las posibilidades de salir mal. Aún así, con sus defectos, no está escrito como alguien patético, sino como un verdadero héroe, y un supergenio científico. Exactamente lo mismo que en Poderosos, y con el mismo humor. O’Grady también está como en su serie, incluso usando secundarios de ella bien usados, y la misma caracterización básica de entonces, aunque templada también por el desarrollo que ha sufrido desde entonces en varios grupos, que también se menciona. El final de la miniserie resume perfectamente al personaje: Está aprendiendo a ser un buen héroe, pero aún no ha aprendido a ser una buena persona. Seeley logra un buen equilibrio entre ambas cosas, entre seriedad y el humor pasota que tenía originalmente.

En general, Seeley usa muy bien al Universo Marvel. No sólo a los protas, y los personajes que los rodean. La elección para el villano de la historia está muy bien, siendo un villano de creación reciente que está perfecto como nemesis para el Científico Supremo de Marvel. Está muy bien que usen a ese personaje más reciente, aunque sólo lo usen los guionistas menos famosos de Marvel (lease, los mejores). Al menos lo expanden a no enfrentarse sólo a su hija o sus ex. Es una de sus mejores apariciones, porque no sólo le hace competente, es la que mejor explica sus motivaciones, y la verdad es que cuesta refutarle la razón en lo que dice aquí. Además, el villano, sus planes y su conflicto con Avispa ilustran otra cosa que hace muy bien al respecto Seeley, que es hacer buena ciencia-ficción desmadrada. Mediante tecnojerigonza bien explicada avanza toda la historia, lanzandosela los héroes a los villanos o viceversa, de manera que queda imaginativa pero comprensible, y hace parecer genios a los personajes en vez de idiotas a los lectores. Y la integra bien en el Universo Marvel, demostrando que con toda la ciencia rara que hay, algunas cosas tienen que funcionar distinto, cosa que razona bastante bien. Y usa algunos elementos por ahí perdidos del Universo Marvel, incluyendo crear un nuevo villano relacionado con un héroe olvidado de los 90, aunque eso se podría haber explicado mejor. Fnord.

Lo único malo de la miniserie es que también la dibuja Seeley, que es bastante malo. Tiende a deformar a los personajes y situaciones, y no intencionadamente, sino porque es incapaz de mantener proporciones y rasgos consistentes de una viñeta a otra. Es bastante pobre con los detalles y con los decorados. En general, todo es bastante chapucero, cutrecillo y pobre. Lo compararía con el viejo estilo Image, pero aunque tiene muchos de los mismos defectos, no es el mismo estilo. Es como el de chapuzas un poco más modernos, tipo Tom Derenick o Bart Sears, pero peor.

Si puedes aguantar el dibujo, lo cual es difícil, es una historia muy buena de los protagonistas (no de los Vengadores de por si, pero estamos acostumbrados a esos títulos engañosos, y al menos va de uno de los Vengadores principales) que hace de manera moderna y divertida las ideas centrales de Marvel. Recomendado (8)

Y el resto… (para más información, escuchad el podcast)

Lobezno vs Universo Marvel: Lo mismo que la miniserie reciente del Castigador, Lobezno matando zombis de personajes Marvel, sin nada más. No Recomendado (4)

Masacre: Funeral por un Bocazas: Mala etapa de Tieri de hace 10 años, con una historia de Arma X relativamente seria pero no muy bien hecha, y otra monumentalmente estúpida. Buen dibujo. No Recomendado (3)

Siempre Vengadores: Muy buena historia de revisitar la historia de los Vengadores, pero contando bien nuevas cosas, no reciclando las viejas. Denso, pero no complicado. Buen dibujo, pero no perfecto. Mierda de edición. Muy Recomendado (9)

Vengadores: Última Historia de los Vengadores: Exactamente lo que dice el título, o si lo quieres ver de otra manera, la versión Marvel de Kingdom Come, salvando las distancias en presentación. La historia y los diálogos son excelentes, y es de las mejores historias del grupo, en cualquier caso. Muy Recomendado (10)

Vengadores: Una vez Vengador: El primer año de Busiek y Perez en la serie, de lo mejor que se ha hecho en la serie y en ese estilo del género. Muy Recomendado (10)

Y eso es todo por esta semana. La semana que viene (o esta, según se mire), terminan las series de Batman, de JSA, y de Flashpoint, con lo que termina el Universo DC, en general. Además, hay muchas cosas de otras editoriales, incluida una miniserie derivada de Invencible con Atom Eve y Rex Splode, y el comienzo de la prometedora Morning Glories. Y por supuesto, comentaremos la película de Vengadores. Hasta entonces, saludos vengativos.

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3 comentarios to “Criticas Reconstructivas: Semana del 16 al 22 de Abril”

  1. Jonnss Says:

    Peter, Dragotta no dibuja Patriota. El (excelente, por cierto) dibujo es de Mitch Breitweiser. Saludos!

    • albertoreilly Says:

      Ops. Tienes absolutamente toda la razón, me confundí con sus otras dos aportaciones esa semana. Gracias por la corrección.

  2. Jonnss Says:

    De nada man. Saludos!


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